martes, 15 de mayo de 2018

RADIOHEAD VS. REGINA SPEKTOR: No Surprises:



thom-yorke
En 1997 los británicos Radiohead dejaban pasmados el panorama musical con la publicación de uno de los mejores álbumes de la década, "Ok Computer" (1997) , un álbum que ponía patas arriba los cimientos del pop con grandes canciones como "No Suprises". Esta canción, que fue single, vino acompañada de un sorprendente videoclip en el que el propio Tom York metía su cabeza en una pecera que se iba llenando de agua mientras iba cantando. La canción, para la que se inspiraron en clásicos como los Beach Boys del Pet Sounds -  recordemos que Radiohead y Brian Wilson compartirán el próximo Primavera Sound - , Marvin Gaye o Louis Amstrong, es una especie de nana melódica de atmósferas naif.
no surprises
La belleza de la pieza no pasó por alto a la sensibilidad de una de las divas de última generación Regina Spektor cuando la versionó en 2010 publicándolo en single entre medio de sus exitosos discos "Far" (2009) y "What We Saw From The Cheap Seats" (2012). La cantante y pianista norteamericana de origen ruso hizo una revisión del tema con su preciosa voz  solamente acompañada de los teclados, logrando captar con su entregada interpretación el sentimiento de la original.
Regina11

REGINA SPEKTOR:


RADIOHEAD:

domingo, 6 de mayo de 2018

DISCOS DE 2018: ERZA FURMAN - Transangelic Exodous:





En una época carente de iconos contraculturales y en la que la imposición comercial y la crítica social parecen planificados, resulta un alivio encontrarse con el crecimiento de tipos como Erza Furman. 

Para quienes no le conozcan el tipo en cuestión es un cantante y compositor transgénero de apenas 31 años, nacido en el sí de una familia judía de Chicago que un buen día decidió romper todas las cadenas sociales y religiosas para emprender una carrera musical que arrancó en 2007 y que ha arrojado media docena de álbumes y Eps, alcanzando su cénit con el formidable "Perpetual Motion Peaople" (2015).

                               

Dotado de una capacidad inaudita para crear canciones, luego logra remozarlas a su gusto tomando influencias de aquí y de allá, desde el doo-woop de los cincuenta, al vanguardismo de la Velvet Underground, al glam de los setenta, al garage o al indie más moderno.

Pero el tipo en cuestión no quería que le encasillaran ni que le compararan con ninguno de sus referentes. Para ello da nombre a su banda habitual como The Visions y se va a los estudios Ballistico de Chicago con un puñado de nuevas creaciones bajo el brazo y la intención de comenzar de nuevo.

                                 


Es así como se gesta este "Transangelic Exodous" producido por Tim Sandusky (quien también toca el saxo en el disco) y editado por el sello Bella Union. Con una temática compleja que exorciza todos sus demonios personales (rechazo social, inseguridades, judaísmo, homosexualidad...) a la vez que intenta retratar su visión pesimista de la sociedad; el disco acaba repitiendo fórmulas anteriores de su autor aunque si en su anterior entrega el vitalismo y los colores imperaban en lo nuevo mandan las zonas los oscuras y deprimentes. Eso sí, aparecen fabulosamente empaquetadas y con loable tratamiento instrumental.

A destacar "Love You So Bad", pieza insigne del álbum: pletórica, de fornidos violines, marchosa y pegadiza. Sin duda será uno de sus hits de futuro, aunque no debe de eclipsar el desgarro de "Driving Down To L.A." , los redobles y los gritos de "The Great Unknown", el caos new age de "Maraschino-Red Dress $ 8.99 at Goodwill" , la somnolencia de "From A Beach House" o el blues post-moderno "Come Here Get Away From Here".

Pero sobre todo a "Suck The Blood From My Bound", que suena como la versión grunge de los primeros MGMT (ritmillo inclusive), con una letra metafórica sobre un ángel repudiado por la sociedad.

                          

O "No Place" con unas percusiones y un frenesí que recrean la angustia de Joy Division bajo un sinte futurista digno de Jean Michelle Jarre; la delicadeza y desnudez de "Psalm 151" y "Compulsive Liar" donde los sentimientos se desnudan entre ritmos y climas dignos de Radiohead.

Un disco que no dejará indiferente ideal para degustar con los cascos y entre la oscuridad, para dejarse llevar hacia territorios tenebrosos y asfixiantes.

                            


Luego veremos a su autor tocar en festivales de verano eclipsado por los cabezas de cartel, bajo un vestido vintage de mujer, luciendo un collar y pendientes de perlas, tinte en cabeza y aporreando la guitarra al son de sus saltos. Y será el tipo raro del lugar sin duda, la comparsa de los artistas más conocidos, pero nadie se resistirá a unas canciones tan directas como complejas, que miran hacia el pasado y el futuro del pop, y que son un precioso estandarte de una lucha por el inconformismo que nunca debería de desaparecer.

Por Àlex Guimerà


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domingo, 29 de abril de 2018

PASIÓN NO ES PALABRA CUALQUIERA- Joserra Rodrigo:


Una de las grandezas de las redes sociales e internet es que permite la difusión de proyectos y creaciones artísticas que difícilmente llegarían a expandirse por los medios establecidos. Este es el caso de este maravilloso libro que rompe esquemas y nos recuerda cómo  deberían ser los libros sobre música. Y es que con el debut editorial de Joserra Rodrigo volvemos a conectar con aquello que nos llamó la atención de la música: los sentimientos, las sensaciones, y como indica su título la pasión.



Pero vayamos por partes.  Para quienes no lo conozcan Joserra Rodrigo es un tipo único en su especie, y como dice el tópico " si no existiera habría que inventarlo". No es periodista,  su actividad profesional es  la abogacía, tampoco podemos decir que sea crítico musical, sino mas bien es elogiador musical  - nunca escribe de música para destruir si no para transmitir - ,  y  tiene la libertad de no pertenecer a ningún medio, discográfica o empresa del sector por lo que se permite el lujo de dejarse llevar por la pasión. Podemos decir que se trata de un aficionado (en el mejor sentido de la palabra) de lo que él denomina "Rock & Soul", llevándole a devorar la infinidad de discos que colecciona, a viajar para ver a sus artistas favoritos,  o a idear y promocionar unos festivales en el pueblo medieval de Frías (Burgos) dedicados a Neil Young, a los Rolling Stones y al blues o "El Último Vals de Frías"(16) dedicado al epílogo de The Band.



Pero antes ya se había hecho conocido entre los locos por el rock  con su blog "Rock and Rodriland", en el que ha ido volcando lo que él denomina sus "epifanías  musicales",  en unos textos tan poéticos como narrativos en los que conecta la música con episodios de su vida , pero también relaciona a artistas y canciones de su universo sonoro.  Unos textos que ahora ha recogido en este entretenido y didáctico libro que, por si fuera poco, está dotado de unas formidables ilustraciones de la madrileña Cayetana Álvarez, lo que acaba de dar un precioso empaque a este romántico proyecto. Precisamente las ilustraciones, con músicos desaparecidos durante la creación del libro  (David Bowie, Chuck Berry, Richie Havens, ...),  dan el nexo de conexión de las entradas de este "Pasión no es palabra cualquiera", sabiendo captar la ilustradora la esencia de cada artista en unos elegantes esbozos naif que llevan mucho soul.



El libro, editado en crowfunding,  ha vendido ya su primera edición y ha ocasionado una gira de presentación de Joserra por distintas ciudades españolas  en las que ha abarrotado de seguidores (y amigos que los tiene a montones)  en librerías, tiendas de discos y otros locales culturales.


En las páginas encontramos muchas entradas o revelaciones sobre discos míticos de nombres esenciales del rock clásico  - Dylan, mucho Dylan; Beatles, Stones, Springsteen, Aretha, Otis, The Band, Kinks, Van Morrison, Byrds o Joni Michel -, pero también de nuevas generaciones - Eels, Ray Lamontagne, Rufus Rainwright,...- y de preferencias personales a reivindicar -Swamp Dogg, Danny & The Champions o  Salto - . Pero sobre ellas hay descripciones de paisajes, recuerdos de adolescencia, historias de vida y muerte,  sentimientos íntimos, y todo aquello a lo que la crítica musical nunca debería de dar la espalda.  Como dijo recientemente el propio Joserra en una entrevista en Radio 3 "compartiendo experiencias en la música compartes mejor las canciones que haciendo una descripción de ellas fría". De eso se trata la música, de escucharla, sentirla y vivirla. Gracias Joserra por recordarnos el sentido de esas ondas maravillosas que nos acompañan por el camino.

Por Àlex Guimerà


Publicado enhttp://www.elgiradiscos.com/2018/02/pasion-no-es-palabra-cualquiera-joserra.html

lunes, 23 de abril de 2018

ROCK N' BOOK (VII):


                       

De nou és Sant Jordi i a sortir als carrers toca. Comprarem unes roses (sense pistoles clar) i regalarem un bon llibre. és per això que pels esperits més rockers volem fer una sèrie de recomanacions de llibres que repassen diferents gèneres. Bona diada i rock' n book!




En busca de los discos perdidos (Old Records Never Die)-Eric Spitznage-Contra (2017)



Historia del rock sinfónico- Christian Aguilera- T&B Editores (2012).



Country Rock. Historia, cultura, artistas y álbumes fundamentales- Eduardo Izquierdo- Editorial MA NON Tropo 


Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del Grunge- Mark Yarm- ES POP Ediciones.



Mod. A Very British Phenomenon- Terry Rawlings





Fargo Rock City -Chuck Klosterman- Es Pop Ediciones






Pasión no es palabra cualquiera - Joserra Rodrigo- Epifanías de Rock& Soul (2017) 


lunes, 2 de abril de 2018

DISCOS DE 2018: CAR SEAT HEADREST- Twin Fantasy (Face To Face):





No nos engañemos, el actual monopolio de la evolución del pop-rock está en manos de bandas como pueden ser Parquet Courts o Car Seat Headrest. Como en los 90 lo estuvo en manos de bandas como Pavement o Yo La Tengo. Y en el caso de nuestros protagonistas hace dos años publicaron el que para muchos fue el mejor disco del año, "Teens Of Denial", herencia de influencias del rock americano de los últimos 20 años, capaz de sorprendernos, a la vez que sonaba fresco y atractivo a los oídos.
Dos años después su líder y alma Will Toledo ha tirado del trastero y ha vuelto a sus orígenes,  rescatando unas maquetas que grabó en 2011 y colgó en su página Bandcamp - era la época dorada de la plataforma musical -. Hablamos de "Twin Fantasy", el que supuso el segundo trabajo publicado (en este caso colgado en la red) bajo el nombre Car Seat Headrest, que sonaba amateur, lo-fi, pero a la vez revolucionario y novedoso.  Contabilizando muchas escuchas y seguidores Will siguió publicando nuevos trabajos en la red ("Nervous Young Man", "My Back Is Killing Me Baby", "Mononamia" y "How To Leave Town"), con una cierta repercusión que le llevó en 2015 a fichar por el sello Matador Records, obligándole a reclutar a un bajista (Ethan Ives) y a un batería  (Andrew Katz). Armados, los CSH, publicaron de seguida el recopilatorio "Teens Of Style" (2015) y antesala del mencionado y exitoso "Teens Of Denial".

                                  
De este modo la versión original de "Twin Fantasy" , concebido por Will como un disco incompleto, desapareció en otoño de Spotify,  y se lo llevó al estudio para regrabarlo y remasterizarlo en la edición que desde hace pocos días ya ha sido puesta a la venta.
El resultado, unos diez temas que rescatan el mal momento personal en el que su autor los compuso y grabó, pero que han sido remozados con la ayuda de los estudios y de su (corta) experiencia en la producción, logrando no perder su esencia. Una esencia que nos lleva hacia una especie de ópera pop con la que Will Toledo narra un romance/fantasía  juvenil gay con la que  expone toda una amalgama de sentimientos desencontrados. 

                                

Con el inicio crepuscular de "My Boy (Twin Fantasy)" con sus ambientes crecientes, el disco abre el fuego en lo que es uno de los momentos eje del álbum. Nos referimos a la desgarradora "Beach Life-In-Death" que el joven Toledo compuso desde sus entrañas y con el que transita por todos sus demonios (¿pasados?) en sus más de 13 minutos de duración: desamor, inseguridad, depresión... lo que en el plano musical se traduce en una estructura compleja y mutante dónde la voz desesperada y las guitarras se convierten en su redención.

                                      

La calma llega con "Stop Smoking (We Love You)" de corte acústico clásico que evoca directamente al Kurt Cobain Unplugged.  La sigue el fabuloso medio tiempo "Sober To Death" con sus voces dobladas y su guitarra lagrimosa.
Los ecos a Beck, llegan con "Nervous Young Inhumans", bailable y con el uso de sintes deriva hacia una especie de jam seasion en los que se escuchan parafraseos. Es la antesala de la indie "Bodys" cargada de latigazos de guitarra y de épica juvenil que conectan con grandes nombres del género de la década anterior: Strokes, National, Modest Mouse...



"Cute Thing" es más bien grunge gracias a sus bajo-altos y a su ambiente nebuloso, luego nos adentramos en la oscura "High To Death" que bien podrían haber escrito para él los Radiohead.
El segundo tema de más de diez minutos del álbum, "Famous Prophets (Stars)", junta varias canciones en una, para convertirse en una quimera sónica plagada de guitarras titánicas, voces fantasmales e incluso de pasajes con pianos y voces de fondo que recuerdan al mismísimo Berlin de Lou Reed.  El viaje imaginado se termina con "Twin Fantasy (Those Boys)" que el de Leesburg presenta con unos solemnes órganos de iglesia  que derivan en unos ambientes espectrales para dar con el epílogo perfecto de esta obra magna reinventada o terminada.

                                     

No sabemos lo que nos deparará este genio de nueva cuña en el futuro, por el momento nos está dejando impresionados con discos como este que dan para mucho y que ensanchan un universo sonoro que esperemos que no tenga fin.

Por Àlex Guimerà

jueves, 29 de marzo de 2018

GRANDES DISCOS: Velvet Underground & Nico (1967) por VELVET UNDERGROUND (50 Aniversario):


                            

Cincuenta años de este monumento musical que solo ha sido valorado a posteriori . A diferencia de otras obras coetáneas que tuvieron su éxito inmediato, el debut de la Velvet solo logró captar el interés de unas minorías y ha sido el tiempo el que lo ha encumbrado como uno de los mejores álbumes de la historia del rock. Vayamos pues a rememorar esta piedra roseta del indie rock.


Una de las imágenes icónicas del rock esconde a uno de sus mayores hitos musicales, el cual emergió de uno de los momentos artísticamente más creativos que ha tenido nunca la ciudad de New York. Hablamos de The Factory y del barullo creativo que montó a su alrededor el genial pintor Pop Art Andy Warhol, entre los cuales se encontraba la Velvet Underground, una banda de bandas, cuya trascendencia ha llegado con el paso del tiempo .

                              

Pero todo comenzó mucho antes cuando un joven llamado Lewis Allen Reed nacido en el seno de una familia judía de clase media de Long Island (Nueva York) fue puesto a tomar clases de música clásica y piano. Pero enseguida nació en él un interés por el rock' n roll y por la música de sus ídolos Elvis Presley o Little Richard. Con aquel sonido Lou podía expresar su disconformidad con su entorno social y con las pautas morales impuestas. No en vano, sus padres cuando apenas tenía 14 años le trataron su bisexualidad con descargas de electroshock. Ello, lejos de hacer desaparecer sus tendencias naturales le motivaron a interesarse por formas artísticas menos convencionales, y en el plano musical por el free-jazz (con 15 años presentaba un programa de radio), el doo-bop y la música experimental. Así como formó sus primeras bandas de rock (Shades, Jades) y compuso sus primeras canciones ("So Blue" la vendió a la compañía Time cobrando sus primeros centavos en royalties).
También en esa época comenzó a devorar poesía anglosajona de la mano de Oscar Wilde, William Blake, Shakespeare o Lord Byron.

                        

Mas tarde sus padres lo metieron en la Universidad de Syracuse dónde estudió Periodismo y Arte, y dónde conoció a un estudiante de trompeta llamado Sterling Morrisson, antes de fichar como compositor por la discográfica Pickwick Records y trasladarse a vivir a Nueva York.
Fue entonces cuando conoció al galés John Cale cuya formación clásica chocaba con sus enormes ansias vanguardistas, motivo por el cual le habían expulsado de algunas escuelas musicales de Londres lo que le llevó a emigrar a Norteamérica.
Con todo, Reed, Cale, Morrisson y un percusionista llamado Angus Maclise formaron The Velvet Underground - el nombre fue robado de un libro sobre sadomasoquismo -, formación con la que los jóvenes darían rienda suelta a su inmensa necesidad de exploración y pasión por el rock. Reed se desarrollaría como letrista y rockero mientras que Cale exploraría horizontes musicales.
Poco a poco llegaron los primeros conciertos, y la sustitución de Maureen Tucker a la batería tras la deserción de un Angus que no aceptó que se cobrara por los directos.
Hasta que llegó Warhol, quien decidió convertirse en sus mecenas, para que fueran la banda residente de The Factory, aunque les impuso que incluyeran como cantante a una espectacular modelo alemana Nico, conocida ya por haber participado en la película de Fellini "La Dolce Vitta".

                      

Pero Nico no era el prototipo de cantante "Ye-Yé" si no mas bien tenía apariencia de mujer fuerte y pose distante, una voz grave y tenebrosa y cierta áurea que podía casar con los anhelos artísticos de una banda que inicialmente no la vieron con buenos ojos pero que la acabaron aceptando tras la grabación del disco. 
El resultado de todo es esta obra de arte, apodada "el disco del plátano" por su mítica portada a cargo del genio del Art Pop, que en su interior contiene un tratado rock desde los bajos fondos de la Nueva York de mediados de los sesenta. En contraste con el pop luminoso de la West Coast, este álbum - demasiado ignorado en la época - es de tono angustioso, tiene un sonido sucio y un espíritu amateur. A diferencia del pop del otro lado del país, no está influenciado por las alucinaciones caleidoscópicas del LSD sino por la droga dura heroína, a la que se canta sin complejos.

                              

En "I' m Waiting For A Man" tras el frenesí rítmico se narra la historia de un adicto buscando a su camello. La herencia de Bo Diddley llega con "Run, Run, Run" con otro canto desesperado a los yonkies, mientras que la explícita "Heroin" describe como es un colocón de la maldita droga en unos crescendos rock para la posteridad en la que aparecen unas distorsiones de viola que tanto calado dejarían en el noise en los años 90.
Las relaciones sadomasoquistas aparecen en "Venus In Furs", una especie de epopeia psicodélica que crea unos ambientes cargados de suciedad y dónde la viola de John Cale crean cierta inquietud. El envoltorio pop de corte beatleniano de "There She Goes" esconde una ruda letra sobre el castigo a las mujeres fáciles.
No es casual que temas como estos causaran controversia en la discográfica Elektra, lo que retrasó la publicación del álbum.
En "Sunday Morning", el inicio naif y la dulzura sonora contrastan con una letra con elementos de paranoia y en dónde se retrata la vuelta a casa un domingo por la mañana tras una noche de fiesta.
                          
El primero de los tres temas reservados para Nico, "Femme Fatale" fue escrita por Reed con mala intención para criticar a la rubia, juntándose con bonita melodía que puede sonar tenebrosa. En "All Tomorrow Parties", otra crítica velada de Reed a la teutona, pues en ella narra el vacío de una chica por no tener vestidos ante la avalancha de unas fiestas en las que no encaja. De aire ceremonial, ritmos repetitivos, se convirtió en la preferida de Warhol por retratar sus ambientes. El tercero, "I' ll Be Your Mirror" es una bella y cándida canción de amor que contrasta ante tanta dureza del álbum.
Como su final con dos piezas experimentales como son "The Black Angel' s Death Song" en la que reed recita al compás de la viola desafinada, y "European Son" perfecta tormenta de guitarras desencajadas, sonidos eléctricos imposibles y vanguardismo rockero.

                                 
Y como ya se sabe, el disco no vendió mucho ni sus autores alcanzaron la fama en su momento, pero como dice la leyenda cada persona que compró una copia acabó montando una banda de rock. Lo cierto es que el disco y la Velvet marcaron huella al rock americano alternativo de los ochenta y noventa. Además que fue el punto de partida de las carreras en solitario de unos tipos (Nico inclusive) que arrojarían otros discos para la posteridad, y que han ayudado a que la música rock sea una forma de arte en sí misma.

Por Alejandro Guimerà




Waiting For My Man

I'm waiting for my man
Twenty-six dollars in my hand
Up to Lexington, one, two, five
Feel sick and dirty, more dead than alive
I'm waiting for my man
Hey, white boy, what you doin' uptown?
Hey, white boy, you chasin' our women around?
Oh pardon me sir, it's the furthest from my mind
I'm just lookin' for a dear, dear friend of mine
I'm waiting for my man
Here he comes, he's all dressed in black
Beat up shoes and a big straw hat
He's never early, he's always late
First thing you learn is that you always gotta wait
I'm waiting for my man, ah work it now
Up to a brownstone, up three flights of stairs
Everybody body's pinned you, but nobody cares
He's got the works, gives you sweet taste
Ah then…

sábado, 10 de marzo de 2018

FLAMIN' GROOVIES VS. CRACKER VS. LOS HERMANOS DALTON: Shake Some Action:



                 

A finales de los años sesenta una formación de San Francisco llamada Flamin’ Groovies irrumpió en el panorama musical sin tener demasiada repercusión. Con tres espléndidos discos se disolvieron en 1971 para volver a emprender la carrera bajo el sello Sire records con nuevos miembros y sacar otra joya llamada “Shake Some Action” en 1976. El grupo nunca alcanzó la fama pero se ha convertido por méritos propios en una banda de culto gracias a su sonido heredero de los grupos ingleses de principios de los sesenta, el rock’ n roll primario, el garage y el power pop.




















Prueba de ello es este temazo con el que se atrevieron a mediados de los noventa los también californianos Cracker (herederos de Camper Van Bethoven) recuperando sus guitarrazos y dándoles texturas mas yankees.






Antes pero, los maravillosos granadinos Los Hermanos Dalton, recuperadores de los sonidos mod en nuestro país, habían incluido el tema en su EP de presentación de 1991 “Luces de Hollywood” junto con la versión de los Jam del tema de Martha & The Wandella’ s “Heat Wave”. Además, la canción dio nombre a una mas joven banda de Seatlle autores del soleado ” Catch The Sun”. Cuatro formidables formaciones de culto devotas por los sonidos rockeros añejos.










Por Alejandro Guimerà

miércoles, 28 de febrero de 2018

DISCOS DE 2018: KYLE CRAFT- Full Circle Nightmare:



Nos dejó flipados hace un par de años con su debut "Dolls Of Highway", un álbum que tuvo un proceso de elaboración que se alargó hasta ocho años. Con un vozarrón impagable y un sonido de rock clásico que fusionaba al Bowie Glam con el Dylan pasional de mediados de los setenta, pero que bebía de otras sonoridades de aquella década, y también de ciertos tonos cabareteros. Luego para el año pasado sacó "Girl Crazy" una compilación de versiones de temas de mujeres como Cher, Patsy Cline o Pattie Smith. Entre medio singles como "Before The Wall" dónde criticaba a su presidente Donald Trump o una sublime versión de "Chelsea Hotel # 2" de Leonard Cohen.


Ahora sin apenas descanso, publica su segundo álbum de composiciones propias "Full Circle Nightmare" al que se han puesto las expectativas demasiado elevadas. Unos nuevos diez cortes que vienen empaquetados en una portada que recuerda en colores a la del "Basement Tapes", pero que presenta al de Louisiana en un pub, lo que viene a anticipar el sonido tabernero que impregna un álbum que huele a whiskey y a cerveza.
Gravado en estudio (Portland) en directo con la banda y bajo la producción de  Chris Funk de the Decemberists,  luego fue mezclado por Trevor Spencer (Father John Misty, Jonathan Wilson, Fleet Foxes).  El disco no contiene las trompetas de su antecesor, en su lugar encontramos pianos Honky Tonk, panderetas, Hammonds de otras épocas, guitarras de siempre y de nuevo con Craft volviendo a sacar el corazón al cantar. 

                              

Uno de los grandes momentos del plástico lo encontramos enseguida de ponerlo con "Fever Dream Girl", con una melodía triunfalista y pegadiza digna de "DOH". Otra memorable es "The Rager",  un encantador medio tiempo que hace de la simpleza su atractivo. Luego nos sigue atrapando con desgarros al piano ("Heartbeat Junky"), esplendorosos folks rockerizados ("Exile Rag"), puro Glam ( "Belmont" y "Full Cricle Nightmare") o sonidos irlandeses ("Bridge City Rose")
"Bridge City Rose" nos trae a la cabeza al Dylan del "Blood On The Tracks", "Gold Calf Moan" a su idolatrado Father John Misty a no ser de la rabia con la que la canta, una rabia que desaparece en la íntima "Slick & Delta Queen" en dónde al fin reina la calma.
Un retorno que, aún sin alcanzar las cotas del pletórico debut a nivel compositivo, llega a convencer con las escuchas, y con el que uno se queda con las ganas de poder  ver en directo al tipo en cuestión, a poder ser en un pub cerveza en mano.


Por Àlex Guimerà


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miércoles, 21 de febrero de 2018

STEREOPHONICS: Sala Apolo 2/1/18



Viernes por la noche en Barcelona, y teníamos una cita en una remodelada Sala Apolo que había agotado entradas para la segunda sesión con la que Stereophonics presentaban su flamante décimo álbum "Scream About Sounds"  en la ciudad.


Y la verdad es que da gusto ver tanta gente aglomerada para presenciar un concierto de rock, a pesar de que muchos vinieran de tierras británicas. Con la batería ubicada detrás y muy por encima del resto de la banda, los cinco músicos aparecieron bien puntuales para ofrecer un fornido directo que no pudo decepcionar a nadie.  Pues la entrega e intensidad de los músicos se juntó con la generosidad del repertorio así como con un formato audiovisual infalible en el que los video -montajes de detrás del escenario completaban las canciones, mientras que  el sistema de iluminación se lució como nunca.
Se nota que los galeses saben lo que hacen y lo hacen con total profesionalidad y sin salirse del guión. Lo suyo es rock comercial sin más y lo bordan. En el Reino Unido arrastran masas y aquí en España tienen tirada. Lo tomas o lo dejas.


Liderados por un Kelly Jones que lo dio todo tras su hortera chaqueta floreada y que exhibió la potencia de su voz rota y su gusto a hacer paseíllos a lo "guitar hero", el  otro pilar del combo es el estrambótico  Jamie Morrison quien a base de esperpentos da mucha tralla a los tambores. Pero también el dinamismo y la simpatía del bajista (y miembro original junto a Kelly) Richard Jones y el virtuosismo de Adam Zindani a las seis cuerdas tuvieron su protagonismo. Si bien el teclista Tony Kirkham anda con ellos desde casi el principio no es miembro oficial de la banda, pero resulta fundamental en sus conciertos, desde los pianos hasta los syntes pasando por las armónicas.


Con todo, hasta 24 temas tocaron sin bajar el tono ante un público pletórico y entregado al cien por cien.  De lo nuevo, buenos temas como son "Chances Are" la canción de estadios "Caught By The Train",  la balada "All In One Night" con sus "Oh Oh Oh Oh Uh Oooh",  o los ritmos new wave de "Geronimo". Los clásicos  llegaron con la tempranera "A Thousand Trees" encadenada con la acústica "Step On My Old Sizes Nines", pero también con el trío popero "Maybe Tomorrow"- "Have A Nice Day" - "Mr. Writer" que mostraron la cara cándida de la banda. La rockera y más dura la pusieron la punk "C' est la vie" o "Catacomb". Aunque lo que les sienta de maravilla es la épica indie, muestra de ello sus hits de esta década "Mr. and Mrs. Smith" que acabó con un lucido solo de batería  e "Indian Summer" con su carga emocional.  Para la recta final cayeron al escenario banderas de Gales y los estandartes de los noventa "Traffic", "Local Boy In The Photograph" ("World Gets Around" 1997),  "Just Looking", "The Bartender And The Thief" ("Perfomance & Coctails" 1999), esta última con una intro de "Aces Of Spades" de los Motorhead.
Y de cierre, como no, "Dakota", anticipada en acústico y  luciendo en todo su esplendor ante el revoloteo de unos fans que lo acabaron de dar todo.


Por Àlex Guimerà

viernes, 9 de febrero de 2018

ELLIOTT MURPHY- Sala Bikini 11/01/18:




Considero que es un privilegio tener tan a menudo por nuestro país al gran Elliott Murphy. Si el año pasado fue una gira que pasó por lugares dispares como Hostalets de Balanyà (Barcelona) o La Coruña o su doble visita en los centros FNAC de Barcelona y Madrid;   para este  2018 la gira tiene señaladas paradas por Barcelona (11 de enero), Eibar (12 de enero), Pamplona (13 de enero) , Bilbao (18 de enero) , Santander, Madrid (19 y 20 de enero), Zaragoza (21 de enero) y Andoain (26 de enero). Una suerte tener tan al alcance a este cantautor urbano que supo captar en los setenta lo mejor de la herencia Lourediana y aunarlo con el tono de Dylan y Springsteen. Un hacedor de canciones que ha trascendido al tiempo y a decidido vivir a su aire fijando su residencia en París, lo que se documenta magníficamente en el recomendable documental  "The Second Act of Elliott Murphy" dirigida por el español Jorge Arenillas.

                                            

En una Sala Bikini a medio llenar para demasiado artista, el concierto que inauguraba su gira española y la temporada de conciertos barcelonesa, Murphy apareció puntual a las 20:30 junto a  Oliver Durand para abordar una tempranera "Drive All Night" que daría arranque a una fabulosa velada.
El formato dueto a las guitarras es una fórmula muy acertada teniendo en cuenta el buen resultado sonoro que da. Seguramente el bardo optó ya hace más de una década por este formato a fin de ahorrarse los líos de llevar a una banda completa - en sus giras también alterna los directos con banda -, pero todo es posible gracias al virtuosismo del bueno de Oliver quién con una guitarra acústica es capaz de llenar muchísimo y crear infinidad de efectos gracias a los pedales, el slide y su enorme talento instrumental. Un complemento ideal que da luz propia al sextagenario (68 tiene) y a sus poderosas canciones.

                           
Y quien se piense que el concierto iba de baladas acústicas va errado, pues los temas aparecieron marchosos y aptos para el baile. Es el caso de "Winners, Loosers, Beggars, Choosers", la sureña "Take Love Away" o la épica "Talk To You".
Del robusto disco del año pasado "Prodigal Son" sonaron la bonita "Hey Little Sister", la sentida "Let Me In",  "You' ll Come Back To Me" y la enérgica "Chelsea Boots". Restos de uno de los discos a reivindicar de su extensa discografía.
Entre medio "para-pa-pás", invitaciones a marcar el ritmo con las palmas, poses de escenario entre los dos músicos, entrega y mucha simpatía. Como cuando nos dijo que  si París era su "Hometown" pero que Barcelona era sus "Second Hometown", nos consta que es así. O cuando bromeó acerca de su harmónica Honner era lo único que se conservaba de su persona, o cómo en los setenta tocó por primera vez en la ciudad ante 10 personas  (y que en el año 2.200 lo haría en un Estadio). Todo con su melena rubia-canosa, su pañuelo, y gorro, en esa imagen tan icónica como respetada.

                               

Para la recta final un auténtico hat-trick rockero:  la hipnótica "A Touch Of Kindness" no falta de su maravilloso riff ("Comming Home Again" de 2007) , la eterna "Dastiny" (del disco "12" de 1990) y la legendaria "Last Of The Rock Stars" en su versión original ("Aquashow" de 1973) y no "deconstructed". Entre medio un magnífico pupurri con clásicos como "Shout" de los Isley Brothers, "Runnaway" de Del Shanon  o "The House Of Rising Sun".

                                

Para los bises, Oliver situó un atril ante su compañero con la letra de "Free Falling" del malogrado Tom Petty al que homenajearon ante la complacencia del público. Un público al que se le vio entregado y disfrutando. Luego vino la recitada "On Elvis Preseley' s Birthday" y otra gema clásica como es "Rock Balad".
Los aplausos y el reconocimiento de los fans trajeron una última desenchufada y con las luces encendidas a modo de homenaje al entusiasmo recibido.
¡Ah! y para quienes les supo a poco la gira y el documental, seguro que fueron corriendo a su librería de cabecera a buscar el nuevo libro del neoyorkino de relatos  titulado "Historias de París".


Por Àlex Guimerà