jueves, 26 de octubre de 2017

Fats Domino mor als 89 anys: Adéu al somriure del rock' n roll:




Duem una temporada llarga on les desaparicions dels icones del rock proliferen. Aquest cas ha estat la del gran Fats Domino, un dels grans supervivents del rock' n roll pioner que ens va deixar abans d' ahir (24 d' octubre de 2017) als 89 anys. Nascut un 2 de febrer de 1928 com Antoine Domino, i més conegut com a Fats Domino, va començar a tocar el piano i cantar en bars de la seva New Orleans natal als 14 anys, saltant a la fama l' any 1955 amb el tema coescrit per ell i Dave Bartolomew "Ain't That a Shame" i un any més tard amb "Blueberry Hill" de Vincent Rose.
                                  


Aquestes gravacions van suposar un èxit i el van situar a la lliga dels Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis,... marcant la diferència amb aquells gràcies a les arrels de la música mestissa de la seva ciutat d' origen.

                               
El seu carisma, la seva veu dolça i el seu piano d' estil boogie-woogie han marcat a moltes generacions d' artistes, des del propi Elvis, als Beatles (per Paul Mc Cartney era el seu referent juvenil), als moviments raggea i ska,...
                            


Des del 1980 no va abandonar la seva New Orleans, fent aparicions públicas puntuals i inclús arribant a quedar-se en el seu domicili en plenes inundacions de l' huracà Katrina.

Geni i figura i tot una llegenda que se' ns va en plena vellesa i que deixa un buit impossible d' omplir.



miércoles, 18 de octubre de 2017

DISCOS DE 2017: The National/ Sleep Well Beast:



La llegada de septiembre nos trajo uno de los discos que más esperábamos de este 2017. Y es que pocos grupos del panorama indie actual se pueden comparar con The National. Encadenando buenos discos uno tras otro desde que captaron nuestra atención con el ya lejano "Alligator" (2005), luego arrojaron una joya como "The Boxer" (2007), mejorando lo imposible con "High Violet" (2010) y confirmándose con su último "Trouble Will Find Me" (2013). El listón, nuevamente, se hallaba infranqueable.

Y por enésima ocasión, los de Cincinnati no nos han fallado publicando un séptimo álbum que alarga su sombra y les confirma como una de las grandes bandas de nuestros tiempos.

De nuevo la profunda voz de Matt Berninger reina a lo largo del plástico, a lo que añaden una producción llena de detalles sonoros, con unos climas elegantes, a la vez que cálidos, cuando no inquietantes, tristes o melancólicos.

Es el resultado de una exploración sonora surgida desde la calma y la serenidad que ha dado un sello o una fórmula infalible y por lo que se ve disco tras disco en inagotable. Aunque a decir verdad en las últimas entregas tiran más de los efectos rítmicos de los sintetizadores que de los característicos redobles de batería de Bryan Devendorf.



El disco arranca sosegadamente con los susurros de Matt, un piano solemne y un fondo misterioso ("Nobody Else Will Be There") para agitarnos con guitarras aguerridas y redobles de batería acelerados marca de la cas ("The Day I Die"). Luego encontramos sintes minimalistas ("Walk It Back"), riffs saltarines ("The System Only Dreams In Total Darkness"), profundas baladas ("Born To Beg") o enredaderas sonoras ambientales de un único acorde ("Sleep Wel Beast").

Mi momento favorito lo trae "Dark Side Of The Gym" cuya belleza se halla en la simpleza y en la melancolía.



En "Turtleneck" unas guitarras que firmarían los Franz Ferdinand más salvajes se mezclan con una voz que parece emular el dramatismo de Jarvis Cocker y en "Carin In The Liquor Store" tiran de balada clásica al piano. En "I' ll Still Destroy You" cantan a los poderes nocivos de la automedicación, mientras que "Guilty Party" trata de una ruptura sentimental entre sintes radioheteros y un piano onírico.

Es el resumen de la esperada escucha de un disco que lejos de defraudar logra saciar al más impaciente fan. Como volver a casa.

miércoles, 11 de octubre de 2017

DISCOS DE 2017: Peter Perret/How The West Was Won:






The Only Ones fueron una de las miles bandas que se forjaron con la fiebre del punk en la Inglaterra de finales de los setenta.  Aunque ellos tenían el punto de mira puesto al otro lado del Atlántico, concretamente en la Velvet Underground ( sin ir más lejos, imitaban la manera de cantar displicente de Lou Reed) y en el power pop. Con tres maravillosos discos a sus espaldas lo dejaron demasiado pronto erigiéndose en banda de culto para los más melómanos del lugar.
Su voz y factotum, Peter Perrett , se perdió en los abusos de las drogas apareciendo años más tarde con "Woke Up Sticky" (1996) con una nueva banda llamada curiosamente The One.  Fue un espejismo ya que no fue capaz de darle continuidad y su silencio compositivo ha perdurado con el tiempo, a pesar de los puntuales conciertos que ha dado con The Only Ones en el nuevo milenio.


Hasta que ha alcanzado la edad de jubilarse para publicar el que es su debut en solitario y en el que demuestra un talento musical que se encuentra a años luz de lo común.  Y ello porqué " How The West Was Won" es un disco de pop-rock elegante, maduro, romántico, optimista y auténtico que recuerda mucho a Lou Reed del "Coney Island Baby". Y es que Perret ha destapado el tarro de las esencias con diez impecables composiciones que ha sabido no solo jugar y experimentar si no interpretar a la perfección, cantándolas cálidamente y con una emotividad serena.
Como la que abre el fuego " How The West Was Won" medio recitada entremedios de climas que firmaría el desaparecido autor de "Transformer" y "Berlin".  "An Epic Story" está dedicada a su mujer con quien lleva 48 años a quien reserva una de sus mejores y más risueñas melodías.   
"Troika" también lleva estribillo pegadizo, guitarras hipnotizantes, arreglos preciosos, y una letra que ironiza con el Poliamor.


La oscura "Hard To Say No" suena como si Pete Doherthy interpretara con toda el alma y sin desgarro alguno de los temas de Amy Winehouse.
"Living In My Head" de guitarra tan inquietante como desgarradora  y  de melodramatismo a mitad de camino entre la psicodelia, el post-punk y el glam. Le va a la zaga también aunque de forma más tenue "C Voyeurger" .
Con "Sweet Endeavour" tira de rock clásico con su particular estilo conectando con las bandas indies americanas de los noventa (pienso en "Cracker" o en "Camper Van Bethoven")
"Something In My Brain" con la voz temblorosa de Perrett, nos da una lección magistral a las seis cuerdas. Lo mismo sucede con los riffs de "Take Me Home" que encuentran la épica en una fórmula que nos recuerda a los James más dramáticos.

                                                        

Emocionante y sorprendente disco hecho desde la profunda madurez de un tipo marcado tanto por las drogas como por la leyenda negra de una banda que pudo ser y no acabó. Afortunadamente la historia termina dulcemente con un disco con el que se resarce y fustiga amablemente a todos sus fantasmas. Para  no perdérselo.


lunes, 9 de octubre de 2017

NO FILTER: The Rolling Stones- Estadio Lluís Companys (Barcelona) 27/09/17:




En una Barcelona en plena combustión política, la anunciada vuelta de los Rolling Stones se antojó como una tregua rockanrollera más que como la última oportunidad de ver a los septuagenarios en directo. Tras un vaivén de colas, controles, cacheos y vueltas absurdas al recinto olímpico, causados por la mala organización, los 55.000 asistentes (muchos argentinos, por cierto) llegamos con poca gasolina para colocarnos entre las gradas y una pista desconcertada por la aglomeración, el desorden y la poca cantidad de servicios que habían sido colocados para tales multitudes.

                                         
Fuera de las inclemencias y los daños colaterales, el hecho de celebrar semejantes mitos vivientes aunque sea en un estadio, con entradas a precio de oro y con toda la mercadotecnia del mundo, siempre es un placer. Y lo es porque todo buen amante del rock ha crecido con sus discos, su rebelde actitud y una leyenda oscura sin parangón. Cierto es que la pureza del rock reside mejor en las salas pequeñas, lejos de los trailers que montan escenarios y de la pirotecnia, pero qué caray ¡estos macro-conciertos también son rock!


Con un prematuro "Sympathy For The Devil" arrojado ya de entrada, "Sus Satánicas Majestades" abrieron fuego buscando el "wuu wuu" de los fans, apoyados por una sección de viento, coristas y teclados que potenciaban sus recursos a las mil maravillas. Aunque a decir verdad en ciertas zonas de la pista el sonido falló, algo inaceptable para la organización. Liderados por un Mick Jagger al que parece que sus 74 años no pesan para nada, su energía, figura y actitud te remontan directamente a los conciertos de su banda de hace medio siglo. Pero también por un gran Ron Wood que no sólo se comió con las ruedas de prensa previas si no que hizo un gran papel en el escenario lleno de simpatía, fuerza y destreza a las seis cuerdas. Cabe decir que aunque fallido en algunos de sus riffs y menos dinámico, Keith Richards tuvo su papel de comparsa de Jagger gracias a su infinito carisma gamberro, mientras que Charlie Watts se mostraba frágil y anciano en imagen pero robusto en cuanto al sonido que desplegó su batería.

                                    
Tras la simpatía por el diablo vino "It' s Only Rock n roll" y una "Tumbling Dice" que abrieron paso a dos blues de su último "Blue & Lonesome: "Just Your Fool" de Buddy Johnson y "Ride' em On Down" de Jimmy Reed - con el que han sacado el polvo a sus raíces. Al acabar "Under My Thumb" del fabuloso "Aftermath" (1966) con su ritmo irresistible y con la chulería de Mick a todo trapo. En la gira "No Filter Tour" los Rolling Stones configuran su setlist con sus éxitos más esperados, pero en cada uno de los conciertos introducen alguna canción menos obvia de su extensísimo repertorio. Para la ocasión fue "Rocks Off" del "Exile On Main St." (1972) la elegida, aunque en realidad se escuchó demasiado desordenada y alejada a la memorable original.

                                

Los clásicos siguieron con " You Can’t Always Get What You Want" con un Ron a tope, una "Paint It Black" más celebrada que acertada y la campestre "Honky Tonk Woman" tras la cual Mick nos confesó que había almorzado "butifarra and trinxat". Luego llegó su merecido descanso con la dupla de temas de Richards que comenzó con otra del Exile,"Happy", y la siguió la balada descafeinada que es "Slipping Away". Si bien la voz del guitarrista se conserva bien, parece como si interpretara con el piloto automático en modo on y con algunos desajustes tapados por su banda. 

                     

Tras la vuelta y el cambio de modelito de Mick, la banda apretó el acelerador con la bailonga "Miss You" que fue sin duda una de las que mejor se escucharon de la noche y gran culpa de ello la tuvo la imponente línea del bajo de Darryl Jones , las coloridas pantallas haciendo juegos con las luces de neón hicieron el resto. "Midnight Rambler" siguió el tono, pues no siendo un tema de referencia su mezcla de blues con la psicodelia mostró a una banda a pleno rendimiento: capitaneados por la harmónica de Mick, y secundados por unos desarrollos eléctricos bestiales, unos ritmos frenéticos y, a la fin, un desenfreno llegado de finales de los sesenta. Lo mismo que la combativa "Street Fighting Man" que dio paso a la canción rock de estadio por antonomasia que es "Start Me Up" y a las salvajes "Brown Sugar" y "Jumpin' Jack Flash", las tres no exentas de aquellos riffs que valen toda una vida.

                            
Y sin teatralizar demasiado la retirada previa para los bises, un "Gimme Shelter" que cayó como una tormenta de rock' n roll ante la audiencia, preludio del final soñado con la esperadísima "(I Can Get No) Satisfaction" rubricada con la pirotecnia que daba aviso del final.

Por Alejandro Guimerà

martes, 3 de octubre de 2017

TOM PETTY: Gainesville (Florida) 20/10/1950- Santa Monica (California) 2/10/2017:



Runnin' Down A Dream


It was a beautiful day, the sun beat down
I had the radio on, I was drivin'
Trees flew by, me and Del were singin' little Runaway
I was flyin'

Yeah runnin' down a dream
That never would come to me
Workin' on a mystery, goin' wherever it leads
Runnin' down a dream

I felt so good like anything was possible
I hit cruise control and rubbed my eyes
The last three days the rain was un-stoppable
It was always cold, no sunshine

Yeah runnin' down a dream
That never would come to me
Workin' on a mystery, goin' wherever it leads
Runnin' down a dream

I rolled on as the sky grew dark
I put the pedal down to make some time
There's something good waitin' down this road
I'm pickin' up whatever's mine

Yeah runnin' down a dream
That never would come to me
Workin' on a mystery, goin' wherever it leads
Runnin' down a dream


Rest In Peace, Thomas Earl.

lunes, 25 de septiembre de 2017

DISCOS DE 2017: Steve Earle/ So You Wannabe An Outlaw:




Steve Earle es ya toda una institución americana.  Su fidelidad al country-folk rock  y a las texturas añejas de raíz enlazan con su compromiso con su país, con las causas que defiende y con su leyenda personal que aúna múltiples matrimonios, la superación  de su adicción a la heroína y sus problemas con la ley. Afortunadamente en 2017 le tenemos lozano con 61 años publicando disco casi cada año, y con una anterior referencia en "Colvin & Earle", un disco a cuatro manos (o mejor dicho a dos voces) junto con su vieja amiga y colaboradora Shawn Colvin que  sonaba a las mil maravillas.
Sin apenas descanso ahora nos regala doce nuevas canciones de este " So You Wannabe An Outlaw" grabado junto a su banda de acompañamiento The Dukes, con el que  Earle decide hacer su particular homenaje al movimiento musical "Outlaw Country" y en concreto a dos de sus arquitectos: el gran Willie Nelson y Waylon Jennings (si si, el cantautor que cedió su puesto a Big Bopper en el fatídico avión en el que murieron Ritchie Valens y Buddy Holly) . Nuevo reconocimiento a sus mayores tal y como hizo con "Townes" (2009) que dedicara al inmenso Townes Van Zandt.

                                       

Ya la frase que abre el nuevo vinilo "So you wanna be an outlaw, better take it from me" es toda una declaración de intenciones de Steve, pues el álbum transita por sus experiencias vividas en los contornos de la sociedad y en como desde la madurez pueden servir como aprendizaje a las nuevas generaciones.
En el plano musical, el disco número 16 en solitario del de Texas, viene cargado de mucho country ya  con forma de medio-tiempos  como la inicial y "Looking For A Woman" que evoca los mejores momentos de quien fuera actor en la serie de culto "The Wire";  pero también  con baladas  country de corte clásico como "A Girl From The Mountain" o " You Broke My Heart", esta última la podría haber firmado el autor de "On The Road Again" (W.N.).

                                        
Los momentos más enérgicos llegan con "The Firebreak Line" y "If Mama Coulda See Me", mientras que la pincelada folk estilo John Denver la trae "News From Colorado",  el blues salvaje hace presencia con " I’m Fixing To Die" y el pop "Sunset Highway".
El espacio para las colaboraciones lo encontramos con la balada country-pop de desamor "This Is How It Ends" al estilo Don Williams cantada a dúo con Miranda Lambert y con "Walking In L.A." junto al cantante Johnny Bush.

                                          

Para el final tenemos "Goodbye Michelangelo", una tierna despedida al  recientemente fallecido cantautor Guy Clark, en palabras de Steve, uno de sus maestros.
Que a nadie se le pase el hecho que el disco se ha publicado también en una imprescindible edición Deluxe que incluye cuatro bonus tracks a modo de homenaje a sus "forajidos" que son las versiones de "Ain' t No Good In Mexico" y "Are You Sure Hank Done it This Way" de Waylon Jennings , y  "Sisters Comming Home/ Down At The Corner Beer Joint"  y "Local Memory" de Willie Nelson  .


Por Àlex Guimerà

lunes, 18 de septiembre de 2017

Start! Paul Weller en la Sala Razzmatazz (14/09/17):


 

Siempre es un placer reencontrarse con un tipo como Paul Weller. Quizás con el lamento de no poderle escuchar exprimir su imponente legado con The Jam, pero siendo conscientes de su capacidad para ofrecernos un atractivo show lleno de grandes canciones (que nunca ha dejado de hacer) y de demostrar su imponente figura.


Tras su paso en la edición del Festival del Jardins de Pedralbes de 2015 y del  lejano concierto de 2008 en el Espacio Movistar, el regreso a Barcelona prometía, pues llegaba cargado con las nuevas canciones de su recién estrenado  "A Kind Revolution"  (2017), un disco en el que aúna lo mejor de la música negra con unas texturas que miran hacia el futuro del rock.
Con ello, una sala Razzmatazz llena de un público que incluía su legión de fans británicos, fue testigo de la confirmación de la leyenda de este tipo que demostró que se encuentra en plena forma. Rodeado por cuatro jóvenes músicos (percusionista, batería, teclista y bajista) más su inseparable guitarrista Steve Cradock (si si, el de Ocean Colour Scene), el de Surrey se despegó en un concierto  fresco y potente en que sus casi 60 años pasaron inadvertidos por su pletórico estado físico y por la lozanía de sus acompañantes.

                     

Y como era de esperar, mucho protagonismo de sus dos últimos trabajos de estudio. Del modernista " Saturns Pattern" (2015), sonó un tempranero "White sky" que firmarían los mismísimos Jack White y Black Keys,   la caótica "Long time", "Going My Way" con Paul al piano y "I’m Where I Should Be" con los sintes a todo gas. De lo nuevo, el pop art de "Nova", la funkie "She Moves With The Fayre" o la coreada "Wo Sé Mama" con el desmadre a la pista. Muy bien recibidas fueron también las bailongas "My Ever Changing Moods" presentada como "ahora toca una canción antigua", y "Shout To The Top", ambas de su etapa con los Style Council. De su cancionero en solitario sonaron exitazos como "The Weaver", "Friday Street", "Peacock Suit", "The Changing Man", "Broken Stones" o "Out Of The Sinking" con los que The Mod Father inspiró a la generación del Brit Pop en los noventa. También aparecieron las emotivas baladas "Above The Clouds" y "Do You Something To Me", esta última al piano.


Pero más allá del repertorio, la interpretación vocal impecable, la energía de la banda y la pasión de su líder, las tormentas eléctricas, los duelos titánicos a la guitarra con Cradock o las lujúrias rítmicas fluyeron en las más de dos horas de concierto y las casi 30 piezas que nos regaló. Incluyendo dos salidas y vueltas para los bises en que escuchamos las guitarras punk de "From The Floorboards Up" y "Come On/ Let' s Go" (¿Teenage Kicks de los Undertones?), y sobre todo dos temas de los Jam: "Start!" con su línea rítmica robada del Taxman de los Beatles y el memorable hit de corte  Motown  que es  "Town Call Malice" con el que la locura se apoderó de la sala. 
Era la rúbrica al generoso espectáculo de este veterano en estado de gracia que no se conforma en mirar al pasado y que logra mantener la llama del rock británico como pocos.


Por Àlex Guimerà 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Band Of Horses en la Sala Apolo (8/9/17):



Mucha expectación había para el regreso de los Band Of Horses a nuestro país. Primero por su paso por el DCode como cabeza de cartel, pero sobre todo por su vuelta a salas de conciertos en Barcelona. Y es que parece que determinadas bandas han renunciado a dicho formato optando sistemáticamente por los festivales y sus grandes masas, privando al verdadero fan de muchas de sus esencias.

                      


Y precisamente esa fue la impresión que nos llevamos los asistentes a su directo del pasado viernes 8 de septiembre en la Sala Apolo. Con el mallorquín L.A. como telonero repasando fugazmente algunos de sus nuevas canciones del "King Of Beast"(2017), los de Seattle arrancaron poco después de las nueve con su renovada formación (con dos nuevos miembros) y con Ben Bridwell y Ryan Monroe como capitanes de a bordo. Si bien los comienzos no estuvieron acertados en cuanto al control del sonido y por la pieza menor que es "Dull Times /The Moon" de su último álbum "Why Are You Ok"(2016), vimos que la cosa iría a mejor cuando interpretaron la gloriosa "Can' t Hardly Wait" de los Replacements. Luego otra de lo último, "Hag", dio paso a uno de los momentos cumbre del concierto con "Throw My Mess" y "St. Augustine", con las que demostraron sus capacidades melódicas, juegos de voces y alma country. Y es que si el sonido de los BOH se basa en su particular fusión de indie guitarrero con el country-rock de raíces, uno no puede sino valorar su talento cuando se ponen más acústicos y clásicos. Aunque a decir verdad, con la nueva formación en su directo primó más el músculo y la electricidad, que a la fin es lo que les reclaman la mayoría de sus fans. 

                              

En cualquier caso, lo que fue indudable fue la química de los cinco músicos perfectamente engrasados y enérgicos no faltos de carisma. A destacar el frontman Ben Bridwell que parece que le va la vida en cada verso que canta cuando no está poniéndose o quitándose su gorra de camionero; o Ryan Monroe con su físico "anti-rockstar" y su virtuosismo en las segundas voces, en los solos de teclado o en la slide guitar. Así fue como los caballos trotaron con sus esperados clásicos como son la balada "No One' s Gonna Love You" (un poco en piloto automático), la potente "NW Apt.", la rítmica "The General Specific", con Ben aporreando la pandereta, o la intensa "The Great Salt Lake", junto con piezas de nueva cuña como su nuevo hit "Casual Party", la coreada "Solemn Oath" y un "In A Drawer" que echó de menos la voz de J. Mascis de la original. Y otra dupla para la posteridad: "Marry Song" que sonó íntima, sentida y deliciosa a las dos voces, y "Older", emotiva y rupestre como nunca. 

                       

Para el cierre la fabulosa "Laredo", quizás su mayor logro y la que mejor les define, antes de los dos bises en los que las guitarras indie tomaron las riendas con "It' s There A Ghost" y "The Funeral" para galopar con un público lleno de satisfacción. Sin duda alguna, un potente final a un concierto de pura raza.

Por Alejandro Guimerà


                            

viernes, 8 de septiembre de 2017

FOO FIGHTERS VS. WEEZER: Big Me:





En 1994 Dave Grohl se había quedado sin banda tras el fatal destino de Kurt Cobain. Nirvana habían desparecido de la faz de la tierra pero su batería ideó un nuevo proyecto en el que él pasaría a ser solista y guitarra, habían nacido los Foo Fighters. Con su homónimo disco de debut grabado ese mismo año pero publicado un año después los FF vendieron mas de un millón de copias y se alzaron en los primeros puestos de las listas. Su sonido se alejaba del grunge y buscaba mas sonidos de indie rock clásico y power pop. De este modo surgió su exitoso cuarto single (publicado en 1996), este “Big Me“, acompañado de un simpático videoclip que se reía de los anuncios de los caramelos “Mentos”. La canción rápidamente se convirtió en un éxito de la banda gracias a su pegadiza melodía, y en los directos el público comenzó a lanzarles Mentos cada vez que sonaba, siendo tan abundantes los lanzamientos que los FF al final decidieron optar por dejarla de tocar .




Todo cambió cuando los de Grohl hicieron una gira conjunta con los emergentes Weezer (se encontraban presentando el  exitoso"Blue Album"), quienes hicieron una versión en directo del hit. Un tema que les sentaba como anillo al dedo a los genios del power pop por su estribillo melódico y por su sentido desenfadado y juguetón.


Años después, ambas bandas ya se encuentran consolidadas y "Big Me" nunca falla del setlist de los Foo Fighters en sus directos.

sábado, 2 de septiembre de 2017

DISCOS DE 2017: Happyness/Write In:


Happyness son un trío surgido del South London formado por los multi-instrumentistas cantantes y compositores Benji Compston y Jonny (también conocido como John EE) Allan y Ash Cooper (batería). Debutaron en 2013 con el EP homónimo y el single  "It' s On To You" que fueron un éxito en los circuitos independientes y con los que llamaron la atención de bandas como The Dandy Warhols o Suede quienes se los llevaron de gira como teloneros . Luego llegó su primer larga duración "Weird Little Birthday" (2014), disco que reeditaron un año más tarde  bajo la producción de Adam Lasus ( Yo la Tengo, Clap Your Hands Say Yeah!) incluyendo sus primeros temas como bonus track.

                                  
Ahora, tras un tiempo de maduración publican este "Write In" repitiendo con Lasus, álbum con el que esperan dar el salto definitivo hacia la fama. Sus argumentos un pop-rock  melódico que recupera muchos argumentos del indie rock americano de los noventa pero ahora también del Sunshine Pop de los sesenta. De hecho, de su anterior material se nota cierta evolución ya que van introduciendo pianos que ocupan espacios que antes llenaban las guitarras distorsionadas, que aún así, mantienen su protagonismo. Si bien el primer nombres que viene a la mente al escucharlos es el de Yo La Tengo, se trata de un disco aconsejable para los fans de bandas a la onda de los Real State y para aquellos que fliparon con el segundo disco de Ultimate Painting (Green Lines, 2016).


                                

Abriendo fuego con el single de adelanto, la cabal "Falling Down", demuestran que a veces la simpleza de una guitarra rítmica puede ser suficiente para edificar una pieza memorable.  En "The Reel Starts Again" entremezclan los universos más íntimos de John Lennon y de Yo La Tengo  . En "Anytime" las guitarras desgarradas nos llevan hacia territorios crepusculares, mientras que "Bigger Glass Less Full" y "Anna, Lisa Calls" miran hacia la cara popera de Pavement y de, como no, Yo La Tengo.  Las mismas referencias debería tener "Uptrend/Style Raids" aunque sus guitarras oníricas traen a la mente a los mencionados Ultimate Painting.

                               

Las guitarras se vuelven más acústicas en "Victor' s Lazarro' s Heart" mientras que su tono es parecido al de la última versión de los Teenage Fanclub (Here, 2016).  "Thought Windows" es una íntima pieza sixties que juega con el Dream Pop y la psicodelia más naif, mientras que el punto y final del disco "Tunnel Vision On Your Part" nos mete de lleno en  ambientes cargados de pulida melancolía (¿Galaxie 500?).
Por cierto, muy recomendable el single  de esta última que incluye buenas caras B como la particular versión de "Surfer Girl" de los Beach Boys  (otra similitud con la banda de Ira Kaplan).
Un disco muy bien rematado de este joven combo del que debería de hablarse mucho en estos tiempos ávidos de la lozanía de los 90.

Àlex Guimerà