miércoles, 11 de octubre de 2017

DISCOS DE 2017: Peter Perret/How The West Was Won:






The Only Ones fueron una de las miles bandas que se forjaron con la fiebre del punk en la Inglaterra de finales de los setenta.  Aunque ellos tenían el punto de mira puesto al otro lado del Atlántico, concretamente en la Velvet Underground ( sin ir más lejos, imitaban la manera de cantar displicente de Lou Reed) y en el power pop. Con tres maravillosos discos a sus espaldas lo dejaron demasiado pronto erigiéndose en banda de culto para los más melómanos del lugar.
Su voz y factotum, Peter Perrett , se perdió en los abusos de las drogas apareciendo años más tarde con "Woke Up Sticky" (1996) con una nueva banda llamada curiosamente The One.  Fue un espejismo ya que no fue capaz de darle continuidad y su silencio compositivo ha perdurado con el tiempo, a pesar de los puntuales conciertos que ha dado con The Only Ones en el nuevo milenio.


Hasta que ha alcanzado la edad de jubilarse para publicar el que es su debut en solitario y en el que demuestra un talento musical que se encuentra a años luz de lo común.  Y ello porqué " How The West Was Won" es un disco de pop-rock elegante, maduro, romántico, optimista y auténtico que recuerda mucho a Lou Reed del "Coney Island Baby". Y es que Perret ha destapado el tarro de las esencias con diez impecables composiciones que ha sabido no solo jugar y experimentar si no interpretar a la perfección, cantándolas cálidamente y con una emotividad serena.
Como la que abre el fuego " How The West Was Won" medio recitada entremedios de climas que firmaría el desaparecido autor de "Transformer" y "Berlin".  "An Epic Story" está dedicada a su mujer con quien lleva 48 años a quien reserva una de sus mejores y más risueñas melodías.   
"Troika" también lleva estribillo pegadizo, guitarras hipnotizantes, arreglos preciosos, y una letra que ironiza con el Poliamor.


La oscura "Hard To Say No" suena como si Pete Doherthy interpretara con toda el alma y sin desgarro alguno de los temas de Amy Winehouse.
"Living In My Head" de guitarra tan inquietante como desgarradora  y  de melodramatismo a mitad de camino entre la psicodelia, el post-punk y el glam. Le va a la zaga también aunque de forma más tenue "C Voyeurger" .
Con "Sweet Endeavour" tira de rock clásico con su particular estilo conectando con las bandas indies americanas de los noventa (pienso en "Cracker" o en "Camper Van Bethoven")
"Something In My Brain" con la voz temblorosa de Perrett, nos da una lección magistral a las seis cuerdas. Lo mismo sucede con los riffs de "Take Me Home" que encuentran la épica en una fórmula que nos recuerda a los James más dramáticos.

                                                        

Emocionante y sorprendente disco hecho desde la profunda madurez de un tipo marcado tanto por las drogas como por la leyenda negra de una banda que pudo ser y no acabó. Afortunadamente la historia termina dulcemente con un disco con el que se resarce y fustiga amablemente a todos sus fantasmas. Para  no perdérselo.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Start! Paul Weller en la Sala Razzmatazz (14/09/17):


 

Siempre es un placer reencontrarse con un tipo como Paul Weller. Quizás con el lamento de no poderle escuchar exprimir su imponente legado con The Jam, pero siendo conscientes de su capacidad para ofrecernos un atractivo show lleno de grandes canciones (que nunca ha dejado de hacer) y de demostrar su imponente figura.


Tras su paso en la edición del Festival del Jardins de Pedralbes de 2015 y del  lejano concierto de 2008 en el Espacio Movistar, el regreso a Barcelona prometía, pues llegaba cargado con las nuevas canciones de su recién estrenado  "A Kind Revolution"  (2017), un disco en el que aúna lo mejor de la música negra con unas texturas que miran hacia el futuro del rock.
Con ello, una sala Razzmatazz llena de un público que incluía su legión de fans británicos, fue testigo de la confirmación de la leyenda de este tipo que demostró que se encuentra en plena forma. Rodeado por cuatro jóvenes músicos (percusionista, batería, teclista y bajista) más su inseparable guitarrista Steve Cradock (si si, el de Ocean Colour Scene), el de Surrey se despegó en un concierto  fresco y potente en que sus casi 60 años pasaron inadvertidos por su pletórico estado físico y por la lozanía de sus acompañantes.

                     

Y como era de esperar, mucho protagonismo de sus dos últimos trabajos de estudio. Del modernista " Saturns Pattern" (2015), sonó un tempranero "White sky" que firmarían los mismísimos Jack White y Black Keys,   la caótica "Long time", "Going My Way" con Paul al piano y "I’m Where I Should Be" con los sintes a todo gas. De lo nuevo, el pop art de "Nova", la funkie "She Moves With The Fayre" o la coreada "Wo Sé Mama" con el desmadre a la pista. Muy bien recibidas fueron también las bailongas "My Ever Changing Moods" presentada como "ahora toca una canción antigua", y "Shout To The Top", ambas de su etapa con los Style Council. De su cancionero en solitario sonaron exitazos como "The Weaver", "Friday Street", "Peacock Suit", "The Changing Man", "Broken Stones" o "Out Of The Sinking" con los que The Mod Father inspiró a la generación del Brit Pop en los noventa. También aparecieron las emotivas baladas "Above The Clouds" y "Do You Something To Me", esta última al piano.


Pero más allá del repertorio, la interpretación vocal impecable, la energía de la banda y la pasión de su líder, las tormentas eléctricas, los duelos titánicos a la guitarra con Cradock o las lujúrias rítmicas fluyeron en las más de dos horas de concierto y las casi 30 piezas que nos regaló. Incluyendo dos salidas y vueltas para los bises en que escuchamos las guitarras punk de "From The Floorboards Up" y "Come On/ Let' s Go" (¿Teenage Kicks de los Undertones?), y sobre todo dos temas de los Jam: "Start!" con su línea rítmica robada del Taxman de los Beatles y el memorable hit de corte  Motown  que es  "Town Call Malice" con el que la locura se apoderó de la sala. 
Era la rúbrica al generoso espectáculo de este veterano en estado de gracia que no se conforma en mirar al pasado y que logra mantener la llama del rock británico como pocos.


Por Àlex Guimerà 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Band Of Horses en la Sala Apolo (8/9/17):



Mucha expectación había para el regreso de los Band Of Horses a nuestro país. Primero por su paso por el DCode como cabeza de cartel, pero sobre todo por su vuelta a salas de conciertos en Barcelona. Y es que parece que determinadas bandas han renunciado a dicho formato optando sistemáticamente por los festivales y sus grandes masas, privando al verdadero fan de muchas de sus esencias.

                      


Y precisamente esa fue la impresión que nos llevamos los asistentes a su directo del pasado viernes 8 de septiembre en la Sala Apolo. Con el mallorquín L.A. como telonero repasando fugazmente algunos de sus nuevas canciones del "King Of Beast"(2017), los de Seattle arrancaron poco después de las nueve con su renovada formación (con dos nuevos miembros) y con Ben Bridwell y Ryan Monroe como capitanes de a bordo. Si bien los comienzos no estuvieron acertados en cuanto al control del sonido y por la pieza menor que es "Dull Times /The Moon" de su último álbum "Why Are You Ok"(2016), vimos que la cosa iría a mejor cuando interpretaron la gloriosa "Can' t Hardly Wait" de los Replacements. Luego otra de lo último, "Hag", dio paso a uno de los momentos cumbre del concierto con "Throw My Mess" y "St. Augustine", con las que demostraron sus capacidades melódicas, juegos de voces y alma country. Y es que si el sonido de los BOH se basa en su particular fusión de indie guitarrero con el country-rock de raíces, uno no puede sino valorar su talento cuando se ponen más acústicos y clásicos. Aunque a decir verdad, con la nueva formación en su directo primó más el músculo y la electricidad, que a la fin es lo que les reclaman la mayoría de sus fans. 

                              

En cualquier caso, lo que fue indudable fue la química de los cinco músicos perfectamente engrasados y enérgicos no faltos de carisma. A destacar el frontman Ben Bridwell que parece que le va la vida en cada verso que canta cuando no está poniéndose o quitándose su gorra de camionero; o Ryan Monroe con su físico "anti-rockstar" y su virtuosismo en las segundas voces, en los solos de teclado o en la slide guitar. Así fue como los caballos trotaron con sus esperados clásicos como son la balada "No One' s Gonna Love You" (un poco en piloto automático), la potente "NW Apt.", la rítmica "The General Specific", con Ben aporreando la pandereta, o la intensa "The Great Salt Lake", junto con piezas de nueva cuña como su nuevo hit "Casual Party", la coreada "Solemn Oath" y un "In A Drawer" que echó de menos la voz de J. Mascis de la original. Y otra dupla para la posteridad: "Marry Song" que sonó íntima, sentida y deliciosa a las dos voces, y "Older", emotiva y rupestre como nunca. 

                       

Para el cierre la fabulosa "Laredo", quizás su mayor logro y la que mejor les define, antes de los dos bises en los que las guitarras indie tomaron las riendas con "It' s There A Ghost" y "The Funeral" para galopar con un público lleno de satisfacción. Sin duda alguna, un potente final a un concierto de pura raza.

Por Alejandro Guimerà


                            

viernes, 8 de septiembre de 2017

FOO FIGHTERS VS. WEEZER: Big Me:





En 1994 Dave Grohl se había quedado sin banda tras el fatal destino de Kurt Cobain. Nirvana habían desparecido de la faz de la tierra pero su batería ideó un nuevo proyecto en el que él pasaría a ser solista y guitarra, habían nacido los Foo Fighters. Con su homónimo disco de debut grabado ese mismo año pero publicado un año después los FF vendieron mas de un millón de copias y se alzaron en los primeros puestos de las listas. Su sonido se alejaba del grunge y buscaba mas sonidos de indie rock clásico y power pop. De este modo surgió su exitoso cuarto single (publicado en 1996), este “Big Me“, acompañado de un simpático videoclip que se reía de los anuncios de los caramelos “Mentos”. La canción rápidamente se convirtió en un éxito de la banda gracias a su pegadiza melodía, y en los directos el público comenzó a lanzarles Mentos cada vez que sonaba, siendo tan abundantes los lanzamientos que los FF al final decidieron optar por dejarla de tocar .




Todo cambió cuando los de Grohl hicieron una gira conjunta con los emergentes Weezer (se encontraban presentando el  exitoso"Blue Album"), quienes hicieron una versión en directo del hit. Un tema que les sentaba como anillo al dedo a los genios del power pop por su estribillo melódico y por su sentido desenfadado y juguetón.


Años después, ambas bandas ya se encuentran consolidadas y "Big Me" nunca falla del setlist de los Foo Fighters en sus directos.

sábado, 2 de septiembre de 2017

DISCOS DE 2017: Happyness/Write In:


Happyness son un trío surgido del South London formado por los multi-instrumentistas cantantes y compositores Benji Compston y Jonny (también conocido como John EE) Allan y Ash Cooper (batería). Debutaron en 2013 con el EP homónimo y el single  "It' s On To You" que fueron un éxito en los circuitos independientes y con los que llamaron la atención de bandas como The Dandy Warhols o Suede quienes se los llevaron de gira como teloneros . Luego llegó su primer larga duración "Weird Little Birthday" (2014), disco que reeditaron un año más tarde  bajo la producción de Adam Lasus ( Yo la Tengo, Clap Your Hands Say Yeah!) incluyendo sus primeros temas como bonus track.

                                  
Ahora, tras un tiempo de maduración publican este "Write In" repitiendo con Lasus, álbum con el que esperan dar el salto definitivo hacia la fama. Sus argumentos un pop-rock  melódico que recupera muchos argumentos del indie rock americano de los noventa pero ahora también del Sunshine Pop de los sesenta. De hecho, de su anterior material se nota cierta evolución ya que van introduciendo pianos que ocupan espacios que antes llenaban las guitarras distorsionadas, que aún así, mantienen su protagonismo. Si bien el primer nombres que viene a la mente al escucharlos es el de Yo La Tengo, se trata de un disco aconsejable para los fans de bandas a la onda de los Real State y para aquellos que fliparon con el segundo disco de Ultimate Painting (Green Lines, 2016).


                                

Abriendo fuego con el single de adelanto, la cabal "Falling Down", demuestran que a veces la simpleza de una guitarra rítmica puede ser suficiente para edificar una pieza memorable.  En "The Reel Starts Again" entremezclan los universos más íntimos de John Lennon y de Yo La Tengo  . En "Anytime" las guitarras desgarradas nos llevan hacia territorios crepusculares, mientras que "Bigger Glass Less Full" y "Anna, Lisa Calls" miran hacia la cara popera de Pavement y de, como no, Yo La Tengo.  Las mismas referencias debería tener "Uptrend/Style Raids" aunque sus guitarras oníricas traen a la mente a los mencionados Ultimate Painting.

                               

Las guitarras se vuelven más acústicas en "Victor' s Lazarro' s Heart" mientras que su tono es parecido al de la última versión de los Teenage Fanclub (Here, 2016).  "Thought Windows" es una íntima pieza sixties que juega con el Dream Pop y la psicodelia más naif, mientras que el punto y final del disco "Tunnel Vision On Your Part" nos mete de lleno en  ambientes cargados de pulida melancolía (¿Galaxie 500?).
Por cierto, muy recomendable el single  de esta última que incluye buenas caras B como la particular versión de "Surfer Girl" de los Beach Boys  (otra similitud con la banda de Ira Kaplan).
Un disco muy bien rematado de este joven combo del que debería de hablarse mucho en estos tiempos ávidos de la lozanía de los 90.

Àlex Guimerà

sábado, 26 de agosto de 2017

THE KINKS VS. THE JAM: David Watts:



Esta canción fue escrita a mitad de los sesenta por el genio Ray Davies para incluirla en el magistral álbum “Something Else By The Kinks” (1967), uno de los mejores trabajos de los ingleses. Al parecer, y según ha reconocido el propio Ray ,”David Watts” fue un personaje real – según parece un promotor de conciertos gay, amigo de la banda- quien le inspiró para escribir uno de las primeras letras del rock sobre la homosexualidad. Se daba la circunstancia que David Watts estaba enamorado del guitarrista Dave Davies, hermano de Ray, por lo que le dedicó esta canción con sus dosis de crítica e ironía social sobre las apariencias y los deseos.

 

Años mas tarde, otro genio como Paul Weller, admirado por el pop-rock inglés de los sesenta, decidió recuperar este alegre y comercial tema, para meterlo en la obra magna de The Jam “All Mod Cons” (1978), dándole una energía y un ritmo mas actual muy en la onda del punk de sus días.



En ambos casos estamos ante dos fabulosas interpretaciones de una canción, que demuestra el poder de las letras de las canciones y como estas pueden contar historias capaces de cambiar a la sociedad.


DAVID WATTS (Ray Davies)


Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
I am a dull and simple lad
Can not tell water from champagne
And I have never met the queen
And I wish I could have all that he has got
I wish I could be like David Watts
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
And when I lie on my pillow at night
I dream I could fight like David Watts
Lead the school team to victory
And take my exams and pass the lot
(wish I could be)
Wish I could be like David Watts
(wish I could be)
Wish I could be like David Watts
(wish I could be)
Conduct my life like David Watts
(wish I could be)
I wish I could be like David Watts
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
He is the head boy at the school
He is the captain of the team
He is so gay and fancy free
And I wish all his money belonged to me
I wish I could be like David Watts
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
And all the girls in the neighborhood
Try to go out with David Watts
They try their best but can't succeed
For he is of pure and noble breed
Wish I could be like
Wish I could be like
Wish I could be like
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa
(repeat)

martes, 1 de agosto de 2017

DISCOS DE 2017: Paul Weller / A Kind Of Revolution:




Paul Weller siempre se ha sentido muy influenciado por los sonidos de la música negra. Con The Jam los ritmos Motown eran más que patentes, luego con los Style Council repasó todos los formatos de la black music: rythm ' n blues, jazz, funkie y el soul.  Para acabar en su carrera en solitario con interesantes fases en las que ha abordado tales texturas. Es el caso de su último trabajo " A Kind Of Revolution" que llega justo después de su primera Banda Sonora   "Jawbone" publicada este mismo año y que comenzó a grabar tras terminar el galáctico "Saturns Patterns".
Al igual que aquel, en "A Kind revolution"  la creatividad de Weller despega sin clichés y aúna lo mejor de la tradición con unos supuestos caminos que quiere explorar, que para la ocasión ya hemos dicho se tiñen especialmente de color.


"Woó See Mama" es puro rythm' n blues marca de la casa, y seguro que va a permanecer en los setlist de sus conciertos por mucho tiempo. Enorme en la guitarra, en el teclado Hammond (universo Booker T & The MGs)  y en el desarrollo instrumental final.  Con "Nova", en cambio, se proyecta psicodélico y saltarín, recordando la onda que llevó Damon Albarn a los primeros Blur.  "Long Long Road" es un baladón de violines épicos con alto sentir de la música negra. Sus filtros de nuevo saben captar la esencia de los mejores sonidos de color, calurosa a la vez que poderosa, el enésimo clásico del músico de Surrey.
"She Moves With The Fyre" , que goza de la participación de la trompeta del gran Robert Wyatt,  es un arrebato funkie magistral con cierto regusto de la Motown setentera y de Marvin Gaye.  Con "The Cranes Are Black" se pone más espiritual de la mano de un piano y una voz que luce esplendorosa, sin contar con el fabuloso coro que le arropa.  "Hopper" es triunfal merced a un ritmo embaucador y a unos pianos y trompetas deliciosos.



"New York" fue la primera grabada del disco y resulta irresistible para bailar con unos ritmos caribeños, unos riffsde guitarra que miran hacia Carlos Saltana y de nuevo un Hammond que se sale. En  el comienzo de "One Tear" lo que se oye es una arpa, como antesala de una pieza disco 70' s remozada por los efectos de las nuevas tecnologías y las voces secundarias de Boy George.
"Satelite Kid" es un blues a lo Billy Withers mezclado con funk-jazz. De inicios jazzies aunque más introspectiva encontramos la final "The Impossible Idea" con un estribillo redondo con el que nos viene a la mente a David Bowie.
Sin apenas descanso discográfico,  Paul Weller vuelve para pegarnos donde más duele  y tira de galones y experiencia mirando hacia la música que siempre le ha guiado para manufacturar, sin estridencias ni pretensiones, diez nuevas  piezas primorosas, sólidas y muy autocomplacientes.

Por Àlex Guimerà

sábado, 22 de julio de 2017

DISCOS DE 2017: Spoon/ Hot Thoughts:



Ya han pasado casi 25 años desde que se formaran.  Los años han ido volando y sin darnos cuenta los de Austin (Texas)  se han ido asentando cómodamente en un segundo plano del circuito alternativo americano gracias a la extensa y sólida discografía que han ido construyendo (9 álbumes van ya con el nuevo)  y a un carisma espontáneo carente de aspiraciones.  Aunque a decir verdad lo mejor de ellos siempre ha sido su particular sonido pop-rock debidamente regado por otros estilos (garage, folk, country, post-punk, art-rock…) plasmado en canciones a menudo cautivadoras.
En 2014, tras el injustamente defenestrado “Transference” (2010), publicaron un soberbio        " They Want My Soul" de preciosa portada  y que ofrecía canciones tan cautivadoras como pausadas no faltas de marices y arreglos capaces de causar las mejores sensaciones.


                          

Ahora, tres años más tarde, han vuelto con este "Hot Thoughts" de nuevo con pocos cortes (solo 10) pero con el que vuelven a pisar en firme.  Publicado bajo el sello de su debut "Matador Records" y fabulosamente producido por el prestigiado Dave Fridmann (Mercury Rev, Flamming Lips,  Low, Luna, OK Go, MGMT,...) con quien ya colaboraron en el anterior trabajo, lo nuevo se adentra hacia fórmulas funkys y de música de baile sin perder las esencias de quien lo firma. Y este paso que muchas bandas han intentado dar (o lo han hecho con resultados paupérrimos), el de pasarse de los guitarrazos hacia los efectos sintetizados y de la electrónica, en el caso de los de Britt Daniel acaba funcionando y teniendo sentido. Y ello gracias a los múltiples arreglos y matices que van sobreponiendo en cada tema quedando un resultado compacto.
Y es que el largo funciona desde los ecos al Bowie ochentero de la pegadiza "First Caress, al frenetismo guitarrero de "WhisperI'lllistentohearit", a los ritmos New Wave (¿Blondie?) mezclados con riffs a lo Kiss de "Shotgun", pasando por el pop comercial de corte clásico "Tear It Down", o los  pasajes instrumentales Brian Eno de "Us".

                                

También aciertan con piezas de baile irresistibles ( "Hot Thoughts", "Can I Sit Next To You") , piezas instrumentales New Age ("Pink Up") ,  con cruces de Depeche Mode con Radiohead ("I Ain' t The One")   o con los arsenales rítmicos de "Do I Have To Talk You Into It".
De nuevo los Spoon vuelven con cucharadas de imaginación sónica confirmando de nuevo  una carrera (la suya) en la que el conformismo y el camino fácil no tienen cabida.


Por Alejandro Guimerà   

miércoles, 12 de julio de 2017

LEONARD COHEN VS. KYLE CRAFT: Chelsea Hotel #2:


Una de las grandes sorpresas musicales del año pasado fue la irrupción de Kyle Craft y su disco "Dolls Of Highway" con el que nos dejó atónitos con su mezcla pop-folk, glam y rock clásico y sobre todo con su vozarrón y sensibilidad musical. Posteriormente el de Louisiana publicaba un single soberbio "Before The Wall" de casi cinco minutos a la guitarra acústica que nadaba entre el dylanismo y el folk celta.

                                                         

Ahora Kyle ha querido homenajear a un grande fallecido el año de su eclosión, hablamos del canadiense Leonard Cohen. Y lo ha hecho a través de la bella "Chelsa Hotel #2", canción perteneciente a "New Skin for the Old Ceremony" de 1974 con la que el bardo rindió homenaje y rememoró su historia de amor con Janis Joplin en el mítico hotel neoyorquino.




Una balada llena de poesía e intimidad, que evoca melancolía y nostalgia por los poros, y que el desaliñado de Kyle ha llevado al piano luciendo cuerdas vocales y dramatismo. Por cierto, la balada ya fue recientemente versionada por una autóctona de la Gran Manzana, Lana Del Rey.

Por Alejandro Guimerà 

lunes, 10 de julio de 2017

Crónica del Festival Cruïlla 2017: Sábado 8 de Julio de 2017:



Con amenazas de lluvia en las previsiones meteorológicas y con una primera jornada marcada por las aglomeraciones y por los problemas de sonido, arrancaba la jornada del sábado del que seguramente es el festival de verano por antonomasia de la ciudad condal. Afortunadamente para los asistentes las nubes se comportaron, la concentración de público fue soportable y los equipos de sonido se comportaron en un segundo día de festival que tenía su primer plato fuerte en Benjamin Clementine y sus baladas sentidas al piano que fueron muy aclamadas por el público más tempranero. Aunque a decir verdad muchos no pudimos estarnos demasiado tiempo ya que optamos por hacernos un hueco en el escenario principal (Estrella Damm) esperando a Little Steven & The Disciples Of Soul. O lo que es lo mismo, a Steven Van Zandt más conocido por ser la mano derecha de Bruce Springsteen en la E Street Band.

                      

Armado por una banda de hasta once músicos incluyendo sección de viento de 4 músicos y coristas, la propuesta nos regaló a plena luz del día Soul urbano a la onda del Boss con un Steven bastante en forma a la guitarra y vocalmente, que lucía su habitual pañuelo en la cabeza y unos ropajes y collares estilo su tocayo Steven Tyler. Así, los ritmos empezaron a contagiar al recién llegado público entre los cuales se disipaba alguna que otra camiseta del autor de “Born To Run”, y sorprendía agradablemente un directo melódico, simpático y muy colorido. Fue de este modo como sonaron el blues “The Blues Is My Bussiness” de Etta James o piezas de Johnny & The Ausbury Jukes banda con la que nuestro protagonista comenzó al lado de Springsteen a mediados de los setenta. Guitarrazos, ritmos pegadizos, coristas afroamericanas bailoteando, buen rollo y mucho Soul del bueno.


Tras este comienzo prometedor, tocaba ir a ver al protagonista nacional del sábado, hablo de Enric Montefusco que tocaba en el lejano escenario Radio 3 con el Market y sus atractivas paradas por el camino. Presentando las canciones del exitoso “Meridiana” del año pasado, el bueno de Enric se disculpó enseguida por si estaba algo espeso ya que acababa de ser padre. La verdad es que a pesar de su falta de sueño y de no haber podido hacer la prueba de sonido, las canciones se escucharon fabulosamente ante la presencia de la brisa marina del atardecer. Acompañado por batería y dos músicos tan solventes como polivalentes que alternaron teclados, vientos, guitarra y violín, Montefusco al mando y con su guitarra acústica recitó a las primeras de cambio la letra de la reivindicativa y pegadiza “Todo para todos” en seguida coreada por los asistentes. Luego nos ofreció “Flauta Man” previa explicación de cómo la compuso, y nos golpeó con una magnífica versión de “Cuando” de sus Standstill con el trombón haciendo las veces de bajo. Un buen concierto que tuvimos que dejar antes de tiempo para no perdernos el inicio de Ryan Adams.

                                  

Y allí estaba el principal atractivo de esta edición del Cruïlla para muchos, el regreso del americano a Barcelona tras 15 años de ausencia. Con la previa advertencia de megafonía, eso si, de no utilizar el ‘flash’ en las fotos porque Adams tiene la enfermedad de Ménière. Para la ocasión desprendido de sus Cardinals y alejado de los éxitos de sus dos discos de debut, con un notable “Prisioner” (2017) para presentar. De este álbum es la visceral “Do You Stll Love Me?” con la que arrancó con la guitarra flecha a tope junto a su solvente banda formada por segunda guitarra, bajo, batería y teclados. Luego alucinó con la luna llena que resplandecía ante el mar y nos regaló uno de sus clásicos “To Be Young (It’ s To Be Sad , Is To Be High)” que endureció respecto a la original y dotó de ese color de rock de los 80 que tiene su flamante álbum de desamor. De igual modo sonaron sus éxitos del “Gold” (2001) y del “Heartbreaker” (2000), rudas, menos acústicas y menos melódicas. Pero bien, ya que parece que su directo está pensado para los nuevos temas, que sin lugar a duda lucieron como los que más. Hablo de “Outbound Train”, “Anything I Say To You Now” y de “Doomsday”.


Fabulosa también fue la country “Let It Ride” de sus Cardinals, muy bailada por los fans. De su ex banda también aparecieron “Fix It” y “Cold Roses”, aunque las más aclamadas fueron la dupla del “Gold” con el himno “New York, New York” y el baladón ” When The Stars Go Blue”. Y para el final tres del “Heartbreaker” como la emocionante “Come Pick Me Up” y la marchosa “Shakedown On The 9th Street” que ponía punto y final al inesperado bis “My Winding Wheel” que a muchos nos pilló en las escaleras de retirada. Un directo de puro rock cañero del bueno de Ryan que demostró su energía encima de las tablas, su solvencia con los solos de guitarra – constantes cambios del instrumento – y su capacidad para improvisar con las canciones.


 Para los más rockeros el bajón fue volver al escenario principal no solo por la multitud que se aglomeraba sino por el sonido “made in sonar” con el que los Pet Shop Boys han querido seguir en voga, amén de su indumentaria “Daft Punk”. Con su juego de luces espectacular y unas coreografías-perfomances poco claras, la primera parte del directo no acababa de despegar, pues en su gira “Super” optan por colar algunas caras B en perjuicio de sus clásicos. Mucha electrónica, nebulosa encima del escenario, ajetreo debajo de este y pocos hits por el cargamento que tienen. No obstante la cosa fue mejorando poco a poco cuando soltaron los ritmos batuka de “Se A Vida É (That’s The Way Life Is)”, la recitada “West End Girls” y la melosa “Home & Dry”, que daban crédito de la elegancia y capacidades vocales de Neil Tennant pero también de la discreta eficacia de Chris Lowe (impertérrito detrás de los teclados todo el directo), grandes hacedores de canciones pop. Aunque lo mejor llegó para el final con la memorable “It’ s A Sin” y “Go West” con la que todo el mundo se volvió loco, cerrando el primer set y volviendo con los bises “Domino Dancing” y la fantástica versión de “Always On My Mind”.




Un concierto que abría la parte más nocturna del festival que tenía como plan inevitable con la electrónica salvaje de “The Prodigy”. Aunque algunos, aquellos que nos van más las guitarras y las baterías decidimos abandonar. Esa es la gracia del Festival Cruïlla: Para gustos los colores.

Por Àlex Guimerà