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jueves, 22 de septiembre de 2022

DISCOS DE 2022: THE SADIES- Colder Streams:

 


A pesar de publicar nuevo disco, este ha sido un muy mal año para los canadienses The Sadies. Y ello debido a que en febrero nos dieron la triste noticia del fallecimiento de Dallas Good, cantante,  guitarrista y fundador junto a su hermano Travis de esta soberbia banda de rock independiente que sin embargo nunca ha alcanzado la popularidad de otras que, como ellos, surgieron de los lejanos años los noventa. Una época en la que el indie norteamericano, con nombres como Yo La Tengo o Pavement,  se fijó con el legado de la Velvet y de Lou Reed, mientras que ellos buscaban que sus guitarras sonaran a The Shadows, al surf-rock y a Ennio Morricone, a la vez que sus melodías nos recuperaban a los Byrds, a la “americana” de The Band y al Power Pop de Big Star.

 


Unas combinaciones musicales cuanto menos deliciosas que los Sadies han sabido depurar y hacer crecer desde su lejano debut "Precious Moments" (1998), con momentos cumbres como "Favourite Colours" (2004) y "Country Club" (2009) en el que sonaron muy Johnny Cash. Tampoco queremos olvidarnos de su última referencia discográfica, el sensacional "Nothern Passages" (2017), en dónde aumentaron su potencia y se metieron en terrenos garajeros, a la vez que coquetearon con el hard rock y el rhythm 'n' blues.

Pero es que además estos músicos de culto han tenido tiempo para ser la banda de acompañamiento de gente interesante como Andre Williams, Jon Langford, Neko Case o Jon Spencer, o colaborar con tótems como Neil Young, lo que les ha permitido vislumbrar nuevos horizontes a su sonido. 

Para la ocasión, este flamante “Colder Streams, ” publicado de nuevo bajo el sello Yep Roc Records y producido por Richard Reed Parry de los Arcade Fire, quedará marcado por la desaparición de Dallas quien completó las grabaciones pero quien una enfermedad coronaria no ha permitido que vea su salida al mercado.

Con una colorida portada el contenido del trabajo es ajeno a la pérdida y profundiza en los terrenos del cuarteto con unas guitarras que son protagonistas de unas piezas que se muestran más eclécticas que nunca: en ocasiones encontramos aguerrido garage rock, cuanto no oscura psicodelia,  pop  o dulce americana. Aunque siempre bajo la capa de pintura sixties.

                             

Las guitarras despliegan sus alas bien afiladas en la tenebrosa "Stop And Start", de corte garajero y que bien podrían haber firmado  en 1966 grupos como Count Five o Blues Magoos. Luego  se pierden en oníricos arpegios en "Message To Belial" muy a la onda hippie de la Coast West, para más tarde acelerarse en la frenética "Better Yet" en la que encontramos unos cambios de ritmo letales.

La parte más country la vemos en "More Alone" y sus guitarras surf o Morricone. "All The Good" también es folk rural aunque podría pasar por una pieza de The Coral. "No One' s Lisening" y su melodía adictiva, en cambio, me traen a la mente a los Zombies.

De todas, mi favorita es "So Far For So Few" con esa mezcla entre la dulzura pop de los R.E.M., la suciedad de las guitarras y  los desarrollos lisérgicos.

El cierre es puro spagetty western con la instrumental "End Credits", tras la que nos vemos obligados a poner el disco desde de nuevo desde el principio y poder profundizar la gran variedad de este trabajo tan bueno como cargado.

Los tres miembros supervivientes Travis Good (voz y guitarra), Sean Dean (bajo) y Mike Belitsky (batería) han anunciado una gira de presentación - con parada en nuestras ciudades en noviembre - en la que defenderán el disco sin uno de sus pilares. Solo nos queda esperar que la banda sobreviva y lo haga manteniendo este nivel tan colosal.


Por Àlex Guimerà


Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2022/09/the-sadies-colder-streams.html

miércoles, 31 de mayo de 2017

DISCOS DE 2017: The Sadies/ Nothern Passages:



The Sadies son uno de esos grupos a reivindicar. Liderados por los hermanos Good (Dallas y Travis), aparecieron a finales de los noventa en plena efervescencia del indie americano, con el declive del brit pop, movimientos que miraban hacia el legado de la Velvet y Lou en el caso de los primeros y hacia la british invasion y la swinging london en el caso de los segundos. Pero su propuesta, si bien ponía el foco en los sesenta, buscaba las harmonías de guitarras más depuradas de sello The Shadows, del surf-rock de la órbita del gran Dick Dale y de las bandas sonoras de Ennio Morricone. Pero a la vez su propuesta traía las melodías y algo de la psicodelia de bandas de la West Coast como los Byrds, Moby Grape o los amos de la psicodelia 13Th Floor Elevators de Roky Erickson.


Una combinación deliciosa que los Sadies han ido depurando desde su lejano debut "Precious Moments" (1998), con momentos cumbres como "Favourite Colours" (2004) o el agreste "Country Club" (2009) con el que se adentraron en los terrenos arenosos de Kris Kristofferson y Johnny Cash al colaborar con John Doe (y producidos por Gary Louris de los Jayhawks) . Precisamente ésta es una de las especialidades de los tipos en cuestión, ser la banda de acompañamiento ideal, pues también han tocado y publicado para gente como Andre Williams, Jon Langford, Neko Case o Jon Spencer.

                                 

Con ello, llegamos a su última entrega en la que se muestran más complejos que nunca, desgranando todos sus ingredientes habituales, perfectamente cocinados y matizados, reflejo de una madurez creativa. Es de este modo como en algunas piezas de "Nothern Passages" aumentan su potencia y se meten en espacios garajeros, y coquetean con el hard rock y el rhythm 'n' blues, mientras que en otras tiran hacia el country-folk y el pop sosegado.



Para el inicio del álbum utilizan la dócil "Riverview Fog" con sus guitarras atmosféricas y sus susurrantes voces a lo Simon & Garfunkel (o Kings Of Convenience, como prefieran). En la misma tónica aunque algo más épica "The Elements Song", con unos redobles de batería imborrables. La honky tonk "God Bless The Infidels" conecta con su cara más campestre, a través de banjos, violines y afinaciones pluscuamperfectas y cierto recuerdo a la etapa Gram Parsons de los Byrds. "The Good Years" llega delicadamente con su ritmo onírico y unos grandes efectos de slide. "As Above, So Below" popie y misteriosa, tiene algo de psicodelia sixtie aunque me decanto en compararlos con la versión lánguida de los últimos REM. 

                                  

La metralla llega con "Another Season Again", potente rhythm 'n' blues con juegos de voces surf-punk. También con "There Are No Words", de cascada eléctrica y melodía semioculta. En “It’s Easy (Like Walking)” encuentran a su nuevo amigo, el cantautor también curtido en mil batallas Kurt Vile, con quien quizás (who knows?) saquen disco en un futuro; en "Questions I' ve never Asked" derivan hacia un desenlace abrasivo, mientras que "The Noise Museum" es una fabulosa pieza instrumental inspirada en las bandas sonoras de Morricone pero cargada con muchos más matices. De nuevo el santo y seña de los de Toronto es la versatilidad y la absorción de distintos estilos de rock clásico, y la enésima revelación como banda de culto que nadie debería de perderse.

Por Alejandro Guimerà