jueves, 12 de diciembre de 2024

THE LEMON TWIGS- Sala Apolo (Barcelona) 3/12/2024:



Una de las giras más aclamadas de este final de año ha sido sin duda alguna la de The Lemon Twigs, una gira que en 2024 ha tenido dos pasos por nuestro país, la primera de ellas en plena primavera. De este modo, el pasado 3 de diciembre la Sala Apolo de Barcelona repetía con sus inquilinos, ya que unos meses antes algunos afortunados tuvimos la ocasión de disfrutar de la que es una de las bandas jóvenes más emergentes del panorama musical, en ocasión del Primavera Sound. Y digo afortunados porqué el recinto se queda corto viendo lo que ofrecen estos dos hermanos de Long Island encima del escenario.


Antes de ello, pudimos disfrutar del buenrrollismo de unos teloneros a los que a buen seguro vamos a seguir la pista, Music City. Un quinteto de Dublin que apenas han publicado un sencillo y que desde 2018 han girado teloneando a otras bandazas. Liderados por un curtido aunque joven Conor Lumsden (ha sido músico de apoyo de distintos proyectos y es miembro fijo de la banda The #1s), su sonido es un power pop cargado de guitarras, melodías y dinamismo, con esos hits, de títulos como “Pretty Feelings” y “Do I?”, que esperemos que tengan continuidad en forma de elepé. ¡Encima se atrevieron a cantarnos un villancico rock!


Pero no nos distraigamos, que hemos venido a hablar de los hermanos D’ Addario y sus acompañantes quienes nos hicieron vibrar al ritmo de un espectáculo inolvidable que conjugó virtuosismo instrumental y teatralidad. Con un setlist que se centró demasiado en sus dos últimos álbumes, “Everything Harmony” (2023) y el flamante “A Dream Is All I Know” de este año, la presencia de sus tres y formidables primeros álbumes solo tuvo presencia con dos temas. Pero no nos quejemos, pues el inicio fue atronador pues encadenaron “My Golden Years”, “The One” (la única que tocaron del excelso “Songs For General Public” 2020) y “In My Head”. Grandes joyas pop que bien podrían haberse reservado para la recta final pero con las que buscan encender a un público que en la sala Apolo tuvo mejor acogida en junio.


                               

La puesta en escena fue espectacular también, con Michael vestido a lo Beatle o “British Invasion” y Brian ataviado a lo glam con purpurina y esa guitarra “glitter” total. Son los dos mundos por los que ha transitado su música, sesentas y setentas, tirando su última entrega hacia el pop psicodélico, el sunshine y el Beat de su primera década. Enseguida comprobamos atónitos las capacidades instrumentales y vocales, la cohesión de sonido y cómo las canciones crecen en directo, pues piezas como “Church Bells”, “I Wanna Prove To You” o “Peppermint Roses” brillaron especialmente. También arrojaron una “Transparent Day” reivindicando esa genial banda californiana llamada West Coast Pop Art Experimental Band.


Pero no nos olvidemos de los acompañantes, pues el tímido Danny Ayala, quien está con ellos desde pequeños, demostró lo bueno que es tras esa camiseta de The Rubinoos a las segundas voces, al bajo (ese Hofner de Paul McCartney) y a los teclados. Luego está Reza Matin , miembro de Uni Boys quien con su look a lo Joey Ramone alternó batería con guitarras. Y es que el cambio de instrumentos fue constantes, con Michael demostrando lo letal que es a la batería, cuando no estuvo luciendo solos imposibles o marcando unas líneas de bajo vibrantes. Lo mismo Brian quien lució de “guitar hero” pero también defendió las cuatro cuerdas a las mil maravillas. Son unos músicos espectaculares que no fallan lo más mínimo, pero es que además su capacidad vocal es de otro planeta, capaces de aguantar las harmonías imposibles, llegar a notas altas y hacer que parezca sencillo. Es lo que sucedió con la bella “‘If You And I Are Not Wise” o la acelerada “Ghost Run Free”.


                                      

En el cancionero también se atrevieron a presentar dos piezas inéditas que auguramos serán incluidas en un inminente álbum, “I Got A Broken Heart” y “You Still My Girl”, piezas con ese toque Byrds y Cosmic folk. Estaremos atentos, claro. A destacar también esa parte de los bises con Brian solo a la guitarra acústica y su titánica voz defendiendo por las nubes “Corner of My Eye” y “When Winter Comes Around”. Tras ellas ese trepidante final con “Rock On (Over And Over)”, que conecta el pop de los sesenta (por nombrar una banda encajaría en los Beach Boys) con el de los setenta (aquí me vienen en mente los Wings).


De nuevo, The Lemon Twigs demostraron por qué son una de las bandas más auténticas y emocionantes de su generación, impecables y prodigiosos músicos, enérgicos y espontáneos, es un lujo poderles ver en directo en su mejor momento. Su paso por Barcelona y por otras de nuestras ciudades a buen seguro que quedará marcado como un hito para quienes presenciaron su ecléctico y conmovedor universo sonoro.

Por Àlex Guimerà




                        

martes, 10 de diciembre de 2024

DISCOS DE 2024: PETER PERRETT- Cleansing:




La redención nunca fue un asunto sencillo para Peter Perrett. Con The Only Ones lo tenía todo de cara para abrazar el éxito pero el destino quiso que se perdiera en el pozo de las drogas, luego tuvo varios intentos fallidos de volver a la palestra (como su proyecto The Ones de 1996) lo que no acabó de lograr hasta hace bien poco. Pues la grata noticia de su resurrección artística llegó en 2017 cuando nadie daba ni un penique por él, y lo hizo con aquel maravilloso "How The West Was Won", que tuvo continuidad dos años después con otra gema como fue "Humanworld".

Han transcurrido unos años desde entonces, y nuestro protagonista ha superado una pandemia y algunos problemas de salud, para publicar su tercer disco en solitario, "Cleansing", que ha llegado en formato de doble álbum y en donde se purifica emocionalmente, a la vez que reflexiona sobre el desgaste de la vida misma. A sus 68 años cumplidos, Perrett se embarca nuevamente en un viaje introspectivo en donde vuelve a exorcizar sus demonios y lo hace a través de una paleta con los colores más sucios del rock. Para ello, Peter se rodea de un buen equipo formado por sus dos hijos Jamie (guitarra y productor) y Peter Jr. (bajo) a los que añade la presencia de dos grandes leyendas del rock británico como son Johnny Marr (Smiths) y Boby Gillespie (Primal Scream) junto a Carlos O' Connell, de los emergentes Fontaines D.C.



Con tal elenco Peter pinta un disco magnífico formado por veinte canciones cantadas con su desgastada y frágil voz para enunciar sus luchas internas que logra convertir en universales, y lo hace encima de ese rock salvaje herencia del legado de Lou Reed y de la Velvet. La inicial “I Wanna Go With Dignity” es toda una declaración de intenciones, pues su letra nos habla sobre la lucha del hombre en búsqueda de una redención que le permita recuperar su dignidad. Además la pieza cuenta con la guitarra de Carlos O'Connell de los Fontaines D.C., aportando ese aire modernizado.

Si me hicieran elegir una de todo el paquete quizás elegiría "Fountain On You", un medio tiempo maravilloso de romántico estribillo. Le seguirían de bien cerca otras como “Secret Taliban Wife”, con esa guitarra desgarrada que se eleva mientras los coros rezan "always doing time", o la emotiva "Feast For Sore Eyes". Aunque con 20 canciones el veterano rockero tiene tiempo de todo: languidecer como haría el mejor Lou Reed ("Do Not Resuscitate"), experimentar con sintes ("Woman Gone Bad"), meterse en pantanos post-rock ("Kill A Franco Spy"), marcarse riffs imborrables ("World In Chains", "Less Than Nothing"), ponerse ceremonioso ("Crystal Clear")...





Marr aporta las guitarras embrutecidas en el pop de ultratumba "Back In The Hole" y Gillespie las segundas voces en el pop naif de cámara "All That Time", con esas atmósferas caóticas bañadas con violines. Algo parecido sucede en "Set The House On Fire", que podría haber firmado la versión deprimente de Eels.

Sin duda "Cleansing" es la culminación de ese camino que tomó Peter Perrett en 2017, pues quizás es el disco más completo y personal de los tres en solitario que ha firmado hasta la fecha, ya que a través de ese su particular sonido sucio y denso se deshace de sus fantasmas personales que en realidad también son los nuestros. Nos revolcamos en la tristeza y en la desesperación, para finalmente entrever un resquicio de luz esperanzadora. Y es que, como dice Perrett, siempre hay algo que esperar a pesar que a veces nos pueda parecer que lo único que queda es el polvo.

Por Àlex Guimerà

miércoles, 27 de noviembre de 2024

BRYAN ADAMS- Palau Sant Jordi (Barcelona) 12 de noviembre de 2024:



¿Mainstream sí o Mainstream no? El eterno debate. Esta duda me acecha cada vez que he contado que voy a ver en concierto a Bryan Adams y recibo respuestas de estupefacción, donde el interlocutor se reivindica hablando maravillas de los conciertos de los circuitos de salas pequeñas independientes y de los grupos más alternativos. Pero la verdad es que a uno todo eso le trae al pairo cuando sus intereses están únicamente en la música y no en las etiquetas. Y claro, uno a estas alturas es plenamente consciente de que Bryan Adams no va a revolucionar la música, pero tampoco tiene dudas de que tiene grandes canciones de rock que lleva escuchando toda su vida y que sus conciertos en estadios son de lo mejorcito en cuanto a espectáculo, tanto por su sonoridad como por el entretenimiento que ofrece.


Por eso, y tras su reciente visita en 2021, volvimos al Palau Sant Jordi para disfrutar de nuevo de la gira de "So Happy It Hurts", en la que el rockero trajo de nuevo un setlist lleno de éxitos y un show incluso mejorado en cuanto a dinamismo y ritmo. Con un lleno en gradería y pista, cabe decir que el público estuvo a la altura respondiendo a los envites del cuarteto coreando, aplaudiendo, bailando y mostrando una entrega a esas canciones que les han ido acompañando desde mitad de los años ochenta en plena niñez; a los noventa en sus adolescencias y hasta la madurez de los actuales días.

Arrancando con ese speach de introducción que abre “Kick Ass” y en la que narra una fábula sobre la misión del rock con la humanidad, el concierto comenzó con lo que todos esperábamos: aguerridas guitarras, ritmos bailables y diversión rock. Con Keith Scott liderando los solos a la guitarra, Bryan alternó las seis cuerdas con el bajo que en ocasiones quedó aparcado, completando la banda el batería Mickey Curry y el virtuoso teclista Gary Breit. Sólo cuatro músicos para tanto estadio supieron llenar con su música todos los rincones del Palau, en un repertorio que rozó la treintena de piezas y en las que pocos hits faltaron a la cita al lado de temas más recientes de su discografía (y bastante recomendables, cabe decirlo).




Como es habitual la segunda canción fue “Can’ t Stop This Thing We Started”, a modo de declaración de intenciones, para seguir con una “Shine A Light” que Bryan dedicó a su padre recientemente fallecido; “Heaven”, que acertadamente convertida en un medio tiempo, o “It’ s Only Love”, dedicada a “esa gran dama” llamada Tina Turner, con quien la cantó allá por 1984, extiendo ese lazo con una “The Best” de la gran solista que intercaló en la parte final. Estas dos últimas sacadas del disco “Reckless” que es del que más canciones se escucharon en la noche, como la formidable “One Night Love Afair”, casi nunca destacada por sus seguidores pero que es una gran canción.


Una fan de las primeras filas pidió “Kids Wanna Rock”, que fue tocada a toda caña, como la versión de los magníficos Kiss (“Rock’ n Roll Hell”) o esa “When The Night Comes” que compuso para Joe Cocker. Los momentos de máxima diversión llegaron con “You Belong To Me”, con Bryan invitando al público a descamisarse y a ondear sus camisetas, lo que pudimos ver en las pantallas con fans bailando sin pudor con sus carnes al aire. O esa “So Happy It Hurts” con el coche inflable volando por encima de nuestras cabezas, mientras en pantallas salía el videoclip de la canción con el descapotable en cuestión y la madre de Bryan de copiloto. A ella tuvo un recuerdo, reconociendo que le debía toda su carrera. Pero los momentos musicales más formidables los trajeron esa maravilla que es “Back To You” y que popularizó en su Unplugged de 1997 y la icónica “Summer Of 69”. Las baladas con las luces de los móviles iluminando todo el aforo se dieron cita con “Please Forgive Me” y “Every Thing I Do (I Do It For You)”, ésta última con ese piano y guitarra lacrimógena y un falso final en el que no faltó el recuerdo al gran Paco de Lucía con “Have You Ever Really Loved A Woman?”, acompañada por las imágenes en pantalla del clip que hizo en ocasión a la película "Don Juan De Marco".


Para los bises, Bryan solo con la guitarra acústica y esa sentida “Straight From The Heart”, antesala de “One For Love” con la que nos vinieron a la cabeza sus compañeros Rod y Sting. Era el cierre a un espectáculo en el que pudimos ver el gran estado de forma con el que ha llegado a la madurez ese joven rockero que apareció a escena en los lejanos años ochenta, que ha sabido mantenerse a lo largo de los años con altos y bajos, y que llega a nuestros días lucido musicalmente y con unos últimos discos que son bastante recomendables para los amantes del rock clásico.

por Àlex Guimerà

viernes, 15 de noviembre de 2024

REDD KROSS- Sala Apolo 6/11/24:




Si existiera una Escuela de Rock como la de la película de Richard Linklater, yo seguramente apostaría por los hermanos McDonald para que impartieran el curso de actitud "rockandrollera". Pues pocos tipos en la franja de edad de los sesenta años son capaces de ofrecer un show tan enloquecido y energético como el que dan Steve y Jeff, algo de lo que podemos dar fe por lo que pudimos ver el pasado día 6 en la Sala 2 de Apolo. Pero vayamos por partes...


Este año los Redd Kross han publicado un homónimo disco doble con el que han recibido grandes críticas después del algo incomprendido “Beyond The Door” (2019). Como excusa para promocionarlo, este otoño se encuentran enfrascados en una gira europea con siete shows en nuestro país tras los cuales los californianos volverán hacia su tierra a seguir liándola.

Así que, ansiosos de rock'n'roll, acudimos a una cita que tenía como telonero a Dale Crover, quien haría doblete tras su set acústico en solitario aporreando los tambores junto a los cabeza de cartel. El que fuera miembro de Melvins y por poco tiempo de Nirvana, presentó su tercer álbum como solista, “Glossolalia” (2024), y lo hizo al mando de la acústica para desplegar piezas como la que titula el álbum (coescrita con Tom Waits, por cierto) o una versión de “Harvest Moon” de Neil Young, al que también se atrevió a imitar en estética y gestos. Quizás la guitarra se escuchó demasiado pesada, pero el clima íntimo y las canciones motivaron a muchos a hacerse con una copia del vinilo.



Tras apenas tiempo para escuchar una buena selección de temas de los sesenta ("The Letter", Box Tops), la recogida y llena Sala2 de Apolo recibió cálidamente a los Redd Kross cuando aparecieron a escena luciendo sus habituales atuendos blancos de corte hindú y pintura de colores por encima. Ya en el arranque pudimos comprobar ese salvajismo, esa rebeldía y ese descaro rockero que desgraciadamente las nuevas generaciones van perdiendo en pro a cierta “profesionalidad”. Pero qué queréis que os diga, ver a esos tíos con esa actitud adolescente saltando, montando sus numeritos, agitando al público y divirtiéndose encima de las tablas hace que uno se contagie y se lo pase fabulosamente. Encima si muestran músculo instrumental y vocal la cosa se pone seria, ya que el bajo de Steve sonó genial, los solos de Jeff y Jason Shapiro iban a toda pastilla, y la batería de Dale fue el latido efervescente que iluminó toda la velada. Quizás hay que apuntar algunos problemillas en la sonorización, aunque ante tal despliegue artístico la cosa quedó en anécdota.


Y qué decir del repertorio, que incluyó desde unas tempranas “Stay Away From Downtown” y “Uglier”, del maravilloso álbum de vuelta “Reserching The Blues” (2012) , a “Pretty Please Me” y “Mess Around”, del "beatleiano" álbum “Show World” (1997), pasando por las ochenteras y garageras “Linda Blair” y “Neurotica” o esa gema bubblegum como es “Annie’ s Gone”. En medio no faltaron las nuevas “Candy Colored Catastrophe”, “I’ ll Take Your World For It” o “Born Innocent”, esta última presentada por Jeff gritándonos: “¿Hemos nacido inocentes? ¿Habéis nacido inocentes? ¡Todos somos inocentes!”.

Maravilloso repertorio de pop poderoso, que se dejó por el camino enormes canciones (todas no caben), formidablemente interpretado con buenos coros y guitarrazos. Para la parte final nos regalaron dos versiones como la salvaje “Crazy Horses”, de The Osmons, con su riff pesado y “Deuce”, de los Kiss, otros magos del espectáculo en los conciertos de rock. Porque supongo que de eso se trata, de dar un buen show.


Por Àlex Guimerà

jueves, 31 de octubre de 2024

BIG STAR- Radio City 50 Aniversary- Sala Apolo 26 Octubre:


Con toda Barcelona metida en su casa y en los bares por culpa del llamado "clásico" futbolero, un reducto de seguidores del mejor rock americano nos resistimos al evento deportivo para gozar de la vuelta a la ciudad de la superbanda de Jody Stephens, tras el éxito que tuvo el año pasado. La excusa de rememorar el disco “Radio City” en su cincuenta aniversario nos servía más que de sobra para poder volver a rendir homenaje a la música y a la magia de Big Star.


Programado demasiado temprano para lo que estamos acostumbrados (20:30 h), la sala, en una más que aceptable entrada, recibió con cálidos aplausos a Jon Auer (The Posies), Pat Sansone (Wilco), Chris Stamey (The Db’s), Mike Mills (R.E.M.) y al único superviviente de la formación original de la “Gran Estrella”, Jody Stephens. Y la verdad es que con tal “Dream Team” del indie americano el espectáculo fue apto para los paladares más exigentes, pues la solvencia y el talento del quinteto, junto con la pasión y el respeto que ponen en el proyecto, dan un resultado que es de muchos quilates.


Todo eso quedó patente ya desde la primera nota de “Feel”, pero sobre todo por la temprana “The Ballad Of The Goodo”, con su melodía “beatleniana” y sus coros armonizados. A ellas les siguieron la potente “Don’ t Lie To Me” y la acústica y mística “The India Song”, antes de que comenzaran a atacar íntegramente el disco de homenaje. La capacidad instrumental y vocal de los cinco músicos no puede calificarse más que de excelente, lo que pudimos comprobar a lo largo de las más de dos horas de bolo ya que apenas se percibieron fisuras en el sonido, fallos técnicos o sobre esfuerzos vocales. Está claro que estos tipos están rodados en mil y una batallas y van muy sobrados cada vez que se suben a un escenario. Personalmente uno quedó sorprendido con el propio Jody, quien a sus 72 años tiene una pegada impresionante a la batería, enérgica y poderosa, clavando esos redobles de antaño con los que su banda ayudó a definir el género del Power Pop. Otra de las gozadas de la velada fue poder escuchar los más de treinta temas que llegaron a interpretar repartidos con la voz principal de cada uno de los músicos, a cada cual con mejor capacidad vocal.


Pero entre todo me quedo con la aproximación al revival que hacen de Big Star, respetando su esencia, reviviendo su sentimiento y demostrando que los que no estuvieron allí con ellos son devotos de esa música que además les ha marcado en el pasado. Por su parte el propio Jody se mostró cariñoso con el recuerdo a sus compañeros, siendo constantes las palabras de agradecimiento y reconocimiento a Alex Chilton y a Chris Bell.




Esta gira, que en Europa apenas pasa por España, Reino Unido y Noruega, parece ser la excusa de unos amigos para reunirse y disfrutar tocando juntos la música que les gusta. Ello quedó patente al ver cómo se lo pasaron encima del escenario con ese colegueo tan desenfadado entre ellos. Esa atmósfera encima de las tablas hizo que el público nos sumergiéramos de lleno en la magia de la música de una banda que, a pesar de su legado ahora aclamado, fue poco comercial en su época.


Cierto que “Radio City” no vendió demasiado cuando se publicó, pero escuchándolo de nuevo en directo íntegramente por esos tipos uno se da cuenta de que es un auténtico discazo. Status que propician gemas como la inicial “O My Soul” con esos ritmos imponentes; la maravillosa “September Gurls”, cuya melodía tantas veces han robado los Teenage Fanclub; la oda powerpopera “Back Of A Car”; la acústica y dulzona “I’ m In Love With A Girl” o la stoniana “Mod Lang”, por decir algunas; piezas deslizadas en nuestros oídos y ante nosotros entre bromas –Auer bromeó con un espectador por su parecido con Robyn Hitchcock - , explicaciones de los músicos sobre cómo les influyeron esas canciones, recuerdos de un sentido Jody a esos lejanos años setenta, y los cambios de instrumentos entre los músicos (bajo, guitarras eléctricas y acústicas, teclados, percusiones, slides, …).


Especial reconocimiento se merece el bueno de Chris Stamey que tocó de todo y con maestría, el carisma de Mike Mills (la estrella más reconocida de todos) cantando con la campana en la mano o un Jon Auer con su gorro de leñador dirigiendo el cotarro o la voz de Sansone que es quizás la que más se asemeja a las originales, aunque el resto hay que decir que también van sobrados de garganta para emular las voces delicadas y dramáticas de Alex Chilton y Chris Bell.


Tras el repaso al segundo álbum de los de Memphis, el quinteto hizo un receso de quince minutos para volver con un segundo set en el que nos deleitaron con numeroso material del primer disco “Big Star” (1972), del “3rd” (1976) y de Chris Bell. Así nos lanzaron la pegadiza “When My Baby’ s Beside Me”, la desconcertante pero maravillosa “Jesus Christ”, la íntima “Try Again” (¡menudo slide guitar!), la eterna “I Am The Cosmos” de Chris Bell y las esperadísimas “Thirteen” -con un arpegio de acústica de lágrima- y la poderosa “In The Street”. Para los bises quedó la otra joya de Bell, “You And Your Sister”, y el final perfecto con “Thank You Friends”. Sin duda, salir de la Sala Apolo esa noche fue como llevarse un pedazo de historia con nosotros, como si hubiéramos robado un eco de esas melodías que seguirían sonando en la mente mucho después de que las luces se apagaran.

Por Àlex Guimerà











lunes, 21 de octubre de 2024

LIGHTNING SEEDS- Tomorrow' s Here Today / Greatest Hits Tour- Sala Razzmatazz 2 16/10/24:




Ian Broudie no sólo es un tipo muy simpático, sino que es único en su especie, pues su carrera ha sido algo disfuncional ya que alcanzó el éxito sin haber formado aún siquiera la banda, lo que le hizo ir siempre a contracorriente. Por ello nunca se ha sentido cómodo en los conciertos, hasta que hace unos años todo cambió al conseguir unos compañeros con los que tras muchas giras y shows en vivo, actualmente considera que forman una gran banda y, lo que es más importante, ha logrado sentirse feliz con ellos encima de los escenarios. Ante tales revelaciones, no pude resistirme a poder dar testimonio en su parada barcelonesa de la gira conmemorativa de su 35 aniversario y poder disfrutar en vivo de esas canciones que, tras haber conocido a su autor, las siento más cercanas.


Ya desde el primer momento en que Ian Broudie y compañía aparecieron en el escenario -al ritmo de la sintonía de la serie de HBO "Succession", por cierto- para abordar "Marvelous", supuso un auténtico viaje nostálgico a los noventa, pero también una muestra de que su pop sigue vigente con la frescura de siempre. Si bien esa sala 2 del Razz no acabó de llenarse tanto como uno esperaría, sí que hubo un notable clima de concierto con esa mezcla de fans de antaño, fieles adeptos ingleses y nuevos seguidores, que junto a la banda lograron crear una atmósfera vibrante y cargada de energía positiva.


Sorprende la juventud de los nuevos miembros de la formación, quienes junto al propio Ian y al bajista Martyn Campbell, forman un combo que funciona de verdad. La experiencia de los veteranos y la energía de los más jóvenes hacen lucir las canciones que sonaron francamente bien. Por ello, la escenografía del concierto centró toda la atención en la banda y en su música con la ayuda de unas luces que iban cambiando sutilmente para acompañar las distintas atmósferas de cada tema. Con todo, el eje central del directo fue un setlist que demostraba el catálogo imbatible de la banda, aunque apareció algún que otro tema menos conocido de la banda y alguna que otra versión.


Mis momentos favoritos llegaron de la mano de la sensacional "Change", el baladón "Perfect", la melódica "Sense", las versiones de "Wole Wide World" (Wrecked Eric) y de "You Showed Me" (The Byrds), o las legendarias "Lucky You" y "The Life Of Riley". Estofas pegadizas, ritmos arrolladores, efectos de teclados, baterías potentes, algunos solos intercalados de un Ian modo "guitar hero", y esas estructuras de las canciones tan pluscuamperfectas que convierten al de Liverpool en un compositor único. Porqué el músico de las gafas de sol y peinado monacal es ante todo un compositor, y lo de actuar le viene de modo accidental, aunque por lo que vimos parece haberle cogido el truco ya que despliega formidablemente sus dotes musicales en estos directos en los que finalmente ha logrado disfrutar, y eso se nota.


Maravilloso el cierre con "Pure", seguramente su tema más reconocible y esperado -con una parte de "Imagine" de John Lennon intercalada por allí- al que le siguió una apasionante versión de "Be My Baby", de la que Ian dijo que era la que más le apetecía tocar y ciertamente supo llevársela a su terreno. Y tras ella, la futbolística "Three Lions" que toda la sala coreamos cual hooligans con su estribillo "it' s comming home!" como santo y seña. Fueron los últimos coletazos de ese concierto plagado de grandes y emocionantes canciones, formadas por bellos estribillos y coros, que finalmente podemos decir que llegan interpretados en directo por una gran banda. Sus esfuerzos le han costado al bueno de Ian.

Por Àlex Guimerà

miércoles, 25 de septiembre de 2024

MIS AÑOS ROCKEROS- Jordi Sierra i Fabra:





Uno siempre ha tenido mucha admiración por este escritor único en su especie como es Jordi Sierra i Fabra. Prolífero y versátil hasta la médula, no se me ocurre ninguna otra pluma en nuestro país con mayor capacidad para cambiar de registro y siempre salir exitoso. Ha escrito novela negra (la saga del inspector Mascarell es formidable), novela adolescente e infantil, poesía, ensayo...y lo que a los melómanos más nos interesa, ha escrito todo tipo de biografías de rockeros, ficciones y guías musicales, sin las cuales muchos de los aficionados al rock nos habríamos perdido una gran parte del conocimiento adquirido a lo largo de los años. Y esa extensísima, e incluso me atrevería a decir que casi infinita obra musical, se despliega a través de una carrera que comenzó como crítico musical y de la que este entretenidísimo libro da testimonio.

Con prólogo del que es uno de los mejores críticos musicales actuales, Jordi Bianciotto, el libro es una especie de autobiografía del propio Jordi que repasa sus experiencias vitales como marco a su trayectoria como periodista musical, pretexto o catapulta hacia su verdadera vocación de escritor. Jordi repasa su infancia en plena dictadura franquista con sus fantasías y con el nacimiento de ese impulso que llevaría toda su vida (y lleva aún hoy en día) con la escritura y la creación de historias. Las luchas con su padre para hacerle comprender su verdadera pasión y cómo estas le llevaron a estudiar Arquitectura Técnica y a tener un empleo que aborrecía, del que se desprendió con sus primeros trabajos como periodista musical, en esa España gris que censuraba los Beatles y todo aquello que olía a libertad.

Y así comienzan los años rockeros de un Jordi que fue pionero en este género que llamamos periodismo musical, desde sus pinitos radiofónicos en "El Gran Musical", a su paso por publicaciones míticas como Disco Express, o fundar una revista que aún sigue en la actualidad siendo referente como es la "Popular 1", o aquella "Súper Pop" que tantas adolescencias marcó en los ochenta. Entre medio, escribió el primer tratado sobre la historia de la música popular que se hizo en España, "1962-72 Historia de la Música Pop”, múltiples biografías de bandas y rockeros legendarios -Springsteen, Dylan, Led Zeppelin,... de cualquiera de los más grandes del rock, Jordi ha escrito una monografía-, el diccionario de los Beatles y un larguísimo etcétera que han dejado una importante huella de la que él mismo considera la mejor época del rock.

Estamos ante una maravillosa obra catártica que retrata una época irrepetible y unas experiencias que le hacen único, un auténtico pionero y leyenda entre los críticos del rock. Muy interesante es el último capítulo que hace referencia a sus vivencias con los más grandes del rock, con entrevistas, conciertos en Londres y anécdotas de lo más variopintas.

En pleno 2024 tenemos toda la información musical a un click, todo es bastante fácil y muy accesible, pero no siempre fue así y merece la pena revisar cómo fueron los inicios de la difusión de la cultura del rock en nuestro país, de la mano de este escritor (por encima de todo) que merece todo nuestro reconocimiento, respeto y admiración.

Por Àlex Guimerà

domingo, 1 de septiembre de 2024

TRAVIS- Sala Razzmatazz, 28 de Agosto de 2024:



Con las vacaciones recién terminadas a nuestras espaldas y con la avalancha en todos los medios del retorno de los Oasis, la parada de los escoceses Travis en Barcelona se antojaba como una especie de catarsis para los cuarentones que llenamos la sala Razz. Tras su última visita a la capital catalana de 2018, cuando revisaron su obra magna "The Man Who", el retorno venía propiciado por la reciente publicación del álbum "L.A. Times", un trabajo forjado -como indica el título - en la actual residencia de Fran Healy (en Los Angeles), único autor de las nuevas canciones.




Mientras escuchábamos la BSO de la mítica sit-com "Cheers", el cuarteto hizo entrada encabezado por las pintas de un Fran que lucía pelo rojo y una holgada camisa de pintor, y quien sin mediar palabra se dispuso a abordar junto a los suyos la nueva "Bus". Una formación siempre carismática gracias a una puesta en escena que va desde el bajista Dougie Payne, metiendo los coros sin dejar de esbozar su sonrisa picarona; la esforzada entrega a la guitarra de Andy Dunlop, quien también destacó mucho en los teclados; la parsimonia del batería Neil Primrose, un tipo al que parece que nada va con él, o al gamberrismo afable del propio Fran, dinámico y elocuente en sus parlamentos. Él mismo nos dijo que la música de Travis trata sobre la vida en general, sobre los momentos de euforia, de tristeza, sobre las subidas y bajadas que tiene la vida. También nos impresionó cuando antes de la emotiva "My Eyes", del disco "The Boy With No Name" (2007), nos contó que dedicó la canción a su hijo cuando nació, un chaval que ahora tiene 18 años (¡ufff!)
                                   

Del repertorio, hay que destacar las nuevas "Alive", en donde Fran preparó al público para los coros; una "Raze The Bar" que titula la gira; la dinámica "Gaslight" o la sixties "Home". Pero fuimos especialmente felices cuando escuchamos las gemas "Writing To Reach You" o "Driftwood", o esa "Side" presentada como una canción que habla sobre el respeto entre las personas, al igual que la mítica "Sing" arrancada con ese logrado banjo. Igualmente hubo tiempo para concesiones como "I Love You Allways" y "Good Feeling", del lejano disco de debut de 1997, que como nos dijo Fran muchos obvian creyendo que el debut de la banda es "The Man Who". Y no nos olvidamos de la delicada "Closer" o del momento íntimo de la nueva "Naked In New Yopr City". Todas ellas sonaron antes de la rompedora "Turn" que cerró a todo gas el set que dejaba paso a los bises.

                                  

Estos llegaron con "Flowers In The Window", con la que el combo se juntó en primera fila con la pandereta de Neil y una única guitarra en manos de Healy, aunque las manos de Dougie y Andie también intervinieron en un simpático truco. Acústica también fue la pieza reclamada por unos letreros que lucían entre el público , hablo de esa "Baby One More Time" (o más bien "Hit Me Want More Time") de Britney Spears que tan bien versionan y que consiguen dignificar el bluff de la canción original. Para el cierre dejaron los esperados saltos de la que es quizás su mejor canción, "Why Does It Always Rain On Me?", con toda la sala puesta patas arriba entregada a esa melodía incomparable tan cargada de melancolía adolescente.


Pasan los años, lejos queda ya ese extraño periodo de finales de los noventa post-Brit Pop en el que surgió Travis, las bandas se han ido separando y algunas han vuelto y todo, el rock y el pop ha pasado a un segundo término en popularidad entre los más jóvenes, pero nuestros protagonistas nunca se han ido, han seguido publicando sus discos, dando sus conciertos, haciéndose mayores junto a nosotros, y lo que es mejor, no han dejado de ser fieles a sí mismos y a esa música que siempre formará parte de nuestras vidas.

Por Àlex Guimerà

Publicado en https://www.elgiradiscos.com/2024/09/travis-companeros-de-viaje-hacia-la.html



















lunes, 26 de agosto de 2024

DISCOS DE 2024: JACK WHITE- No Name:



En el año 2007, Radiohead rompió con las normas de mercado preestablecidas cuando regaló la edición digital de su álbum "In Rainbows" a través de la página oficial de la formación. La iniciativa tuvo un resultado sorprendente ya que el álbum acabó generando grandes ventas en su edición física. Han transcurrido más de 15 años y las ventas de los discos en las tiendas han pasado a ser marginales, no siendo el principal soporte de la rentabilidad de los grandes nombres y grandes bandas. Además, el acceso a las plataformas digitales pone al alcance de los fans cualquier canción o álbum que se tercie, lo que va restando cierto valor a las creaciones.

Afortunadamente siempre quedan los románticos y nostálgicos de los tiempos dorados, de la era dorada de la industria discográfica que a pesar de todo se resisten a menospreciar los vinilos, CD's u otros paquetes musicales. Es el caso, cómo no, del bueno de Jack White. Un tipo que fundó la discográfica "Third Man Records" en 2001 y que se ha especializado en la edición en vinilo, publicando su obra en solitario, con sus bandas White Stripes, Raconteurs y Death Weather, e incluso llegando a reeditar las primeras grabaciones de Elvis Presley para lo que pagó 275.000 dólares por su grabación original.


Para ahora, en 2024, ha vuelto a las primera páginas cuando se ha conocido que ha regalado a los clientes de las tiendas de "Third Man Records" -de Londres, Nashville (localidad donde se ubica la discográfica) y su ciudad natal Detroit- el vinilo de su último disco de estudio. Además, ha regalado la descarga digital a todos los fans suscritos a la web de "TMR" y lo ha colgado de forma íntegra en su canal de Youtube. Unas semanas después, este nuevo álbum salió a la venta y se colgó en plataformas, pero por si acaso nos hicimos de buen inicio con una copia digital para no perdérnoslo tras el logrado reclamo publicitario.


Con los anteriores y recientes dos álbumes de 2022 aún calientes, hablamos del interesante trabajo acústico que fue "Entering Heaven Alive" y del ampuloso y con tintes experimentales "Fear Of The Dawn", llega este nuevo álbum que aparece sin funda y con un "No Name" en el centro de la galleta, aunque en la edición digital el lienzo azulado preside la obra. La mayor de las sorpresas es que se trata de una muy buena obra, situándose al lado de los mejores momentos de su carrera, en solitario seguro, y facilitando la labor de afirmar que es su mejor álbum junto con "Lazaretto" (2014), o quizás me atrevería a decir que más satisfactorio incluso que su debut en solitario.

Arropado por Dominic Davis (bajo) y por Patrick Keeler (batería también con él en The Racounters), el disco rezuma salvajismo, sonido garagero y reminiscencias "Ledzepelianas", altas cargas de ritmos palpitantes, poderosas baterías lo-fi, riffs poderosos, solos electrizantes y la voz más entregada que nunca del de Detroit. Bajo esas características cabe destacar la pegadiza "That's How I' m Feeling", que habría sido un hitazo en su periodo junto a Meg; la desgarradora "Bless Yourself"; la rítmica "What' s The Rumpus?" o las cuerdas distorsionadas de "Underground", por decir algunas.

Sin duda se trata de un disco altamente disfrutable para los acérrimos de White pero de parada obligatoria para los amantes del rock clásico e incluso del indie, ya que este tipo parece que haya reservado energías para este momento, en el que se muestra especialmente acertado y lúcido en un disco que ya podemos decir que ha sido doblemente sorpresivo.

Por Àlex Guimerà

jueves, 15 de agosto de 2024

DISCOS DE 2024: PET SHOP BOYS- Nonetheless:



A estas alturas de la película podemos afirmar que la banda de Neil Tennant y Chris Lowe traspasa toda etiqueta y calificativo posible, como mucho nos atreveríamos a decir de ellos que son un género musical en sí mismos o una marca propia. Sus canciones han sobrevivido todos los cambios del mundo desde que en 1984 grabaran una primera versión de "West End Girls". Son tantos los himnos que nos han regalado a nuestros oídos, las melodías que hemos coreado, los videos que hemos disfrutado y los recuerdos a los que nos han dado banda sonora, que ya no nos sorprende que sigan como si el tiempo no hubiera transcurrido para ellos. Siguen estando la mar de frescos tras cuarenta años de carrera, aún encabezan festivales de verano -el próximo 13 de julio tocarán en el Festival Cruïlla- y no dejan de publicar álbumes como este "Nonetheless" con el que se resarcen de "Hotspot", de 2020,y demuestran que su historia va para largo.

Para ello han tenido el acierto de contar con la ayuda de uno de los productores de moda, como es James Ford, quien ha ayudado mucho a renovar y a actualizar la fórmula del dúo. Para quienes no le conozcan, este tipo ha estado detrás de los mandos para bandas tan actuales como los Arctic Monkeys, Gorillaz o Florence and The Machine, ha tocado la batería en The Last Shadow Puppets y ha relanzado la carrera de bandas consagradas como Depeche Mode, con sus dos últimos álbumes, y Blur, con su interesante "The Ballad Of Darren" editado el año pasado.

El disco, que ha sido grabado entre el estudio personal del propio Ford y los estudios The Church, en Estern London, además ha supuesto la vuelta de la formación con su discográfica de siempre, Parlophone, con la que dejaron de trabajar desde el 2012. Lo primero que escuchamos al poner la "galleta" es el primer single de adelanto que pudimos conocer, "Loneliness", en el que nos vuelven a deleitar con esa fórmula suya tan implacable que mezcla melancolía y ritmos bailables. Genial cuando cantan "Like Ringo walking by the canal, downcast and alone", en referencia a la parte de la película "A Hard Day's Night" (1964), donde el baterista huye de la beatlemanía para reencontrarse consigo mismo. De nuevo, cómo no, las letras irónicas o con doble sentido siguen siendo uno de los fuertes del álbum.

"Why Am I Dancing?” es otro hit directo, desde las trompetas iniciales al estribillo pasando por esos violines tan bien colocados. Otra destacada pieza es "New London Boy" (¿el título es un guiño a "New York City Boys"?) en dónde miran hacia atrás y a los tiempos del Glam cuando la libertad sexual y los prejuicios de género se comenzaron a romper. Y ¡Ojo! Meten hasta una estrofa rap. Personalmente me decanto por "The Schlager hit Parade" y su melodía lacrimógena, que es una crítica velada a la música actual donde todo suena igual, desde las canciones navideñas al hit veraniego.

Pero hay más, como esas voces iniciales de "Feel", o "Dancing Star", con la que suenan a su época ochentera con los samplers de toda la vida, Tennan recitando y los ritmos de pista de baile. "The Secret Of Happiness", una pieza barroca en donde se luce esa orquesta clásica que apoya y hace brillar a "Nonetheless" (pianos, arpas, violines, vientos, ...); la balada clásica al piano y cuerdas, "A New Bohemia"; el modernismo de "Bullet For Narcisus", lleno de detalles tanto instrumentales como rítmicos, y la reflexiva "Love Is The Law", que cierra el paquete por todo lo alto, representan piezas de un evidente valor.

A la versión Deluxe del álbum la dupla ha añadido el EP "Furthermore", con las regrabaciones de sus éxitos "Heart", "Being Boring", "Always On My Mind" e "It' s A Sin". El resultado es el enésimo ejemplo de la predilección de los londinenses por los recopilatorios, las remezclas y las versiones. Fabulosa vuelta al ruedo de esos chicos de la tienda de mascotas que siempre estuvieron aquí.

Por Àlex Guimerà