martes, 19 de junio de 2018

DIEZ CANCIONES IMPRESCINDIBLES DE RINGO STARR (I) - CON THE BEATLES:





CON THE BEATLES:

Fue práctica habitual que en los discos de The Beatles se incluyera una pieza cantada por su baterista. Así, surgieron piezas carismáticas que saltaron a la fama y con ellas la popularidad de su interprete. A pesar de alguna excepción, como en el caso del "A Hard Days Night" o "Let It Be", fue una buena seña para unos discos demasiado grandes de por sí. Es por ello, que las 10 canciones que presentamos de Ringo con los Beatles no sólo son sus mejores temas con ellos si no sus únicos temas con ellos (en elepé, claro está).


1.- WITH A LITTLE HELP FROM MY FIRENDS:

El gran éxito de Ringo con los Beatles es esta canción incluida en el "Sargeant Peppers Lonely Club Band" que es un auténtico himno a la amistad. Canción triunfal dónde las haya, sirve como colofón final de los directos del ex beatle con sus All Starr Band. Por cierto, preferimos la versión original



2.- YELLOW SUBMARINE:

La cuota vocal de Ringo del mayestático disco "Revolver" la dio esta pieza que se ha convertido en icono de la música popular de nuestros tiempos. Su carácter psicodélico, infantil e inocente dieron incluso nombre a un disco y a una película de dibujos cuya estética se avanzaba a los tiempos.


                                    



3.- WHAT GOES ON:

Esta canción fue compuesta por el propio Ringo Starr junto con John Lennon y Paul McCartney para incluirla en el memorable “Rubber Soul”, uno de los discos con los que los fabulosos 5 cambiaron la historia.




4.- I WANNA BE YOUR MAN:

En 1963  John Lennon y Paul McCartney escribieron esta pieza para regalársela a The Rolling STones. Más tarde, decidieron incluirla en "Beatles For Sale" con Ringo a la voz lo que le da mayor dulzura que a la versión de "sus satánicas majestades".
 


5.- BOYS:

Escrita por Luther Dixon y Wes Farrell, y popularizada por The Shirelles, la pieza está pensada para ser cantada por chicas, pero ello no impidió que los Beatles la incluyeran en su debut discográfico, “Please Please Me”, y con ella dar cota de protagonismo a Ringo.




6.- HONEY DON' T:

Carl Perkins era uno de los rockeros ídolos de los Beatles, así que para su álbum “Beatles for Sale” decidieron incluir una versión de ese tema, cantado por Ringo Starr. Luego Perkins y Starr llegaron a ser grandes amigos y en sus conciertos Starr nunca se deja esta versión o la de "Matchbox".




7.- ACT NATURALLY:

Johnny Russell y Voni Morrison escribieron esta canción de corte Country que los Beatles versionaron en su exitoso álbum “”Help!”. Ringo prestó la voz y la hizo suya.



8.- OCTOPUS 'S GARDEN:

En la época final de los Beatles esta alegre pieza fue incluida en "Abbey Road" fue compuesta por el propio Ringo bajo su nombre real Richard Starkey y en la que George Harrison apoya fabulosamente con los coros. 




9.- DON' T PASS ME BY:

Fue la primera canción que Ringo compuso para la banda. Está incluida en el ecléctico "The White Album" y se grabó en 4 días de 1968. Antes del nombre definitivo se barajaron otros dos: "Ringo's Tune (Untitled)" y "This Is Some Friendly".




10.- GOOD NIGHT:

Una de las mejores interpretaciones vocales del batería con su mítica banda fue en esta pieza de Jazz vocal taciturna y melódica con la que se cerraba el magistral "The White Album" y que demostraba que Ringo es mas que un simpático batería de voz nasal.



jueves, 14 de junio de 2018

DISCOS DE 2018: YO LA TENGO- There's a Riot Going On




Tras las buenísimas sensaciones que nos dejó el refinado disco de versiones "Stuff Like That There" (2016) parece que Yo La Tengo vuelven hacia su cara más experimental y osada, así como vuelven en cierto modo a la senda iniciada con "Fade" (2013). Nos explicamos, lo nuevo conecta con la versión vanguardista pero en el lado sosegado de la banda, el que crea ambientes sonoros crepusculares, de susurros apacibles e instrumentación tierna. 

                             

Sin apenas ensayos, Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew quisieron hacer fluir cada una de las notas de los quince flamantes cortes que fueron elaborando - en palabras suyas- como si fueran construcciones de Lego, ya que los nuevos temas fueron grabados por partes y unidos por el programa Pro Tools . Para ello optaron para grabar y producir el disco ellos mismos en su estudio casero, alejándose de productores e ingenieros, a excepción de la ayuda de John McEntire (Spoon, Blur, Teenage Fanclub, Bright Eyes) en las remezclas. 

                                

No obstante, el resultado es un álbum muy compacto y bien construido, que agranda la leyenda de esta banda de bandas, capaz de hacernos estremecer con el rock más salvaje de guitarras distorsionadas; de elevarnos con paisajes conmovedores, o de hacernos vibrar con el mejor indie puro americano. Para la que es su decimoquinta entrega, los de New Jersey han elegido una portada blanca y un título inspirado en un disco de Sly and the Family Stone de 1971. En el interior, aparece pintada una obra muy ambiental, nacida desde la espontaneidad y de colores íntimos, introspectivos, serenos y maduros. 

                                   

Ahí están la rítmica "Shades Of Blue", con Georgia cantando al más puro estilo Nico; la bellísima "For You Too", que podría pertenecer al "Shades"; la fragilidad de "Polynesia 1"; los paisajes sonoros de "Dream Dream Away"; los inquietantes ritmos de "Above The Sound"; los derroteros espectrales de "Forever"... Un disco imposible de resumir en pocas líneas, plagado de matices y de capas inasequibles, con predominancia de temas instrumentales y climas relajados, dejando una sensación de disco de ambiente, de particular chill out. De nuevo Yo La Tengo amplían horizontes y nos vuelven a sorprender. Y lo mejor, que lo hacen sin abandonar su inigualable magnetismo. 

Por Àlex Guimerà


lunes, 11 de junio de 2018

TRAVIS- THE MAN WHO- Sala Razz 4 de junio de 2018:


El segundo larga duración de Travis fue un auténtico hito en las Islas Británicas pues alcanzó el número uno de las listas de 1999 y supo conectar con un determinado sentimiento adolescente en una época en la que se habían apagado las luces de la escena del Brit Pop. Fue entonces cuando los Fran Healy, Andy Dunlop, Dougie Payne y Neil Primroseapostaron por unas canciones en las que la melodía brillaba más que nunca pero que nos la mostraban envuelta en una preciosa melancolía de toques románticos. 

                                       
Muchos fuimos los que vivimos el álbum en nuestra juventud y conectamos con sus canciones para transitar con ellas en una etapa de la vida que ya no volverá. Por suerte, y a modo de auto homenaje - tal y como vienen haciendo otras bandas como por ejemplo los Ocean Colour Scene con su "Moseley Shoals"-, Travis nos han devuelto el álbum en directo y de forma íntegra, en una gira que tuvo su segunda parada (tras Madrid) en una Sala Razzmatazz que acababa de ser noticia por asuntos extra-musicales que nunca deberían suceder. 

                     

Con un orden de los temas que no daban margen a la sorpresa, el cuarteto, ahora quinteto, comenzó con la tierna canción de desamor que es "Writing to Reach You", no falta de ese aroma a la lluviosa, fría y solitaria Escocia. Una Escocia a la que Fran homenajeó con su habitual (a finales de los 90) falda, la cual contrastaba con los trajeadas y elegantes vestimentas de Andy y Dougie. Todos ellos, junto a Neil y el teclista liverpooliano Dave , fueron de menos a más tanto instrumentalmente como en simpatía y entrega, pues el frío arranque se fue transformando en un bolo entregado, sudoroso y llego de conexión con un público que no bajaba de la treintena. Así se intercalaron las bromas de Fran hacia el nuevo miembro Dave , a quien nos indujo a presionar durante sus solos en las teclas; Dougie y sus bailecitos sonrientes o Andy bebiéndose una lata de cerveza como si se acabara el mundo mientras tocaba (?) un solo de guitarra con la otra mano (hooligan total), pero también las explicaciones sobre la paternidad o de cómo una canción se escribe en una habitación en soledad para mágicamente saltar a las listas de ventas y acabar siendo posesión ya del público. 

                                  
Del conocido setlist destacaré mis favoritas: la creciente "As You Are", que demostró la potencia de la particular voz del lánguido solista, la memorable "Driftwood", con su belleza infinita, la épica de "Turn", que nos evocaba a aquel lejano videoclip en el que un esforzadísimo Fran hacía flexiones sin tregua, o el exitazo "Why Does It Always Rain on Me?", que con el concepto de la gira queda algo desubicado en medio de la actuación. Canciones vibrantes que sonaron muy parecidas a las originales del álbum y que fueron completadas con otras tapadas del disco revivido: las desnudas "Luv" y "Slide Show", la melodía tenebrosa de "The Fear", la afrancesada "The Last Laugh of the Laughter" (ma vie tot ma vie)" y el hide track "Blue Flashing Light", que no se perdió por el camino.

                              

Terminado "The Man Who" llegó el momento para revisar algunos de sus otros éxitos, entre los que surgieron gemas de su otro gran disco, "The Invisible Band" (2001), como son "Last Train" "“uhoo uhooo!"), la memorable "Side", con su mensaje de buen vecino, la adorable "Flowers In The Window", banjo inclusive, y la popular "Sing", con la que terminaron antes de los bises. Sin presencia de sus dos últimos álbumes, también fueron saliendo otras de "12 Memories", del 2003, ("Love Will Come Through" y "Re-Offender"), del formidable "The Boy With No Name" del 2007 ( las bucólicas "My Eyes" y "Closer"), y del debut "Good Feling", de 1997 (la que titula el disco, "All I Want To Do Is Rock" y "Happy", con la que rubricaron el show). ¡Ah!, y se me olvidaba, también su particular y dramática versión acústica de "….Baby One More Time" de Britney Spears.


Ese fue el floreado directo que estos simpáticos escoceses nos devolvieron ante nuestros ojos, con el que logramos viajar hacia el pasado a través de sus notas, rememorando lejanas y enterradas sensaciones, para al final evadirnos de nuestras vidas adultas. Es el poder de la música.

Por Àlex Guimerà


martes, 5 de junio de 2018

DISCOS DE 2018: HAWK- Bomb Pop:





Curioso que los discos de David Hawkins no se hayan comercializado en nuestro país, ni en solitario, ni con su proyecto Be, ni su banda de siempre - ahora remozada deluxe - Hawk. Y es que todos aquellos devotos del rock de corte clásico somos carne de cañón para quedamos atrapados en las redes de discos como los suyos, plagados de interesantes matices pero que a la vez siguen el sendero de los mejores.

Unos mejores que ahora se juntan para el sexto álbum de este proyecto - tras "I' m On Fire", de 2014 -, pues el bueno de David Hawkins se ha rodeado de un combo de lujo, unos auténticos all-stars: el batería de los Attractions de Elvis Costello, Pete Thomas (quien también ha tocado para Johnny Cash y Elliot Smith), Ken Stringfellow de The Posies (también en R.E.M., Big Star) al bajo, teclados, guitarra y voces, y el admirado Gary Louris (The Jayhawks) a las voces; además del guitarrista de Be y Hawk, Aaron Bakker.

Con este arsenal, y todo el talento para componer canciones , el músico de Chicago afincado en Venice (California)publica un auténtico tratado power-pop formado por diez pastillas revitalizantes que nos transportan a principios de los ochenta, al circuito de radios universitarias y sobre todo hacia el espíritu de los primeros R.E.M. pero también de los XTC o de los esenciales Big Star. Estos primeros REM aparecen ya de inicio tras los guitarrazos a The Clash en "Allison' s Gone". También en "Listen Like Thieves", que deriva en una guitarra deliciosa. Otra que podrían haberla firmado un joven Michael Stipe y compañía es "Mrs. Anderson", al margen de un órgano que resulta impagable y que no sonaba tan bien en una canción pop desde The Cars. Los teclados (Hammond) son memorables en una "Lay Me Down Easy" de aromas a rock sureño.




"I Lied" parece rescatada de alguna banda psicodélica perteneciente a la movida del brit pop de los noventa. Onírica y arrebatadora con los habituales "la-la-la las" british. En "Take My Time" el ciclo voces y estribillo se pierden en un fabuloso guitarreo, mientras que "Not Just Lonely" es puro power pop de voces perfectamente acopladas y una melodía de guitarra que uno no dejará de corearla a todas horas tras su escucha. Igual de pegadizo que el riff clásico del poderoso pop de "Around The Sun". En "In My Dream" el poso de la Velvet Underground alcanza los surcos del disco y con él aparecen las comparaciones de los Yo La tengo más psicodélicos. La guitarra hipnótica, el ritmo circular y la profundidad de un tema que muestra la polivalencia del paquete. En cambio "Dry Your Eyes" es un auténtico baladón que bien podrían haber firmado los Byrds época Gram Parsons. No falto de slides, voces delicadas, acústicas precisas y cierta emotividad ideal para el cierre.

Un formidable elepé que no debería de pasar desapercibido a este otro lado del Océano Atlántico, pues recupera el mejor power-pop con el alma puesta en los sonidos pioneros de la música indie americana pero que revela un poso a rock clásico que acaba apareciendo delicioso.

Por Àlex Guimerà

lunes, 28 de mayo de 2018

WILLIE NILE - Sala Bóveda (Barcelona) 12 de mayo de 2018:



Willie Nile es todo un obrero del rock, a sus 69 años se resiste a jubilarse y sigue publicando discos y yéndose de gira. En concreto la gira española cuenta con hasta doce paradas en distintas ciudades y un pedazo de banda armada para la ocasión en la que recupera de anteriores visitas al guitarrista (y líder de los Stormy Mondays) Jorge Otero y al bajista Juanjo Zamorano, al que se ha añadido Danny Montgomery a la batería. Por ello, y porque adoramos su rock clásico de tintes ramonianos cuando no springsteenianos, es por lo que medio millar de fieles seguidores nos congregamos en la acogedora Sala Bóveda. 


Ataviado con su chaqueta y camisa negra (parche con la cara de Chrissie Hynde en brazo) el de Buffalo apareció con los suyos para conquistarnos de buenas a primeras con una potente versión de "Runnin' Down A Dream" del malogrado ídolo Tom Petty, con su imborrable riff. Y el espectáculo comenzó con este tipo llamado Robert Noonan de sospechoso tupé e ilimitada energía capaz de arrodillarse o de saltar en una edad en la que pocos son capaces. Su "bona nit" inicial y sus esfuerzos por hablar en castellano confirmaron como se pueden hacer buenas canciones y dar grandes conciertos desde la simpatía y la humildad.

                               
Un setlist en el que proliferaron las guitarras eléctricas, en temas country ("This Is Our Time"), en piezas pensadas para tocar en estadios ("Black Magic And White Lies") o en rock' n roll de cuero ("Hell Yeah"). Y entre medio muchos "nananás" ("Give Tomorrow"), "uhuuuus" ("Heaven Help The Lonely") y "ahaás" ("Forever Wild"). Temas que fueron presentados uno a uno (lo mismo que hizo con su banda hasta en tres ocasiones), mostrando su conciencia social con los más desfavorecidos en especial con los niños, los mayores y los invidentes. Respecto a estos dedicó "If I Ever See The Light" y "Magdalena", esta última según contó dedicada a una chica de León que le regaló una tarjeta con su nombre escrito en braille.

                             
Mención aparte en el set a la parte de teclado, por cierto colocado en el escenario por los propios músicos, en la que tocó la famosa "Streets Of New York", dedicada a la ciudad en la que "hay los más ricos y los más pobres y entre medio pasan cosas que inspiran canciones", y el baladón "Across The River" de su homónimo disco de debut de 1980. De su último disco "Positively Bob: Willie Nile Sings Bob Dylan" (2017) en el que versiona temas del ""Shakespeare del Rock' n Roll" tocó una reinventada por cañera "Rainy Day Woman # 12 & 35" y la archifamosa "Blowin' In The Wind" a todo trapo. Y para el final la declaración de amor al rock "A House Of A Thousan Guitars", "One Guitar" y su mensaje "con solo una guitarra se puede cambiar el mundo" y la punk "You Gotta Be a Buddha".

                                     

Luego llegaron las reverencias de los cuatro a babor hacia el respetable y tras bajar del escenario las firmas de discos , fotos y charlas con unos seguidores que acabaron satisfechos. Para al fin, seguir siendo otro día más en la vida de este pequeño rockero de pico y pala.

Por Àlex Guimerà


jueves, 24 de mayo de 2018

ESPECIAL DISCOGRAFÍA DE BOB DYLAN (I):


Coincidiendo con el 77 aniversario de Bob Dylan y con su reciente visita a Barelona, queremos iniciar un repaso a su extensísima discografía que tendrá varias entregas y que pretende hacer un retrato de su carrera y de su perfil como artista. Happy Birthday Bob!






PRIMERA PARTE - AÑOS 60's:





1.- BOB  DYLAN (1962):


 


Con apenas 20 años un jovencito Robert Zimmerman autobautizado como Bob Dylan (por el poeta Dylan Thomas) publicaba su debut discográfico de la mano del caza talentos de Columbia Records John H. Hammond. En su homónimo álbum incluía dos temas propios ("Talkin' New York" y "Song To Woody") junto a once interpretaciones de canciones clásicas folk y versiones de grandes del género. La mente había absorbido infinidad de discos y poesías,  una cargada escena del Greenwich Village y a su maestro Woody Guthrie. Había llegado la hora de dar rienda a su eterna creatividad.

Canciones favoritas: Pretty Peggy-O, House Of The Rising Sun, Song To Woody. 






2.- THE FREEWHEELIN' BOB DYLAN (1963):


¿El mejor disco folk de todos los tiempos? Probablemente. La verdad es que es un disco para enmarcar en oro y con el que Bob Dylan saltó a la fama y se erigió en deidad de los movimientos protesta. Con la totalidad de los temas escritos de su puño y letra a excepción de la tradicional "Corrina, Corrina", destacan piezas como "A Hard Rain' s A Gonna Fall", "Don' t Think Twice It' s All Right"  y sobre todo el himno universal que es "Blowin' In The Wind", rompiendo moldes tras una preciosa portada en la que el emergente cantautor pasea por las calles nevadas neoyorkinas abrazada a su por entonces novia Suzie Rotolo. Mayestático.

Canciones favoritas: Blowin' In The Wind, Girl From The North Country, Masters Of War,  A Hard Rain' s A-Gonna Fall, Don' t Think Twice It' s All Right,....






3.- THE TIMES THEY ARE A'CHANGIN  (1964):


En 1964 Dylan se había consolidado como icono mediático, gracias a sus constantes apariciones en radios y televisiones, participaciones en festivales folk y a una gira junto a una joven y adorable Joan Baez (con quien mantuvo un affair amoroso). Entre medio, pudo grabar este disco plagado de canciones protesta surgidas todas (ahora si) de su puño y letra. Fundiendo su versión más social y comprometida con los derechos civiles con el movimiento folk al que pertenecía, dio con un disco y con una canción que pretendían cambiar las cosas en un año en el que murió el presidente J.F. Kennedy.

Canciones favoritas: The Times They Are a-Changin' , One Too Many Mornings, When The Ship Comes In.







4.-ANOTHER SIDE OF BOB DYLAN (1964):


Influenciado por la poesía, Dylan decide romper con las normas del folk tradicional al escribir nuevas canciones rompiendo con las estructuras  de su anterior material buscando una mayor libertad y complejidad creativa, y logrando captar la atención del mundo del rock. No en vano muchas de las canciones de este disco acabarían siendo éxitos del rock de la mano de gente como Cher, The Turtles, The Hollies y sobre todo con The Byrds.

Canciones favoritas: All I Really Want To Do, Spanish Harlem Incident, Chimes Of Freedom, My Back Pages, It Ain' t Me Baby,...






5.- BRINGING IT ALL BACK HOME (1965):



El disco en el que Bob Dylan agarra una Fender Stratocaster y lo pone todo patas arriba. Enormemente criticado por los puristas de la música Folk , pero capaz de revolucionar el sonido del rock dándole una libertad sonora y una profundidad de textos (o poesía) inauditos, que inspiraron a los mismísimos Beatles a evolucionar su sonido. Así, fluyen joyas como "Subterranean Homesick Blues", inspirada en el “Two Much Monkey Bussiness” de Chuck Berry, la aguerrida " Outlaw Blues" o las preciosas "Love Minus Zero/No Limit y "She Belongs to Me" que revolucionaban las canciones de amor. Todo en una sola cara. Para la segunda, piezas de corte acústico como la inmensa "Mr. Tambourine Man" cuyo texto se estudia en las universidades americanas o la maravillosa "It's All Over Now, Baby Blue". El álbum con el que arrancaría el cambio en el rock.

Canciones favoritas: Subterranean Homesick Blues, Maggie' s Farm, Love Minus Zero/No Limit, Mr. Tambourine Man, It' s All Over Now Baby Blue,...






6.- HIGHWAY 61 REVISITED (1965):


La confirmación del Dylan electrificado trae a la que es considerada por muchos no solo su mejor canción, sino la más influente de todos los tiempos del género , "Like A Rolling Stone", una maravillosa pieza que hace referencia a una joven "bala perdida" que formaba parte del círculo de Andy Warhol.  Con un título que hace referencia a una ruta de los EEUU, la Highway 61, que une su Minnesotta natal con el sur del país, lugar de nacimiento de la música negra americana de la que busca su influencia. Y a buen  seguro que lo logró, dando con un sonido blues ("Balad Of A Thin Man"), rock de futuro ("Desolation Row") o baladas clásicas rock ("Queen Jane Aproximately"). Con letras abstractas y poéticas, y un sonido girado al blues y al rock al 100%, el joven Bob había encontrado su autopista creativa.

Canciones favoritas: Like A Rolling Stone, Ballad Of A Thin Man, Queen Jane Aproximately, Desolation Row,...





7.- BLONDE ON BLONDE (1966):


La tercera obra maestra encadenada en los sesenta de Dylan es sin duda la más completa de todas. Los temas de este doble álbum lleva una poesía modernista en sus textos que demuestra una madurez de su autor, a pesar de que solo tenía 24 años cuando los escribió, y un sonido muy compacto forjado en los estudios de Nashville por músicos locales y por dos pesos pesados como Al Kooper (en los teclados) y Robbie Robertson (en las guitarras). La dulzura, la lírica, la exuberancia, así como la introducción de tintes jazzisticos y de otros estilos musicales de raíz por Dylan aún no explorados, dieron forma a un disco insuperable. Piezas insaciables como "Visions Of Johanna" (¿dedicada a Joan Baez?), "I Want You" o "Just Like A Woman" combinadas con toques humorísticos perfectamente empaquetados como "Rainy Day Woman # 12 & 35" o "Leopard-Skin Pill-Box Hat", son algunos de los ejemplos de este disco sublime.

Canciones favoritas: Rainy Day Woman # 12 & 35, Visions Of Johanna, I Want You, Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again, Just Like A Woman,....






8.- JOHN WESLEY HARDING (1967):


1967 fue el año de la psicodelia y de la expansión pop,  y también  un año del que no se tuvo noticias de Dylan - artífice del crecimiento del pop - hasta diciembre con este disco singular. Tras sufrir un accidente de moto cerca de su residencia de Woodstock en julio de 1966 el músico estuvo año y medio recluido y recuperándose en su casa. El resultado,  una sorprendente reaparición discográfica que rompía con su trilogía anterior, a base de temas calmados de estilo folk y country de poesía inspirada en la Biblia. Un buen y aserenado contrapunto a las frenéticas tendencias imperantes que mostraban cuan a contracorriente ha ido siempre este genio llamado Robert Zimmerman. 

Canciones favoritas: John Wesley Harding, All Along The Watchtower, I' ll Be Your Baby Tonight.






9.- NASHVILLE SKYLINE (1969):




A finales de los sesenta Bob Dylan ya tenía esposa y tres hijos y había optado por la vida familiar - de la que luchó para preservar su intimidad - en lugar del endiosamiento y el frenesí de ser un icono generacional. Fue de este modo como compuso su anterior trabajo y este "Nasville Skyline" en el que se sumergió de lleno en la música Country. Otro disco relajado y desenfadado en el que su voz resulta poco reconocible al cantar con una técnica vocal Country, amén de contar con la maravillosa colaboración en la primera pista del álbum de uno de los grandes nombres del género como es Johnny Cash.

Canciones favoritas: Girl From The North Country, One More Night, Lay Lady Lay.



martes, 22 de mayo de 2018

ROGER WATERS- US +THEM: Palau Sant Jordi Barcelona (13/04/18): Reviviendo la magia de Pink Floyd:



El debut de la gira europea de Roger Waters y la primera de las dos citas de Barcelona tuvo lugar en un Palau Sant Jordi con poco más de media entrada aunque, eso sí, albergaba una audiencia fiel y entregada a la causa pinkfloydiana. Ese era precisamente el producto que íbamos a consumir, un revival sonoro de uno de los fundadores y factotums de la mítica formación londinense en unos tiempos en los que la mitomanía del rock parece desvanecerse. Y es que cada vez son menos las leyendas de los sesenta y setenta (por no hablar de los cincuenta)  supervivientes, y aunque el formato con el que giran es bastante criticado por muchos puristas del rock - que si son una gramola viviente o especie de banda clon,... - la verdad es que si los músicos y la puesta en escena son de alta calidad, ello resulta muy disfrutable.
Este es el caso del bajista y megalómano inglés, pues a sus 75 años ha montado esta enésima gira (tras las excelentes revisiones del "Dark Side Of The Moon" y de "The Wall") Us+ Them sin escatimar recursos y a precios de las entradas escandalosos. Con una banda de hasta 9 músicos con miembros notables como la gran esperanza de la psicodelia que es Jonathan Wilson, una sonoridad sublime y unos efectos visuales y especiales de ultimísima generación, el concierto quedó empaquetado a las mil maravillas. El resto lo puso un repertorio previsible para los fans - prácticamente calcado al de la parte australiana de la gira - plagado de éxitos de Pink Floyd y con algunos de sus nuevos temas de su recién estrenado disco en solitario  "Is Is The Life We Really Want?" (2017) de aromas "Made in The Wall".

                                          

Con dos sets y un agradecido intermedio-descanso de 20 minutos el directo arrancó con la banda a todo trapo interpretando "Breathe" a cuatro voces y "One Of These Days" del infravalorado y genial "Meedle" (1971). Hay que observar que en sus giras Waters nunca tira de material de los sesenta de la época del genial Syd Barrett - para quien escribe los mejores momentos de la banda- si no que se centra en la década posterior.
Aunque la psicodelia apareció con unos relojes fundidos en la pantalla que presentaron "Time" y luego una "The Great Gig In The Sky" que a decir verdad supo a poco con las dos rubias coristas Jess Wolfe y Holly Laessig, pues el tema precisa de una voz solista de alto voltaje y el juego a dos no acabó funcionando. El concierto comenzó a despegar con "Welcome To The Machine"  del "Wish You Were Here" (1975) con toda su épica, antes de presentar las nuevas "Deja Vú", "The Last Refugee" y "Picture That" teatralizadas por Roger quien no aparenta su edad por entrega y tono físico. Luego la balada entre baladas "Wish You Where Here" coreada al unísono, preludio del set "The Happiest Days Of Our Lifes"  y las dos "Another Brick In The Wall" con unos niños barceloneses que ocuparon toda la primera fila del escenario encapuchados y trajeados de Guantánamo antes de bailar al son de "Hey Teachers Leave Them Kids Alone!" a rostro descubierto. Y un mensaje bien claro: RESIST.

                        

El segundo set arrancó con la sorpresa de las pantallas laterales levantadas encima del público coronadas con unos equipos 3D para dibujar la orwelliana fábrica del "Animals" (1977) mientras en el escenario clavaban "Dogs" y "Pigs (Three Different Ones)", prolongadas piezas que alternaron imágenes y pintadas de denuncia social junto con unas performance de unos actores con caretas de cerdos bebiendo champagne, más el cerdo-zepelin sobrevolando nuestras cabezas. Ah! Y como colofón un mensaje claro y en castellano en pantallas "Trump eres un gilipollas".
La siguiente parte estuvo centrada en "darkside" con "Money" y "Us And Them", la primera con imágenes de políticos (Rajoy inclusive) a modo de crítica voraz al sistema, y luego con "Brain Damage" y "Eclipse", entre medio con  la nueva "Smell The Roses" que encajó a la perfección.  La magia del mítico álbum intacta merced al inmenso bajo de Waters (especialmente en "Money") y al gran trabajo del dúo Dave Kilminster y Jonathan Wilson quienes bordaron a la perfección el papel de David Gilmour en los solos de guitarra (ambos) y a las voces (Jonathan). Como colofón la aparición de una espectacular pirámide de luces envolviendo una parte del olímpico pabellón.


                            
La recta final con la emotiva "Mother" y "Confortably Numb" con sus solos mayestáticos que pusieron el punto final del show entre confeti y con la banda saludando con todos los honores. Fue el corte final de un espectáculo revival de una banda irrepetible, y muy posiblemente la última presencia y gira del gran Roger Waters, uno de las grandes figuras de una época que poco a poco se va fundiendo.
Por Àlex Guimerà


Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2018/04/roger-waters-us-them-reviviendo-la.html

martes, 15 de mayo de 2018

RADIOHEAD VS. REGINA SPEKTOR: No Surprises:



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En 1997 los británicos Radiohead dejaban pasmados el panorama musical con la publicación de uno de los mejores álbumes de la década, "Ok Computer" (1997) , un álbum que ponía patas arriba los cimientos del pop con grandes canciones como "No Suprises". Esta canción, que fue single, vino acompañada de un sorprendente videoclip en el que el propio Tom York metía su cabeza en una pecera que se iba llenando de agua mientras iba cantando. La canción, para la que se inspiraron en clásicos como los Beach Boys del Pet Sounds -  recordemos que Radiohead y Brian Wilson compartirán el próximo Primavera Sound - , Marvin Gaye o Louis Amstrong, es una especie de nana melódica de atmósferas naif.
no surprises
La belleza de la pieza no pasó por alto a la sensibilidad de una de las divas de última generación Regina Spektor cuando la versionó en 2010 publicándolo en single entre medio de sus exitosos discos "Far" (2009) y "What We Saw From The Cheap Seats" (2012). La cantante y pianista norteamericana de origen ruso hizo una revisión del tema con su preciosa voz  solamente acompañada de los teclados, logrando captar con su entregada interpretación el sentimiento de la original.
Regina11

REGINA SPEKTOR:


RADIOHEAD:

domingo, 6 de mayo de 2018

DISCOS DE 2018: ERZA FURMAN - Transangelic Exodous:





En una época carente de iconos contraculturales y en la que la imposición comercial y la crítica social parecen planificados, resulta un alivio encontrarse con el crecimiento de tipos como Erza Furman. 

Para quienes no le conozcan el tipo en cuestión es un cantante y compositor transgénero de apenas 31 años, nacido en el sí de una familia judía de Chicago que un buen día decidió romper todas las cadenas sociales y religiosas para emprender una carrera musical que arrancó en 2007 y que ha arrojado media docena de álbumes y Eps, alcanzando su cénit con el formidable "Perpetual Motion Peaople" (2015).

                               

Dotado de una capacidad inaudita para crear canciones, luego logra remozarlas a su gusto tomando influencias de aquí y de allá, desde el doo-woop de los cincuenta, al vanguardismo de la Velvet Underground, al glam de los setenta, al garage o al indie más moderno.

Pero el tipo en cuestión no quería que le encasillaran ni que le compararan con ninguno de sus referentes. Para ello da nombre a su banda habitual como The Visions y se va a los estudios Ballistico de Chicago con un puñado de nuevas creaciones bajo el brazo y la intención de comenzar de nuevo.

                                 


Es así como se gesta este "Transangelic Exodous" producido por Tim Sandusky (quien también toca el saxo en el disco) y editado por el sello Bella Union. Con una temática compleja que exorciza todos sus demonios personales (rechazo social, inseguridades, judaísmo, homosexualidad...) a la vez que intenta retratar su visión pesimista de la sociedad; el disco acaba repitiendo fórmulas anteriores de su autor aunque si en su anterior entrega el vitalismo y los colores imperaban en lo nuevo mandan las zonas los oscuras y deprimentes. Eso sí, aparecen fabulosamente empaquetadas y con loable tratamiento instrumental.

A destacar "Love You So Bad", pieza insigne del álbum: pletórica, de fornidos violines, marchosa y pegadiza. Sin duda será uno de sus hits de futuro, aunque no debe de eclipsar el desgarro de "Driving Down To L.A." , los redobles y los gritos de "The Great Unknown", el caos new age de "Maraschino-Red Dress $ 8.99 at Goodwill" , la somnolencia de "From A Beach House" o el blues post-moderno "Come Here Get Away From Here".

Pero sobre todo a "Suck The Blood From My Bound", que suena como la versión grunge de los primeros MGMT (ritmillo inclusive), con una letra metafórica sobre un ángel repudiado por la sociedad.

                          

O "No Place" con unas percusiones y un frenesí que recrean la angustia de Joy Division bajo un sinte futurista digno de Jean Michelle Jarre; la delicadeza y desnudez de "Psalm 151" y "Compulsive Liar" donde los sentimientos se desnudan entre ritmos y climas dignos de Radiohead.

Un disco que no dejará indiferente ideal para degustar con los cascos y entre la oscuridad, para dejarse llevar hacia territorios tenebrosos y asfixiantes.

                            


Luego veremos a su autor tocar en festivales de verano eclipsado por los cabezas de cartel, bajo un vestido vintage de mujer, luciendo un collar y pendientes de perlas, tinte en cabeza y aporreando la guitarra al son de sus saltos. Y será el tipo raro del lugar sin duda, la comparsa de los artistas más conocidos, pero nadie se resistirá a unas canciones tan directas como complejas, que miran hacia el pasado y el futuro del pop, y que son un precioso estandarte de una lucha por el inconformismo que nunca debería de desaparecer.

Por Àlex Guimerà


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domingo, 29 de abril de 2018

PASIÓN NO ES PALABRA CUALQUIERA- Joserra Rodrigo:


Una de las grandezas de las redes sociales e internet es que permite la difusión de proyectos y creaciones artísticas que difícilmente llegarían a expandirse por los medios establecidos. Este es el caso de este maravilloso libro que rompe esquemas y nos recuerda cómo  deberían ser los libros sobre música. Y es que con el debut editorial de Joserra Rodrigo volvemos a conectar con aquello que nos llamó la atención de la música: los sentimientos, las sensaciones, y como indica su título la pasión.



Pero vayamos por partes.  Para quienes no lo conozcan Joserra Rodrigo es un tipo único en su especie, y como dice el tópico " si no existiera habría que inventarlo". No es periodista,  su actividad profesional es  la abogacía, tampoco podemos decir que sea crítico musical, sino mas bien es elogiador musical  - nunca escribe de música para destruir si no para transmitir - ,  y  tiene la libertad de no pertenecer a ningún medio, discográfica o empresa del sector por lo que se permite el lujo de dejarse llevar por la pasión. Podemos decir que se trata de un aficionado (en el mejor sentido de la palabra) de lo que él denomina "Rock & Soul", llevándole a devorar la infinidad de discos que colecciona, a viajar para ver a sus artistas favoritos,  o a idear y promocionar unos festivales en el pueblo medieval de Frías (Burgos) dedicados a Neil Young, a los Rolling Stones y al blues o "El Último Vals de Frías"(16) dedicado al epílogo de The Band.



Pero antes ya se había hecho conocido entre los locos por el rock  con su blog "Rock and Rodriland", en el que ha ido volcando lo que él denomina sus "epifanías  musicales",  en unos textos tan poéticos como narrativos en los que conecta la música con episodios de su vida , pero también relaciona a artistas y canciones de su universo sonoro.  Unos textos que ahora ha recogido en este entretenido y didáctico libro que, por si fuera poco, está dotado de unas formidables ilustraciones de la madrileña Cayetana Álvarez, lo que acaba de dar un precioso empaque a este romántico proyecto. Precisamente las ilustraciones, con músicos desaparecidos durante la creación del libro  (David Bowie, Chuck Berry, Richie Havens, ...),  dan el nexo de conexión de las entradas de este "Pasión no es palabra cualquiera", sabiendo captar la ilustradora la esencia de cada artista en unos elegantes esbozos naif que llevan mucho soul.



El libro, editado en crowfunding,  ha vendido ya su primera edición y ha ocasionado una gira de presentación de Joserra por distintas ciudades españolas  en las que ha abarrotado de seguidores (y amigos que los tiene a montones)  en librerías, tiendas de discos y otros locales culturales.


En las páginas encontramos muchas entradas o revelaciones sobre discos míticos de nombres esenciales del rock clásico  - Dylan, mucho Dylan; Beatles, Stones, Springsteen, Aretha, Otis, The Band, Kinks, Van Morrison, Byrds o Joni Michel -, pero también de nuevas generaciones - Eels, Ray Lamontagne, Rufus Rainwright,...- y de preferencias personales a reivindicar -Swamp Dogg, Danny & The Champions o  Salto - . Pero sobre ellas hay descripciones de paisajes, recuerdos de adolescencia, historias de vida y muerte,  sentimientos íntimos, y todo aquello a lo que la crítica musical nunca debería de dar la espalda.  Como dijo recientemente el propio Joserra en una entrevista en Radio 3 "compartiendo experiencias en la música compartes mejor las canciones que haciendo una descripción de ellas fría". De eso se trata la música, de escucharla, sentirla y vivirla. Gracias Joserra por recordarnos el sentido de esas ondas maravillosas que nos acompañan por el camino.

Por Àlex Guimerà


Publicado enhttp://www.elgiradiscos.com/2018/02/pasion-no-es-palabra-cualquiera-joserra.html