sábado, 10 de junio de 2017

NIGHTRAIN: GUNS' N ROSES en el Estadio Vicente Calderón (4 de Junio de 2017):







Mi historia con los Guns ' n Roses se remonta a un viaje escolar nocturno en tren hacia Sevilla en el año 1991 cuando un chaval de la clase puso en la habitación-vagón el  "Apetite For Destruction" en su transistor. Me quedé flipando pues aquello sonaba distinto a todo: descarado, salvaje y algo prohibido. Luego llegaron mis incursiones a las tiendas de discos para hacerme con las cintas de cassette del "Lies" y de  los dos "Use Your Illusion" -tras alucinar con "You Could Be Mine" en Terminator II -.  También las camisetas, los pósters en la habitación y,  al fin, hacerme con la entrada para aquel memorable concierto en el estadio Olímpico de Barcelona del 5 de Julio de 1993 por 4.000 pesetas.

Por aquel entonces no existía el nefasto y recaudatorio "Golden Circle" y los niñatos de 15 años como yo pudimos plantarnos en primera fila tras toda la jornada haciendo cola. El directo sonó a la perfección y quedó en mi retina para la posterioridad como uno de los momentos cumbres de mi adolescencia.


Los años pasaron y la banda se disolvió. Uno fue creciendo y madurando, nuevas bandas y sonidos llegaron para acompañarme pero allí seguían intactas las melodías del pasado. Por ello, la refundación de los Guns, el "Chinese Democracy"  (disco bastante aceptable, todo sea dicho) junto con su gira, fueron acogidos con cierto recelo, pues la ausencia de Duff MC Kagan y sobre todo de Slash en la banda era notable.


Finalmente, con el anuncio de la reunión definitiva - benditos intereses económicos - , la alarma saltó pues la expectativa de rememorar uno de mis grandes recuerdos cogía forma. Máxime cuando entre las fechas señaladas se encontraban dos en nuestro país, Bilbao (30 de mayo) y Madrid (4 de junio). Fue así como nos embarcamos hacia la capital en pleno fin de semana de final de Champions League.
El concierto tuvo lugar en el estadio Vicente Calderón, coincidiendo con su último gran evento antes de su derribo. Los teloneros Tyler Bryant & The Shakedown, provinientes de Nashville, encajaron con el plato principal merced a su Hard Rock regado por el Blues, que rápidamente conquistó a la audiencia con temas como “House On Fire”, “Lipstick Wonder Woman” o su revisión del clásico “Got My Mojo Working”. Diferente le fue a un Mark Lanegan, tan mal programado como poco motivado, que abordó demasiado inerte buenos temas como son "The Gravediggaer' s Song", "Hit The City" o "Black Rose Ways" de sus Screaming Trees, no aptos para excitadas multitudes sedientas de rock duro, alcohol y diversión.
                                   

Advertir que el título de la gira de los GNR  “Not In This Lifetime Tour” hace referencia a la frase que dijo Axl Rose cuando en 2012 le preguntaron si se reuniría con Slash, "No en esta vida". Pues sí en esta vida se han vuelto a juntar y han saldado las cuentas con muchos fans altamente sedientos de poderlos ver en directo. Aunque a decir verdad, si bien a lo largo del concierto hicieron postureo de juntarse uno al lado del otro, no hubo ni miradas de complicidad ni mínimos contactos visuales entre ellos. La rentabilidad de la gallina de los huevos de oro...
Y la hora esperada llegó cuando las pantallas y el audio con la melodía de los "Looney Tunes" anunciaban a los Axl Rose, Slash y Duff McKagan junto con los Dizzy Reed (teclista desde 1989), Richard Fortus (guitarrista rítmico haciendo de Izzy Stradlin), Frank Ferrer (baterista) y la exótica Melissa Rese (voces, syntes y teclados) . Con un sistema de sonido espectacular, unas pantallas y efectos audiovisuales de última tecnología y ocasional pirotecnia que ayudaron a magnificar un espectáculo al que antes de empezar muchos ya calificaban como "el concierto de su vida" la cosa despegó.

                            

"It' s So Easy" y "Mr. Browstone" del debut de 1987 encendieron a la multitud que celebraba y coreaba como nunca su fiesta entre camisetas, tatuajes, gorras, cuero y pañuelos. Rock salvaje y una actitud como modo de vida. Le siguió la cañera "Chinese Democracy" que Slash y Duff hicieron suya entre logrados audiovisuales que se proyectaban en las enormes pantallas que les rodeaban, antes de que la cosa se comenzara a desmadrar en la pista con los primeros riffs del "Wellcome To The Jungle".  L.A., los ochenta, la movida del hard rock llegaba a las masas del futuro.
El setlist se centró mucho en el "Apetite For Destruction" (1987), con hasta 8 temas, pero también con los dos volúmenes de "Use Your Illusion" (1991) con 4 y 5 temas respectivamente.  Luego la versión de "Black Hole Sun" a modo de homenaje por la pérdida de Chris Cornell que han hecho suya muy rápidamente y las versiones instrumentales de la BSO del Padrino (Nino Rota) o "Wish You Were Here" de Pink Floyd que Slash bordó con las seis (y doce) cuerdas de sus guitarras. Otra versión "Attitude" de los Misfits fue cantada por Duff demostrando su buena voz y dando la única pincelada del disco "The Spaghetti Incident?" (1993) con el que los californianos homenajearon a sus ídolos punk-glam de los setenta.


De su último trabajo también aparecieron "Better" con participación estelar en las voces de Melissa y la algo pesada "This I Love" que Axl compuso en los 90 antes de la disolución y que interpretó con una chaqueta de cuero blanca. Y es que los atuendos del frontman fueron cambiando con bastante frecuencia a lo largo de la noche, buscando al sex symbol que fue pero topando con el cincuentón que es, a pesar de que se ha adelgazado y puesto en forma los últimos tiempos. Lo que si que conserva a la perfección es una voz que sabe perfectamente modular y reservar a lo largo de las desgastadoras tres horas de directo.
A quien parece que no pasan los años es al bueno de Slash cuyos dedos fluyen como nunca por los mástiles de sus guitarras de modo frenético y espectacular demostrando una habilidad fuera de lo común entre medio de aquellos postureos que le encumbraron en guitar hero hace mas de 25 años. El bueno de Duff no se queda atrás, pues aparte de ser el que mejor se conserva, sus trazos en el bajo siguen teniendo pegada. Sus idas y venidas encima de las pasarelas del escenario con acertados visuales de las pantallas detrás suyo hizo el resto.

                                

 A decir verdad, la banda sonaba como una máquina perfectamente engrasada, calcando a la perfección los sonidos de los originales de las piezas (hasta 27 tocaron) buscando el revival celebrativo de los fans, lo que a buena fe lograron pues el ritmo del concierto no decayó ni un solo momento, dinámico y generoso a la vez que logrado.
Ningún hit se quedó en la reserva, la desgarradora "You Could Be Mine" entre el frenesí del público, "Estranged" con sus solos memorables, las alargadas y metamorfósicas "Coma" y "Rocket Queen", la épica "Civil War", el himno universal "Sweet Child O ' Mine" o la gloriosa "November Rain" con Axl al piano y Slash en los cielos tormentosos con la guitarra. "Live And Let Die" de los Wings (petardos incluidos) sonó demasiado parecida a la original de McCartney & company entre los saltos de los asistentes, mientras que "Knockin' On Heaven' s Door" alargada y coreada se alejó demasiado a la original de Bob Dylan. Era el anticipo del final que puso la bestial "Nightrain" con la que se despedían antes de los bises.


                                 
Para la vuelta, el baladón "Don' t Cry" (no me hagáis decir en cuál de sus dos versiones), una infravalorada "The Seeker" de los Who, "Patience" con el punteo magistral testimoniando el disco "Lies" (1989) y el colofón de "Paradise City", canción de estadios donde las haya que acabó entre fuegos artificiales y explosiones de confeti.
Un final de un concierto que sació las espectativas de los fans , y que demostró que los GNR se han puesto las pilas, vuelven a estar en forma y saben lo que se espera de ellos. En mi caso, volver a aquel tren nocturno de los 90 dirección a Sevilla y a los maravillosos días que lo siguieron en los que los Guns ' n Roses lo fueron todo para mí.


Por Alejandro Guimerà  



Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2017/06/nightrain-guns-n-roses.html

domingo, 4 de junio de 2017

DISCOS DE 2017: Chuck Prophet: Boby Fuller Died For Your Sins:




Bobby Fuller fue un cantautor y guitarrista americano que fue hallado muerto en su coche por motivos desconocidos allá por el año 1966, justo meses después de que su banda The Bobby Fuller Four alcanzara el éxito con una versión de "I Faught The Law" de Sonny Curtis (tema también popularizado años más tarde por los Clash). Y es esta doble cara de la vida californiana la que precisamente ha inspirado a Chuck Prophet en el que es su catorceaba entrega discográfica. Esa fugaz gloria del éxito que contrasta con la crudeza del destino, el romanticismo del sueño americano junto con la crónica negra del estado soleado, y el símil del final del músico con el perecimiento de Cristo.

                                               


Con lo nuevo, "el profeta" vuelve a demostrarse el porqué es uno de los grandes a reivindicar de los últimos tiempos. Si bien nunca ha alcanzado la notoriedad de otros cantautores americanos parejos en talento (Tom Petty, Jeff Tweedy, Lucinda Williams, Bruce Springsteen...) sí que su carrera está plagada de logros y aciertos. Podemos debatir si lo último se encuentra o no entre lo mejor de su historial - maravillosos "Temple Beautiful" (2012) y "Night Surfer" (2014) -, pero en ningún caso podemos menospreciarlo lo más mínimo, pues en el nuevo elepé encontramos momentos brillantes con esas historias que tan bien sabe captar el de San Francisco.

                                  
El disco en cuestión fue registrado y remezclado en Hyde Street Studio de San Francisco, lugar en el que el bardo realizó sus primeras grabaciones estando en el instituto. Para ello le ha acompañado la banda The Mission Express, quien también estará presente en la gira de presentación, con su esposa Stephanie Finch (voces, teclados, guitarra), Kevin White (bajo), Vicente Rodriguez (voces y batería) y James DePrato (guitarra). Desde la que titula el disco con su percusión y estribillo pegadizos, al soul urbano de "We Got Up And Played", al blues "Coming Out In Code" por la que mataría Jack White, o el áurea y los riffs de "Killing Machine" vemos cómo la cosa funciona.

                        

Lo confirman “Bad Year For Rock and Roll” en la que realiza homenaje al malogrado David Bowie tomando mucho del sonido de Elliott Murphy; la irreverente "Jesus Was A Social Drinker" que blasfema a base de percusión cow-bell y final psicodélico; el psico-rockabilly de "In The Mausoleum (For Alan vega)"; o los aromas sixties de "Post-War Cinematic Dead Man Blues", con la guitarra marca de la casa. Aunque me decanto por el vitalismo de "Rider Or The Train" que recuerda mucho al mejor Steve Earle. En cambio "If I Was Connie Britton" a quien recuerda es a los Rolling Stones, por sus rasgueos y chulería. Para el final “Alex Nieto”, una ruidosa canción protesta dedicada a un activista latino brutalmente asesinado por la policía de San Francisco - "un buen hombre que debería de estar vivo" en palabras de Chuck -.

                                 

De nuevo, una fabulosa colección de píldoras rock a cargo de este portento llamado Chuck Prophet que vuelve a hacer sencillo lo difícil, a encandilarnos con sus historias y guitarrazos, y a demostrar que la grandeza no siempre va acompañada de la fama.

Por Alejandro Guimerà

miércoles, 31 de mayo de 2017

DISCOS DE 2017: The Sadies/ Nothern Passages:



The Sadies son uno de esos grupos a reivindicar. Liderados por los hermanos Good (Dallas y Travis), aparecieron a finales de los noventa en plena efervescencia del indie americano, con el declive del brit pop, movimientos que miraban hacia el legado de la Velvet y Lou en el caso de los primeros y hacia la british invasion y la swinging london en el caso de los segundos. Pero su propuesta, si bien ponía el foco en los sesenta, buscaba las harmonías de guitarras más depuradas de sello The Shadows, del surf-rock de la órbita del gran Dick Dale y de las bandas sonoras de Ennio Morricone. Pero a la vez su propuesta traía las melodías y algo de la psicodelia de bandas de la West Coast como los Byrds, Moby Grape o los amos de la psicodelia 13Th Floor Elevators de Roky Erickson.


Una combinación deliciosa que los Sadies han ido depurando desde su lejano debut "Precious Moments" (1998), con momentos cumbres como "Favourite Colours" (2004) o el agreste "Country Club" (2009) con el que se adentraron en los terrenos arenosos de Kris Kristofferson y Johnny Cash al colaborar con John Doe (y producidos por Gary Louris de los Jayhawks) . Precisamente ésta es una de las especialidades de los tipos en cuestión, ser la banda de acompañamiento ideal, pues también han tocado y publicado para gente como Andre Williams, Jon Langford, Neko Case o Jon Spencer.

                                 

Con ello, llegamos a su última entrega en la que se muestran más complejos que nunca, desgranando todos sus ingredientes habituales, perfectamente cocinados y matizados, reflejo de una madurez creativa. Es de este modo como en algunas piezas de "Nothern Passages" aumentan su potencia y se meten en espacios garajeros, y coquetean con el hard rock y el rhythm 'n' blues, mientras que en otras tiran hacia el country-folk y el pop sosegado.



Para el inicio del álbum utilizan la dócil "Riverview Fog" con sus guitarras atmosféricas y sus susurrantes voces a lo Simon & Garfunkel (o Kings Of Convenience, como prefieran). En la misma tónica aunque algo más épica "The Elements Song", con unos redobles de batería imborrables. La honky tonk "God Bless The Infidels" conecta con su cara más campestre, a través de banjos, violines y afinaciones pluscuamperfectas y cierto recuerdo a la etapa Gram Parsons de los Byrds. "The Good Years" llega delicadamente con su ritmo onírico y unos grandes efectos de slide. "As Above, So Below" popie y misteriosa, tiene algo de psicodelia sixtie aunque me decanto en compararlos con la versión lánguida de los últimos REM. 

                                  

La metralla llega con "Another Season Again", potente rhythm 'n' blues con juegos de voces surf-punk. También con "There Are No Words", de cascada eléctrica y melodía semioculta. En “It’s Easy (Like Walking)” encuentran a su nuevo amigo, el cantautor también curtido en mil batallas Kurt Vile, con quien quizás (who knows?) saquen disco en un futuro; en "Questions I' ve never Asked" derivan hacia un desenlace abrasivo, mientras que "The Noise Museum" es una fabulosa pieza instrumental inspirada en las bandas sonoras de Morricone pero cargada con muchos más matices. De nuevo el santo y seña de los de Toronto es la versatilidad y la absorción de distintos estilos de rock clásico, y la enésima revelación como banda de culto que nadie debería de perderse.

Por Alejandro Guimerà

lunes, 29 de mayo de 2017

GREGG ALLMAN (Nashville, Tenesse 8/12/1947 - Richmond Hill, Georgia 27/05/2017)


                        


Well I've been out walking
I don't do that much talking these days
These days
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
For you
And all the times I had the chance to

Well I had a lover
I don't think I'll risk another these days
These days
These days I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
But it's just that I have been losing
For so long

These days I sit on cornerstones
Count the time in quarter tones 'till ten
My friend
And now I believe I've come
To see myself again

These days I sit on cornerstones
Count the time in quarter tones 'till ten
My friend
Don’t confront me with my failures
I had not forgotten them

(These Days- 1973)


                                       

Descansa en pau, Gregory Lenoir "Gregg" Allman


jueves, 18 de mayo de 2017

CHRIS CORNELL (20 de julio de 1964-17 de mayo de 2017:


                      



Malas noticias para el mundo Grunge. Uno de sus supervivientes Chris Cornell fue hallado ayer muerto en su habitación de Hotel en Detroit tras dar un concierto con Soundgarden en su gira americana. Por el momento se desconocen las causas por las que el músico y cantante nos ha dejado a los 52 años y en medio de la resurrección de la banda que le hizo famoso en los años 90. Pues desde 2010 la banda volvió a los escenarios (aunque de manera interrumpida) con publicación de su sexto álbum "King Animal" (2012).


Nacido como Christopher John Boyle, adoptó el apellido de su madre. Músico prematuro (a los 7 años ya tocaba el piano), formó los Soundgarden con 20 años a mitad de la década de los ochenta y debutó con el disco "Ultraomega OK" (1988) lanzado por la discográfica Sub Pop , el cual fue premiado como el mejor disco metal de su promoción - que, por cierto, este año ha sido reeditado en versión extendida-. Luego llegaron mas discos y el salto a la fama de la mano del movimiento grunge surgido en Seattle (junto con Nirvana, Pearl Jam,...) y el disco "Superunknown" (1994) que contenía exitazos como "Feel On Black Days", "Spoonman" y la archiconocida "Black Hole Sun". La banda publicó otro disco estando en la cresta de la ola "Down On The Upside" (1996) pero los problemas internos y las drogas hicieron que se disolviera.

Y es que Cornell siempre tuvo adicción al alcohol y a las drogas, al parecer fruto de sus depresiones, superándolo y recayendo constantemente.



Tras Soundgarden, fundó otra nueva banda Audioslave junto, entre otros, el gran Tom Morello (Rage Against The Machine). Con ellos publicó grandes discos como son "Audioslave" (2002), "Out Of Exile" y "Revelations".


Tras ellos Chris Cornell reemprendió su carrera en solitario, que había tenido su debut en "Euphoria Morning" (1999) dedicado a su íntimo amigo Jeff Buckley, saltando a la palestra en 2007 con la canción "You Know My Name" incluida en la banda sonora de la película "Casino Royale". Con ello le llegó el reconocimiento como una de las figuras emblemáticas de la música de la década anterior, quedando en los primeros puestos en listas de los mejores solistas Hard- Rock de todos los tiempos.


Amigo de los músicos de su promoción como Kurt Cobain, Eddie Vedder o el mencionado autor del "Grace" (1996), también ha colaborado con grandes nombres como Slash, Santana o Queens Of The Stone Age, mención aparte de ser vocalista de la superbanda grunge "Temple Of The Dog" que tuvo de 1990 a 1992 con reapariciones en la década de los 2.000.

                                           


La gira, que aún tenía pendiente seis conciertos de Soundgarden para este mes de mayo en distintas ciudades estadounidenses (Columbus, Dallas, Denver, Houston, Maryland y Pryor) ha tenido que suspenderse a esperas de decidirse sobre la continuidad de la banda.





De nuevo, el mundo del rock lamenta una pérdida de un referente de una época y un movimiento.






Por Alejandro Guimerà

lunes, 15 de mayo de 2017

THE SIMPSONS ROCK' N ROUTE - BEATLES:













Al llarg dels capítols dels Simpsons hi ha hagut un grup al que els seus personatges han prestat especial antenció, o bé quan els guinistes s' han atrevit a fer paral·lelismes amb els grans de Liverpool. És posible que ajuda el fet que les il·lustracions dels d' Springfield  tinguin moltes similituts amb les del Yellow Submarine. En qualsevol cas ens queda clar que els seus creadors són autèntics beatlemaníacs. Anem-ho a comprobar:



                    

Els Simpsons a la portada d´ Abbey Road. Atenció al Bart descalç com el Paul.

                     
                     

Aquí unes recreacions particulars de la portada del Sargent Peppers.

                    

Springfield, com Liverpool, ciutat d ´ origen dels Fab Four.

                       
 Merchandising beatleià.
                
Una foto d' uns soldats coneguts.
                   

En Flanders un autèntic fan. 

                                 


Paul i Linda amb Lisa, tots tres vegetarians i ecologistes.

                   

John al Submarí Groc.

                          

Ringo

                     

George amb Homer quan aquest formava part dels Be Sharps.
                           


La portada del disc dels Be Sharps emula la del disc "Meet The Beatles".
            

La contraportada a la del "Sargent Peppers".


              
Un disc "original" dels Beatles.

           

Els Be Sharps fent el seu darrer concert a un terrat. Us sona?


              

Els Be Sharps a l' estudi de gravació (yoko inclosa), la cosa ja no anava bé...



        

Marge adolescent ultra fan de Ringo.


           

Lisa in the sky with ....diamonds?

             

              

Els veterans dels Simpsons emulant escenes del "Hard Days Night".


                   

La familia Simpson al "land of holes".


          

Els viatges psicodèlics d' en Milhouse.


                      

lunes, 1 de mayo de 2017

DISCOS DE 2017: Ryan Adams/Prisioner:





Muchos somos los que a día de hoy aún no entendemos qué necesidad tenía Ryan Adams de publicar "1989" (2015), el disco en el que hacía covers canción a canción del homónimo disco de Taylor Swift. Si bien su anterior álbum "Ryan Adams" se encontraba alejado de sus mejores momentos, el tono comercial y ochentero del mismo le daban cierta gracia capaz de meterse en el mainstream. Parece como si ello precisamente fuera la obsesión del de Jacksonville, colarse en la primera línea de fuego, en portadas de revistas, grandes ventas y conciertos multitudinarios. Pero en realidad lo suyo es el mundo underground, lo alternativo y el indie más espontáneo, el de discos como "Heartbreaker"(2000), "Gold" (2001) o la obra magna con sus Cardinals "Jacksonville City Nights" (2005), una banda que le aportaba cierta identidad.

                                      

Para lo nuevo, el alt-country y la americana han sido aparcados por ese rock más comercial de sus últimas entregas, mientras, el tono ha quedado regado por la melancolía de su divorcio de finales de junio de 2016 y de la recuperación de sus problemas de salud. De cualquier modo podemos calificar "Prisioner" como un álbum de rock adulto, en el que las comparaciones con el Bruce Springsteen más maduro flotan en muchas de sus piezas. Con una notable instrumentación, producción y composición, en general se trata de un buen disco en la irregular trayectoria del americano.




Un inicio ochentero donde los haya, por medio de "Do You Still Love Me?", muestra su cara más visceral recordando a los loados The Waterboys de Mike Scott. Más omnipresente encontramos al "boss" en el medio tiempo que titula el disco o en las íntimas "Shiver And Shake" (¿"Devil' s & Dust "o "Streets of Philadelphia"?), "Tightrope" y "Outbound Train". Y no solo hablamos del tipo de canciones o de cómo son interpretadas, sino al modo en que Ryan las canta, engrosando su voz. "Doomsday", de interesante harmónica, nos traslada hacia los inicios del artista, y en "To Be Without You" - la quizás mejor pieza del álbum- se sincera tras la tormenta de su separación con unas fabulosas acústicas.
                             

Luego las guitarras se electrizan en "Anything I Say To You Now" para regodearse en su dolor, cuando no es para crear ambientes para luchar contra sus fantasmas en el caso de "Breakdown". Para el colofón del paquete "We Dissapear" , dolorosa y tenebrosa, su catarsis final con efectos sonoros espectrales y un mal regusto. Parece que los malos momentos en lo personal le han sentado bien al músico, pues lejos de navegar sin rumbo en la búsqueda del Olimpo de los Grammys, se ha encontrado a sí mismo y a la autenticidad del que sabe expresarse a través de su arte.

Por Alejandro Guimerà