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miércoles, 3 de febrero de 2021

DISCOS EN DIRECTO DEL ROCK IMPRESCINDIBLES (VII):



ELVIS PRESLEY -  NBC-TV SPECIAL COMEBACK (1968):

      

Este disco fue grabado a finales de la década de los sesenta dentro de un especial televisivo programado para Navidad. En una década en la que el Rey se prodigó en el cine y en sus bandas sonoras, este disco fue el retorno del genio a sus mejores esencias. Grabado en los Western Recorders y los NCB Studios de Burbank (California) entre los días 20 a 29 de junio de 1968, Presley se saltó el veto de producción a grabar con público para ofrecer un puro directo rock' n roll en los que dio muestras de seguir siendo el más grande con interpretaciones colosales. Así para la cara A interpretó algunos de sus éxitos rockabilly de los cincuenta como "Hound Dog", "Heartbreak Hotel" o  "Jailhouse Rock" junto a las baladas imprescindibles de su cancionero "Can' t Help Falling In Love" y "Love Me Tender". Para la cara B piezas formidables de nueva cuña como "If I Can Dream" con Elvis dándolo todo, mientras que en la reedición de 1991 se rescató una "That' s Alright Mama" con la que retrocede a sus inicios.  Un maravilloso álbum con el que el de Tupelo aparcaba sus BSO para volver a su esencia como solista. Titánico.


THE BYRDS- LIVE AT THE FILMORE WEST (1968):



En 1969 los Byrds habían sufrido su enésima transformación. De la banda folk-pop que revolucionó la música a mitad de década con Gene Clark a la cabeza y "Mr. Tambourine Man" como estandarte, a la formación psicodélica liderada por Roger McGuinn y su rickembaker, a la formación country-rock que McGuinn armó fichando al genial Gram Parsons y con un Chris Hillman inspirado para dejar a todos pasmados con "Sweetheart of the Rodeo" (1968). Un año después, en febrero de 1996, y con la banda fragmentada los Byrds grabarían este directazo en el Fillmore West de San Francisco y que no saldría al mercado hasta febrero de 2000. Una joya en la que los Byrds recogen éxitos clásicos como "Turn Turn Turn" o "So You Want To Be A Rock' n Roll Star" y los juntan con las agrestes "The Christian Life", "You´re Still On My Mind" y, como no, la enésima revisión de la obra de Bob Dylan como es "Chrimes Of Freedom". Banjos, guitarras, pedal Steel y unas voces para disfrutar del directo de una de las mejores bandas de la historia.



LED ZEPPELIN- THE SONG REMAINS THE SAME (1978):



          

     Nadie discute que una de las grandes bazas de los Led Zeppelin era su directo y como confluían voz poderosa (Robert Plant), solos de guitarra (Jimy Page), línea de bajo letal (John Paul Jones) y batería frenética (John Bonham), creando una fuerza electrizante nunca vista antes. Por ello, el cuarteto quiso en 1973 grabar una película con ellos de protagonistas y con sus actuaciones en vivo en el Madison Square Garden (verano del 73) como hilo conductor. El metraje no se publicó hasta el 20 de octubre de 1976 y ofrecía intercalada interpretaciones en vivo pletóricas con material de sus primeros y homónimos discos (Led Zeppelin I a IV) o época dorada, tales como la que titula el álbum, "Rock n Roll", "Whole Lotta Love" o la epopeya de "Starway To Heaven". Solos de más de diez minutos y desarrollo rockero para enmarcar.




      
    ACDC- IF YOU WANT BLOOD YOU' VE GOT IT (1978):

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 N  No podían faltar en esta sección los directos de ACDC, banda longeva donde las haya (con permiso de los Stones, claro). Si bien el ACDC Live de 1992 recoge su repertorio clásico de la era Brian Johnson, el álbum que mejor plasma los directos gamberros y electrizantes de la era Bon Scott es este "If You Want Blood" grabado en el teatro Apolo de Glasgow - recordemos que la familia de los Young provenía de Escocia - el 30 de abril de 1978 y publicado a final de año. Si bien no aparecen los temas de "Highway To Hell"(1979) el directo ofrece otros cañonazos blues y hard rock como "Whole Lotta Rosie" o la que lo titula, y existe una edición especial que añade piezas legendarias como "Dog Eat Dog". Riffs y desgarros vocales a doquier.




lunes, 27 de noviembre de 2017

DISCOS 2017: Chris Hillman/Bidin' My Time:




En un mundo ideal, Chris Hillman debería de estar en los principales altares de la música y cada movimiento que hiciera tendría que ser seguido con fervor. Fundador de una de las bandas que más ha dado al rock en sus orígenes, los Byrds, luego se asoció con Gram Parsons en los Flying Burrito Brothers para resucitar un género que por entonces sonaba vetusto como era el country, sacándole punta en los ochenta con la Desert Rose Band, además de formar parte de los referentes Manassas de Stephen Stills.


                                


Con tal bagaje y con cierta aura de genio a la sombra, Hillman ha envejecido con sus proyectos, sus colaboraciones y sin dejar de divertirse con la música. Para este ya avanzado 2017 nos arroja el que a buen seguro será uno de los grandes discos del ejercicio, al menos en su género o para la categoría de veteranos. Producido por Tom Petty, el larga duración además se revela como un homenaje póstumo a su leyenda, pues la frescura de su sonido es más patente que nunca, con acertados arreglos instrumentales que hacen lucir aún más unas inspiradas interpretaciones y unas composiciones difícilmente de igualar. Además, el disco cuenta con participaciones de súper lujo como las de los cofundadores de los Byrds David Crosby y Roger McGuinn - ¿seguimos soñando con una reunión? - o el propio Petty y el "Heartbreaker" Mike Campbell. Pistas de lo letal que va a ser resultado. 

                                              
El plástico lo abre una versión de "The Bells of Rhymney" de Peter Seeger, que ya formó parte del espectacular debut de los Byrds "Mr. Tambourine Man" (1965). Para la ocasión suena más relajada, acústica, con memorables arpegios de guitarra que se cruzan con un piano melódico, unas voces pulidas y pasionales (Crosby inclusive), y toda la melancolía marca de la casa. Según el propio Hillman es la mejor canción que su legendaria banda jamás grabó. Otra de los Byrds que cae es la inédita "Here She Comes Again", coescrita por el propio Hillman junto a McGuinn, y que hasta la fecha únicamente había sido incluida en disco en un directo grabado en Australia en 1967. Para celebrar la recuperada ocasión, tenemos de nuevo a Hillman al bajo, instrumento que tocaba con aquellos y que había aparcado desde hacía 30 años. El resultado una pieza pop tan actual como pegadiza. Otra coescrita junto a McGuinn que "roba" es la pieza bluegrass "New Old John Robertson" del "The Notorius Byrd Brothers" de 1968, que trata de un amable viejo que vivía en el pequeño pueblo de Chris. Pero hay más rescates, como "She Don’t Care About Time", escrita por el otro fundador y cantante solista de los Byrds, el desaparecido y genial Gene Clark, un tema que fue la cara b del exitoso single "Turn! Turn! Turn!", con una guitarra solista memorable como antaño. 

Fuera de su universo recupera "Walk Right Back" de Sony Curtis y popularizada por los reivindicables Everly Brothers, con una guitarra rítmica calcada al "Harvest Moon" de Neil Young y buscando la dulzura taciturna de la original. Luego tenemos cuatro gemas originales (coescritas junto a Steve Hill) que van a la par de las covers, como la que da nombre al paquete que es una pieza country-pop llena de slides, mandolinas, y pianos fabulosos; y el elenco de baladas del disco: "Different Rivers", "Restless" y "Given All I Can See", esta última desnuda, sentida y algo barroca para desprender belleza por sus poros, con crecendos y una interpretación memorable del bueno de Chris. Gloriosa pieza country es "When I Get A Little Money", escrita por un amigo de la familia llamado Nathan Barrow. Para el final, toma prestada del productor deluxe "Wildflowers" (del disco homónimo de 1994), diferenciándola de la original con una armónica que marca el ritmo y unos excelsos violines. Fabuloso autoregalo de Hillman, quien mira hacia atrás para recuperar algunas de sus canciones favoritas, luego se junta con sus amigotes para pasarlo en grande tocando y lo remata asistiéndose de un monstruo como Tom Petty, quien da cera a un resultado de por sí soberbio.

Por Àlex Guimerà