viernes, 27 de octubre de 2023

ESPECIAL 10 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LOU REED: Sus 10 discos en solitario imprescindibles:

 





TRANSFORMER (1972): 

El segundo disco de Lou estuvo producido por un David Bowie (junto a Mick Ronson) en plena época glam y es el que lanzó su carrera en solitario gracias a himnos como "Satelite Of Love", "Vicious", el baladón "Perfect Day" y sobre todo el himno de los parias y de la contracultura "Walkin On The Wild Side". El álbum, que muestra una portada del rockero "travestido", no sólo es uno de los mejores discos de los 70 si no de la historia del rock en general. Imprescindible.






BERLIN (1973): 


Tras el éxito que obtuvo con "Transformer" Reed decide cambiar de tercio y publicó esta ópera rock que profundiza en la miseria humana como pocos (o nadie) lo han hecho a través de sonido de ambiente, pianos lagrimosos y una voz envolvente. Un disco deprimente, oscuro y muy triste que en su día no tuvo buena aceptación pero que el paso del tiempo lo ha encumbrado como lo que es: una auténtica obra maestra del rock.






ROCK ' N ROLL ANIMAL (1974):


¿Uno de los mejores discos en directo de rock hechos nunca? Posiblemente. Y es que con éste álbum Lou Reed sacó su parte más salvaje acompañado de una gran banda para revisar algunos de los temas de la Velvet Underground y darles una nueva vida a través de desarrollos guitarreros y logradas improvisaciones. ¡Espectacular! 







SALLY CAN' T DANCE (1974): 


La facilidad de mutar y evolucionar en poco tiempo del ex-velvet quedó de nuevo patente con este álbum surgido por las presiones de la discográfica y en el que recuperó piezas compuestas en los sesenta, se pintó el pelo de amarillo y se puso unas rayban. Influenciado por las drogas y por su noviazgo con Raquel (un transexual) el disco es un grito de rabia de un inconformista y rebelde que busca su sitio en el mundo.







CONEY ISLAND BABY (1976): 


Otra de las cimas del artista llegó en 1976 con este disco que hacía olvidar el experimental y controvertido "Metal Machine Music" (1975) gracias a unas canciones maduras, románticas, poéticas e inspiradas. Divertido en "The Gift", amoroso en "Crazy Feeling" o rabioso en "Kicks". Ocho maravillosas composiciones entre las que destacan la oda autobiográfica "Coney Island Baby" que cierra como nunca un álbum sencillamente genial.



THE BELLS (1979):



De nuevo buscando la vanguardia, Lou se metió de lleno a jugar con sintetizadores, micros, distorsiones y un sonido funk de baile muy en boga en la época del punk. Un Disco claramente influenciado con lo que su amigo Bowie estaba haciendo en Berlin. Baile desenfrenado ("Looking For Love"), sonidos artificiales ("City Lights"), krautrock ("Disco Mystic"), funky y saxos ("I Want To Boggie With You") y mucho más en un disco para reivindicar.



THE BLUE MASK (1982):


Con 35 años y después de superar una larga travesía por el desierto fruto de sus adicciones a la heroína y a al alcohol, Lou volvió a agarrar la guitarra y se juntó con Robert Quine y Fernando Saunders para dar forma a este álbum que recuperaba el sonido menos experimental de la Velvet y ofrecía poderosos himnos como "Waves Of Fear", "Heavenly Arms" o " Average Guy". 



NEW YORK (1988): 


La resurrección comercial de Lou Reed llegó con este disco formidable en el que rendía homenaje a su ciudad, y lo hacía a base de rock poderoso de riffs y percusiones. Con su habitual poesía, las melodías más contagiosas llegaron de la mano de gemas como la dinámica "Romeo Had Juliet",  el rock clásico "Dirty Blv.",   el mediotiempo "Haloween Parade" o la rabiosa "There Is No Time". Guitarras y músculo para marcar los 80. 



MAGIC AND LOSS (1992):


Dos años después de publicar el sensacional "Songs For Drella" junto a John Cale en el que rendía homenaje a su mentor Andy Warhol, Lou compuso este disco conceptual al lado del guitarrista Mike Rathke marcado por el dolor de las pérdidas de gente cercana y por la enfermedad. Una catarsis sobre la existencia no falta de toques de humor absurdo, con  esa genialidad narrativa tan particular que sólo él era capaz.




ECSTASY (2000):


Con el nuevo milenio y a punto de cumplir los sesenta Lou publicó su disco más extenso (14 cortes y casi 80 minutos) en los que demostró frescura de ideas y pulso para seguir electrizándonos (como en las guitarras sucias de "Mystic Child" o de la larguísima "Like a Possum"), cuando no sorprendiéndonos ("Ecstasy") o mostrando su cara más tierna ("Baton Rouge"). Un disco muy completo con un final épico como "Big Sky" que de nuevo nos hace rendirnos a sus pies.








miércoles, 18 de octubre de 2023

THE LONG RYDERS - 8 de Octubre de 2023 Sala Upload (Barcelona)




The Long Ryders actuaron por primera y única vez (hasta la fecha) en Barcelona en las Fiestas de la Mercè de 1986. Un año después publicarían su tercer álbum, "Two-Fisted Tales", tras el que se separarían. Un corto espacio de tiempo, su fundaciónd date de 1982, para ser capaces de generar una leyenda tan grande. Por algo se les ha etiquetado como unos de los padres del "Nuevo Rock Americano" que a principios de la década de los ochenta recuperaron los sonidos de los grupos americanos de los sesenta insuflándoles energía punk.

                               
 


Los Long Ryders apenas duraron tres álbumes y cinco años, pero fueron asumidos como banda de culto e incluso se les ha atribuido el mérito de ser pioneros del sonido "Alt-Country" y de la "Americana" que tantos éxitos ha cosechado desde los noventa a través de bandas como Wilco o Jayhawks, por decir algunos nombres. Lo cierto es que los tres discos clásicos de los Ryders son maravillosos compendios de pastillas rock yankee dignas de los más grandes. Ellos tomaron el camino de la ruptura mientras que otros de sus coetáneos de movimiento, ya sean R.E.M. o Los Lobos, aguantaron y consiguieron un reconocimiento masivo, en especial los de Athens. Sin embargo nuestros protagonistas siempre han permanecido a la sombra del gran público, incluso con sus retornos esporádicos a los directos y con la publicación en 2019 de "Pshycodelic Country Soul" y este mismo año con "September November", un álbum en el que demuestran que aún son capaces de crear buenas canciones.



                          


Es por todo ello que en la pequeña Sala Upload el pasado domingo no cabía ni un alfiler por culpa de la legión de los fans del rock americano que se acercaron a un concierto que tuvo como aperitivo a la banda local Piggies, quienes a pesar de no haber tocado desde hace un año desplegaron su energía y poderío en una mezcla que se antoja entre Elvis Costello y los New York Dolls. Un sexteto cargado de buena onda y pura actitud rockera que incluso se atrevieron con una versión de los Fliying Burrito Brothers.


Con el arranque de la potente "Tell It To The Jutge On Sunday" el cuarteto angelino formado por Sid Griffin, Stephen Mc Carthy y el batería Greg Sowders, junto al bajista Murry Hammond, sustituto del fallecido Tom Stevens, demostró a las primeras de cambio que conservan el punch encima del escenario. Y es que las voces de Sid y Stephen, la energía de Greg a las baquetas o las guitarras afiladas parecen no haber perdido fuelle ya que sonaron rudos, compactos, en ocasiones sensibles, dinámicos y, en definitiva, brillantes.


Le siguió otro tema del icónico álbum "Native Sons" (1984), la country "You Don't Know What's Right, You Don't Know What's Wrong", justo antes de presentar el single del nuevo álbum "September November Sometimes". Pero el directo se basó sobre todo en su material clásico, compuesto entre otras por la guitarrera "I Had A Dream", "State Of Our Union" y sus riffs a lo Chuck Berry, la dylaniana "Final Wild Songs" o la épica "I Want You Bad", de los NRBQ.




La presencia inevitable de los Byrds se materializó con el recuerdo a Gene Clark de la mano de "Ivory Tower", en la que participó el fallecido cantante, o en la versión de "Feel Whole Lotta Better", cantada por un esforzado Murry Hammond para quien Sid pidió que coreáramos su nombre. Un Sid que, ya sin su barba de ermitaño, se mostró divertido y disfrutón mientras posaba para las fotos, nos retrataba con su Iphone, rasgaba la Rickenbacker como nunca o soplaba la armónica.


Para el final dejaron la gloriosa "Light Of Downtown", quizás la mejor del "State Of Our Union" (1985), y "Walls (Circus)", de Tom Petty, haciendo de los aullidos de "Looking For Lewis And Clark" el colofón en forma de bis, cerrando un bolazo que nos debían desde hace treinta y siete años. Legendarios.


Por Àlex Guimerà










lunes, 9 de octubre de 2023

NACHO PARA & FRIENDS: 30/09/23 Sala Upload (Barcelona):



Ya quisieran muchas de las bandas consagradas del panorama internacional tener un directo tan potente y precioso como el de la Bantastic Fand. Y es que no nos engañemos, el proyecto en solitario de Nacho Para no deja de ser una prolongación de la bandaza de Cartagena, pues en sus directos coinciden los mismos músicos, a excepción de Fernando Rubio (quién también tiene un suculento proyecto en solitario). La clave de ello está en que se trata de un grupo de amigos que se lo pasan fabulosamente bien tocando y cantando canciones, sintiendo la música, y haciendo lo que realmente les gusta.

                        

Pero vayamos por partes. Todo comenzó cuando la maldita pandemia hizo presencia en nuestras vidas y paralizó la promoción del disco que la “fanda” había publicado, “Somebody’s World”. Encerrado en su casa y guitarra en mano, Nacho compuso un puñado de canciones que, levantadas las restricciones y el confinamiento, llevó de Cartagena a Bilbao para enseñárselas a su buen amigo, el promotor cultural Joserra Rodrigo, quien rendido ante la magia de las composiciones le animó a que las publicara en el que iba a ser su primer disco en solitario. Y así fue cómo el bueno de Nacho se fue a Alicante a grabarlas, arropado por sus compañeros de la Bantastic y otros músicos para acabar de dar forma a este “No Parking Tickets In The Clouds”, un álbum que no deberían de perderse los seguidores de la “Americana”, del Country Rock y del Folk y que rezuma aromas del Dylan de los setenta, del George Harrison más folky y del Tom Petty acústico.




Al mediodía del sábado, antes del concierto, tuvo lugar la presentación de su libro, “Concierto Para George. Crónica íntima del último milagro beatle” (2022), en Discos Revolver. Una presentación en la que narró su experiencia en el legendario concierto homenaje para George en el Royal Albert Hall de Londres y en donde nos regaló una “I Need You” a la acústica. Es la otra cara de Nacho, la de cronista y periodista consagrado, aquella que abandonó para dedicarse de pleno a la música. Esperemos que no lo deje del todo ya que el libro es toda una delicia, para amantes de los Beatles y del rock en general.


Por la noche, a la hora señalada y en la cálida Sala Upload, el quinteto de músicos extraordinarios que son Paco del Cerro, Paloma del Cerro, Carlos Campoy e Iván Estefanía, junto con nuestro protagonista, abordaron un primer set acústico e intimista basado sobre todo en el disco de presentación, con “In The Afternoon”, “Hurry Up”, “Only Seen My Face” y “Ain't Got No Time, pero también con presencia del repertorio de la Bantastic Fand, con “Find The Door”. Entre medio un “Bona nit”, una dedicatoria a la espectadora más longeva de la velada (90 añazos), Flora, la historia de cómo se le ocurrió el título del álbum cuando en el pueblo en el que lo grabaron hubo una revuelta para eliminar los parquímetros municipales o recuerdos del encierro sanitario de 2020. Y las escobillas sonando en la caja de ritmos, Paloma y Paco a las segundas y terceras voces, los pianos apasionantes de Carlos, la mandolina exquisita de Iván y Nacho luciendo su garganta privilegiada y su virtuosismo a la armónica.

 


Para el segundo set, el eléctrico, bajo y batería acelerando las canciones y el humo apareciendo en la sala para deleitarnos con las nuevas “Rain or Shine”, “Rowdy Boy” o “Drivin’ North”, que se combinaron con clásicos de la banda como “Down The River”, “Calling", “I Can’ t Tell You What To Do” o “Smiling", esta última cantada por Paloma, también la aparición del amiguete Javier Poyatos quién asumió la batería dejando a Paco a la guitarra eléctrica y bajo, dando más empaque a la parte final de un show de Country-rock sensacional, en donde la emoción se transpiró en cada nota, en cada verso y en cada ritmo. No nos olvidamos de la maravillosa versión de Dylan “If Not For You” (incluida en el legendario “All Things Must Pass” de Harrison) que sonó como lo hacía el de Minnesota en la década de los ochenta.



Nacho Para cambió profesión, harto de la vida competitiva y del estrés laboral de las grandes ciudades, para dedicarse a su pasión y a su sueño que era la música, un sueño que ahora es nuestro también y que nos recuerda que el arte debería de ser siempre libre, sincero, humilde y surgido directamente del corazón.



Por Àlex Guimerà