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domingo, 10 de diciembre de 2017

DISCOS DE 2017: BECK/ Colors:





Si algo no se le puede echar en cara a Beck es su conformismo. Irrumpió de forma revolucionaria a principios de los noventa con dos gemas como son "Mellow Gold" (1994) y "Odelay" (1996), donde fusionó los ritmos hip-hoperos con el folk y el pop. En etapas posteriores Bek David Campbell ha transitado por distintos estilos musicales que ha ido sintetizando y combinando con mayor y menor acierto. Luego los cuarenta le trajeron un parón de seis años para digerir la creación de un "Morning Phase" (2014) con el que no solo tuvo reconocimiento de la crítica especializada sino que se coló en el mainstream por la puerta grande, Grammys incluidos. Con aquel disco nos metía en sonoridades frágiles, íntimas, lleno de ricos y tenues matices instrumentales y por encima de todo nos construía unos ambientes que combinaban a la perfección la serenidad, la emoción y la melancolía. 

                                     
Para su continuación, Beck vuelve a romper esquemas y tira hacia la electrónica desde donde construye un disco de pop comercial que puede descolocar a muchos. Y es que el rubio californiano ha tirado hacia las melodías directas y pegadizas, pero lo ha envuelto en una producción muy elaborada para que luzcan más. Para ello, aparca sus tonos irónico, bucólico o triste y abraza un optimismo y vitalismo juvenil que puede parecer simple pero que pretende ser contagioso. 

                                
Al parecer el proyecto lleva tiempo gestionándose, desde 2013, tiempo en el que tuvieron lugar las primeras grabaciones, contando con su productor Greg Kurstin (Shins, Adele, Liam Gallagher, Foo Fighters,...) como socio y coautor de la gran mayoría de las canciones. Unas canciones cuyas estructuras miran hacia la música de baile de los ochenta, el synth pop (Soft Cell, The Human League, Ultrabox,...), aunque su vestimenta bebe de los arreglos del nuevo milenio en la onda de la nueva psicodelia y esa tendencia hacia la electrónica abrazada por bandas como The Shins, Temples, Spoon y, por qué no, los fallidos Coldplay y Arcade Fire. También encontramos texturas vocales shinepop perfectamente entremezcladas entre ritmos de baile ("Colors", "Seventh Heaven" ), rapeos que dan lugar a power pop sintetizado ("I' m So free"), cruces entre Jamiroquai y Wham! ("No distraction", "Up All Night"), Hip-Hop en todo su esplendor ("Wow") o baladas lánguidas al piano ("Fix Me"). 

                             

Destacan "Dreams (Colors Mix)" / "Dreams", irresistibles piezas discotequeras que llevan mucho de los ochenta (Bowie, black music, ritmos de rock industrial, funky,...); y "Dear Life" que recuerda a los mejores The Feeling ( una banda interesante por momentos, por cierto ). 

                               

Demasiado complejo definir un disco que mira hacia el dance pop del pasado arrastrando consigo múltiples influencias de ayer y de hoy para sonar del todo moderno en pleno 2017. Algunos lo criticarán otros lo adorarán. Para gustos los colores.

Por Àlex Guimerà

jueves, 15 de mayo de 2014

DISCOS DEL 2014: BECK- MORNING PHASE:


Lejos queda aquel  joven músico  ecléctico que revolucionó el panorama a mediados de los noventa con dos obras magnas - Mellow Gold (1994) y Odelay (1996) - en el que los experimentos con cajas de ritmo, las texturas folk y las melodías pop funcionaban a rabiar. Ahora  el rubio californiano ya hace tiempo que ha superado la cuarentena y su vida familiar ocupa la mayor parte de su tiempo, si es que no está practicando la Cienciología. Quizás por esto se ha relajado y ha tardado tanto en publicar un disco desde su anterior "Modern Guilt" de 2008. Para su retorno nos trae una versión acústica y optimista del "Sea Change" (2002), ya que vuelve a optar  por un disco muy apaciguado e intimista en el que las atmósferas relajadas toman todo el protagonismo. Sumergido de nuevo en sonidos emocionales, melancólicos y quebradizos, en esta ocasión además empapa los surcos del vinilo con su voz reverberada, con frágiles cuerdas y una instrumentación ambiental que parece sacada de alguna banda sonora .  También lo acompaña con unos tenues aullidos vocales, unos banjos exquisitos y  unos violines más que refinados .


Apostando por echar raíces en su tierra, el californiano  abandona su faceta de estandarte de lo moderno para abrazar un clasicismo pop imperecedero .  Es de este modo como nos encontramos gemas como  "Heart is A Drum", "Say Goodbye" o  "Country Down", perfectos paradigmas del mejor country-pop.   Aunque no nos pasan por alto  el halo de "Unforgiven", la belleza  inapelable de la instrumental  "Phase" o el misticismo de "Wave", que evoca al Tim Buckley mas experimental.  
Pero hay mucho mas a descubrir en el flamante compendio que merece toda la atención. En él podremos percibir la madurez personal de su autor, quedando en el oyente una sentimiento de paz y serenidad. Como los buenos amaneceres, Beck siempre vuelve a lucir.

Publicado en http://www.paisajeselectricos.com/2014/04/24/morning-phase-de-beck/

Por Alejandro Guimerà