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viernes, 14 de enero de 2011

VIAJE A MEMPHIS (PARTE 2)



Después de la visita a Graceland cualquier visita se antojaba pequeña. Pero me equivocaba. Nuestro tercer día en Memphis se antojaba también espectacular: visitar el Mississippi, el Fed-Ex Forum donde juegan los Grizzlies, el BBKing Blues Club, la fábrica de Guitarras Gibson, el Rock’n’soul Museum, la Beale Street (o el nacimiento del rock’n’roll, blues, soul) y, sobre todo, los estudios de la Sun Records donde Elvis empezó su carrera musical y donde nació en rock’n’roll.

Lo mejor para descubrir la ciudad de Memphis en utilizar el trolley, que es un tranvía antiguo que recorre la ciudad. Desde el mismo pudimos comprobar, en primera línea, el famoso Mississippi. Grande y majestuoso.



Después de ver la ciudad de Memphis en el Trolley (aconsejable dado el alto índice de criminalidad de la ciudad), acto seguido nos dirigimos a Beale Street, donde nos tomamos un cafelito al son de la música que en la misma calle ya se escuchaba. Y lo primero que nos encontramos es con la Elvis Presley Plaza. Brutal. El problema fue que era temprano (eso de las 10 de la mañana) y no había casi nadie. Pero bueno, casi todas las tiendas estaban abiertas.



Y, sobre todo, allí estaba el BBKing Blues Club donde el mismísimo hace, a veces, su aparición.


A la posmediación de la calle, a la derecha se encuentra el soul museum, la fábrica de guitarras gibson y el Fed-Ex Forum.



Bonitas las visitas a estos dos primeros. Al Fed-Ex no pudimos acceder porque la temporada estaba finalizada y los Grizzlies museo de títulos no tiene (jeje). Pese a ello siempre serán mi equipo NBA (go memphis go). Aún así la tienda de merchandising está muy bien (y alguna camisetita cayó).


Pero bueno lo que más me emocionaba de la mañana tenía que llegar. Era visitar, nada más y nada menos que la Sun Records. Cerca de la hora de la primera visita guiada, nos dirigimos a la misma (a unos quince minutos andado desde Beale Street).

Y allí estábamos, delante de los estudios en los que un día un jovencito Elvis aparcó su camión para grabar un disco a su madre, y así regalárselo en su cumpleaños.

El acceso está absolutamente ambientado como museo. La entrada es un barecito donde te puedes tomar una coke escuchando música de la Sun de fondo, y con el merchandising oficial de la Sun Records (como no)

Una vez compramos las entradas, nos tomamos un refresco hasta que empezó la vista guiada.

Os recomiendo imperiosamente la visita a la Sun Records. Todavía guarda ese olor a naftalina antigua que la hace recordar los gloriosos 50’s americanos.

La misma tiene dos partes: una primera que engloba un museo con material, fotos, discos, máquinas de grabación, acetatos, todo ello comentado por la guía con ciertas sorpresas sonoras y visuales que hay que ver y sentir.

Y una segunda que consiste en visitar el estudio físico de la Sun, en el cual todavía se graban discos. Se conserva todo: la mesa en la que trabaja Marion Keisker, secretaria de Sam Philips; los instrumentos que se utilizaban, la sala de cante y la de grabación. Fantástico e inolvidable.



Tienes la sensación de que Elvis va a entrar por la puerta y se va a poner a grabar. Lo bueno es que te dejan hacer fotos de todo y hasta tocando los instrumentos. La guitarra incial de Johnny Cash, el piano de Jerry Lee Lewis, el Micro de Elvis,...



Yo, como no podía ser de otro modo, cogí el micro con el que el Rey cantó sus primeros temas en la Sun (una reproducción del original, eso es lo que dicen!!!).

Y como no podía acabar de otra forma, de cabeza al merchandising. Allí había de todo. Y compre de todo. Para mí y para amigos que comparten mi pasión. Visitar la Sun Records es algo fantástico e inolvidable.

Una vez acabamos la visita nos dimos cuenta (mi mujer y yo) que habíamos visitado las dos cunas de más importantes del rock’n’roll: Graceland y la Sun Records. Y eso no tenía precio. Pero el día no podía acabar ahí y lo fundimos a comer y escuchar buena música callejera en Beale Street. Lo demás, es privado. Jeje!!

Este viaje inolvidable siempre ha sido mi sueño. Por lo que no podría acabar el mismo sin darle las gracias a la persona que más quiero. Resulta ñoño. Si. Pero tener a tu lado a una persona que te entienda y que comparta tus gustos y tu pasión no tiene precio. Este reportaje va por ti. You’ll always on my mind.

by rocker3103

lunes, 16 de agosto de 2010


VIAJE A MEMPHIS (PARTE 1)

"GRACELAND"


Este año he cumplido unos cuantos sueños. Si bien el primero ha sido contraer nupcias con la persona que más quiero (mi mujer, Vanessa) el segundo supuso la culminación de un deseo que todo fan de Elvis tiene (o debería tener si se considera un verdadero seguidor del Rey): VISITAR MEMPHIS y, sobre todo, GRACELAND!!!!!

Y nada mejor que hacer el viaje de novios para rendir pleitesía al ser más grande que ha dado este planeta. ELVIS PRESLEY. Visitar su mansión, sus trajes, sus discos de oro, sus aviones, sus cadillacs, etcétera.

El día: el trece de julio de 2010. La ciudad, Memphis. El lugar, Graceland, a unos cuantos kilómetros de donde estábamos hospedados. La mañana se levantó lluviosa pero, a eso de las diez, las nubes desaparecieron. Acto seguido cogimos un taxi y nos plantamos en la mansión del Rey.




La llegada impresiona. Todo el tinglado montado parece una feria dedicada a Elvis. Música del rey sonando en la misma calle y el ambiente que te embriaga y te pones a mover el esqueleto, nervioso por lo que, pronto, va a suceder.

Recogido nuestro VIP PASS, y colgándonos el mismo del cuello, nos dirigimos a la casa del Rey con un guía. Nos bajamos del pequeño autocar que te traslada a la puerta de la entrada y ahí estaba ….GRACELAND!!!




Qué estampa tan bonita!!!! La casa no es un palacio pero tiene un no sequé que la hace entrañable. Realmente estar allí emociona y te sientes realizado. Valió la pena las más de 12 horas de vuelo desde Barcelona hasta esta bella ciudad.

Bueno pues ya estábamos allí. Después de una pequeña charla en el porche de la entrada, nos adentramos en la casa y nos conectamos los cascos que nos entregaron. Éstos sirven de visita guiada por dentro de las diferentes estancias de la residencia.

Al entrar, una pequeña sala de estar a la derecha, con un bonito piano. Y a la izquierda, una mesa comedor para ocho comensales. Lástima que la parte de arriba (dormitorios de Elvis y de los invitados, junto con el deseado lavabo donde se le encontró sin vida) estaba cerrada al público. Mira que le dije a mi mujer que intentara llamar la atención para colarme arriba, pero no me hizo caso (jejeje).




Eps, al grano. Al lado del salón principal se encontraba la cocina, antigua pero muy mona y bien conservada. Pensad que es una cocina de los años 70. Pero tenía todo lujo de detalles: hornos, lámparas, vajillas, etc.




A continuación, bajando unas escaleras, nos llevaron a un bonito salón relax y a la zona donde Elvis veía la tele, a lo grande, con tres pantallas y escuchaba música. Antes, a continuación de la cocina, había una habitación con una mesa de billar en perfecto estado.




Saliendo de la mansión, por la derecha, nos dirigimos a una casita anexa, que era donde vivía Vernon, el padre de Elvis. Muy cuco, por cierto, pero pequeñito.

Y acto seguido, nos dirigimos a una sala que es donde están expuestos todos los discos de oro, trajes y demás pertenencias del rey. Un enclave fantástico y alucinante donde se respira Elvis por todos los poros de tu cuerpo. Trajes de las primeras películas, certificados de nacimiento (no vi el de defunción), infinidad de discos, multitud de trajes utilizados tanto en sus peliculas como en sus conciertos, y un largo etcétera.







Después de metros y metros, pasillos y más pasillos de memorabilia, llegamos a una sala enorme donde se encontraban los discos de oro y los trajes más significativos de Elvis. Una pantalla colgada reproducía el Aloha from Hawai. El ambiente preysleriano que emitía esa habitación no se puede describir con palabras. Las imágenes hablan por si solas.











A continuación, saliendo por detrás de la casa, nos encontramos de bruces con la piscina en la que Elvis tomaba el sol y se daba sus bañitos. Es pequeña pero mona.






Anexa a la mansión había una pequeña casa de relax. Un banco para hacer abdominales, un ping ball y un espacio para deleitarse con los amigos tocando el piano y componiendo temas en el más absoluto silencio. A saber cuantos temas han sido creados allí.




Bueno, seguro que me he saltado algo. La memoria no es perfecta. Pero de lo que no me olvido, ni me olvidaré, es lo que vimos acto seguido. The Rest Garden o el jardín del descanso. Un gran Jesús, con la palabra PRESLEY en su base, vigila el jardín donde se encuentran enterrados: Jesse Aron, hermano gemelo de Elvis que nació muerto; Gladis, madre de Elvis; Vernon, el padre; Minnie Mae, abuela del rey y ELVIS PRESLEY. Momento más que emocionante. Estaba delante de la tumba del Rey. Rindiendo pleitesía.














Y hasta aquí la visita a Graceland, de manera muy resumida. Acto seguido el bus nos llevó nuevamente al tinglado inicial. Allí continuamos con el “Elvis Tour” y nos dirigimos a ver el Lisa Marie, avión privado del rey.





Por dentro se nota que pasan los años. Lavabo privado de oro. Sillones de piel antigua y hasta una cama donde dormía entre viaje y viaje.

Otra visita increíble fue la de los coches que el rey tenía. Entre ellos, Mercedes, Cadillacs, Rolls Royces, y como no, alguna Harley. Fantásticamente conservados pese al paso del tiempo.







También debo destacar todas las tiendas de merchandising que hay. Puedes encontrar cualquier cosa de Elvis en esas tiendas. Yo, lo reconozco, arrasé en compras. Lo bueno es que cada exposición (coches, 68 comeback special, 75 anniversary,...) iba acompañada de su stand particular de merchandising. Una verdadera locura!!!


Bueno, a grosso modo, así fue mi fantástica e inolvidable visita a Graceland. Un día que, acompañado de mi mujer, disfruté como un crío. Para todos aquellos amantes de la música, recomendarles la visita a Graceland. Y para los que se denominan fans de Elvis, recordad: hasta que uno no visita Graceland no puede sentirse verdadero seguidor del Rey. Hay que escaparse y visitar tan bello enclave. Hacedme caso. Nunca os arrepentiréis y lo recordaréis de por vida, como me pasa a mí.

Tampoco me olvido de la fecha en que cuelgo este reportaje: el 16 de agosto de 2010. El 33º aniversario de la muerte de Elvis. Sirva el precedente para mi más sentido y emotivo homenaje al que fue, es y será el REY DEL ROCK’N’ROLL: ELVIS ARON PRESLEY. (You’re always on my mind).





By Rocker3103