jueves, 14 de julio de 2022

CROWDED HOUSE- Festival de Pedralbes (Barcelona) 2 de julio de 2022:


Las entradas para este concierto se pusieron a la venta en el año 2019. Llegaron la pandemia, las restricciones y los aplazamientos, pero este verano de 2022 finalmente el Festival Jardins de Pedralbes ha podido celebrarse con total normalidad. Un evento que ya se encuentra consolidado en la Ciudad Condal y que ha sido referencia para otros de creación posterior. De hecho, esa misma noche, cerca de Barcelona se celebraba el Vida Festival (Vilanova i la Geltrú) y el Rock Fest (Santa Coloma de Gramanet), con los Kiss como uno de sus grandes reclamos; notables competidores para la creciente oferta cultural veraniega.

                             

Con la previa en los jardines del Palacio Real en la que no faltan la oferta gastronómica, teloneros, postureo variado y patrocinadores, en seguida nos dimos cuenta de la cantidad de público foráneo que se había congregado para ver el esperado directo barcelonés de los "aussies". Ubicados ya en nuestros asientos y en frente de ese espectacular escenario con el Palacio real de Pedralbes a sus espaldas, el sexteto que conforma el actual "roster" de los Crowded House hizo entrada con total puntualidad a la hora señalada.


                                

Liderados en todo momento por el “factotum” Neil Finn, la banda solo le mantiene a él y al bajista Paul Hester de su formación original. El primero ataviado con un traje blanco – ni de coña lo luce con el estilazo rockero de Oscar Avendaño – y el segundo con faldas escocesas y una permanente sonrisa en la cara. Del resto de la banda (teclados, guitarra, percusiones y batería) destaca Liam Finn, hijísimo de Neil, quien le ha dado un aire fresco y renovado a los Crowded House con sus afinadas segundas voces y energía en el escenario. Su padre lo presentó como la “nueva generación de la familia Finn”, en ausencia a su hermano Tim, alejado de la banda desde hace tiempo.

                                               

Así fue como dieron arranque con una “Distan Sun” con la que nos dimos cuenta de las capacidades de aunar voces, del estado formidable de la voz de Neil, de lo compactos y nítidos que sonaban los distintos instrumentos y de la actitud simpática de los músicos. Le siguió otra clásica aunque esta vez menos conocida, “Nails In My Feet”, rescatada del “Together Alone” (1993). Del nuevo álbum de 2021 (“Dreamers Are Waiting”) interpretaron “To The Island”, la sosegada “Show Me The Way” y “Play With Fire”, esta última con sus falsas trompetas al teclado.




Pero a lo que la mayoría había venido era a escuchar los clásicos. Nos referimos a los éxitos de su primera etapa, es decir, anteriores a su separación de 1996, y que vaya si sonaron. Nos referimos a la delicadeza de “Fall At Your Feet”, los ecos "beatleianos" de “Pinneaple Head”, la pegadiza “It’s Only Natural”, la trepidante “When You Come” o los coros de “The World Where You Live”. Y en especial las joyas de la corona de los australianos como son “Private Universe”, que mantuvo el clima estelar, “Four Seasons In One Day”, desplegando todo su romanticismo, el himno “Don’ t Dream It’ s Over” y la imponente “Weather With You”, en la que intercalaron su versión de “Once In A Lifetime”, de los Talking Heads. Entre medio, bromas del genio neozelandés, las invitaciones a repetir sus notas vocales a lo Freddie Mercury, los constantes cambios de guitarras y los intentos de hablar castellano de los músicos – eso si, el bueno de Hester tenía muy claras las palabras “jamón” y “patatas bravas” -.

                            

Tras el falso final que puso la cañera “Something So Strong”, llegaron los bises que arrancaron con la lejana “Chocolate Cake”, que abría el disco “Wood Face” (1991), y le siguió una memorable cover de “Heroes” de Bowie, con Neil a los teclados y reinventándose musicalmente. Sensacional revisión de un clásico que nos preparó para el final del concierto con la estremecedora “Better Be Home Soon”.

                                 

En esta nueva etapa de los Crowded House podemos afirmar que si bien sus nuevos discos y canciones no son los de antaño, se dejan escuchar y siempre traen cosas interesantes, su directo resulta formidable, mantiene músculo, armonías vocales, energía y con ello grandes dosis de emoción. Tardamos tiempo en poderlo comprobar, pero sin duda alguna, la espera mereció la pena.

Por Àlex Guimerà

sábado, 2 de julio de 2022

DISCOS DE 2022: ANDREW BIRD- Inside Problems:

                             

Una de las características de este formidable cantante, multinstrumentista, compositor y actor ocasional -muy solvente en su papel de Thurman Smutny en la temporada cuatro de "Fargo"- , es la facilidad por sacar discos al mercado. Con prácticamente álbum por año, alcanzó con "My Finest Work Yet" (2019) su clímax creativo, un trabajo que nos encandiló como pocos son capaces de hacerlo. No solo debido a su exceso de belleza y romanticismo, sino también por la personalidad y carga de matices que nos regalaba su autor. Un disco que entró en el circuito mainstream vía nominación en los premios Grammy y que se coló en muchas listas de lo mejor de su año.


A pesar de que le siguieron dos trabajos interesantes: el álbum navideño e hijo del confinamiento "Hark!" (2020) y "These 13" (2021), un larga duración de corte clásico y tradicional en colaboración con su viejo amigo Jimbo Mathus, podemos afirmar que la verdadera continuación a aquella obra magna no ha llegado hasta este año. Con dichos precedentes, Andrew Bird nos regala "Inside Problems", en el que sale airoso de su personal cruzada en un trabajo que desprende una cierta línea continuista con "Mi Finest Work Yet" pero también en el que nos muestra una pequeña evolución y cambio de rumbo.

                              
Estamos hablando de un trabajo con menos colorido, menos azúcar y más complejidad en estructuras musicales. Unas canciones que han sido editadas de nuevo por su propio sello "Wegawam Music" y en los que repite a la producción Mike Viola (también de Ryan Adams) quien tras el resultado exitoso de su "predecesor", ha ido puliendo de forma eficaz unos temas que fueron grabadas por Bird y su banda en directo, a los que se fueron añadiendo voces, del propio cantautor, pero también a cargo de la joven cantautora Madison Cunningham.
                                             

Como nos tiene acostumbrados, Bird nos ataca con unas letras de mucho peso, en los que las contradicciones humanas, las reflexiones y los claroscuros de la vida aparecen a menudo en forma de ironía. En el aspecto instrumental, las cuerdas rasgadas retoman el protagonismo entre guitarras, ritmos nada fáciles, líneas de bajo letales y la preciosa voz del de Illinois, quien en ocasiones tiende a recitar. El buen comienzo con el ritmo perezoso y las cuerdas cristalinas de "Underlands", y ese eco a Nick Drake en algunos pasajes, da paso a los tonos inquietantes y los cellos angustiosos de "Lone Didion", antes de la desnudez de "Fixed Positions", en los que aparecen los primeros silbidos del disco. La propia "Inside Problems" es una joya folk creciente que nace tenuemente con un punteo de guitarra hipnótico para acabar a buen paso. Una carga rítmica que protagoniza "Make a Picture", mientras que "Faithless Ghost" lo borda a través de un rudo rasgado de la acústica."Eight" nos trae un precioso arpeggio y un tremendo solo de violoncelo, la épica "Never Fall Apart" el lucimiento de las dotes vocales de Andrew y "The Night Before Your Birthday" y "Stop n Shop" colores velvetianos. Con "Never Fall Apart" llega un irresistible y dramático final.


Particular, único, reconocible e incorruptible, Andrew Bird sigue disco a disco dando mil vueltas a su personal indie-folk, madurando su propuesta, y lo que es mejor, captando nuestro interés.

Por Àlex Guimerà



jueves, 30 de junio de 2022

HELLFEST 2022 EN IMÁGENES:

 Hellfest 17 de junio al 26 de junio de 2022 en Clisson (Francia)














Fotos by Juanjo Cordero

lunes, 30 de mayo de 2022

SUEDE: "Comming Up Tour" en Sala Razzmatazz 19 de mayo de 2022:

                               

Corría el año 1996 y el Brit Pop se encontraba en pleno apogeo. Blur, Oasis y Pulp habían sacado discos plagados de singles de estribillos pegadizos que conectaban con una generación de veinteañeros que miraba hacia el Reino Unido para sentirse cool y moderno. A la sombra se encontraban unos londinenses imberbes, llamados Suede, que habían aparecido de manera contundente en los Brit Awards de 1993 tras publicar un debut en aquel mismo año que nadaba entre la energía punk y el glam pop, que lejos de beber del pop de los sesenta sus influencias iban desde David Bowie a los Smiths. A aquel primer álbum le sucedió el formidable "Dog Man Star" (1994), más maduro y plagado de bellas melodías, baladas trágicas, letras densas, pop melodramático y un universo que demostraba que nos encontrábamos ante una formación de época a pesar de que no acababa de encajar en el movimiento en el que les ubicaban.

                                 

Y los problemas llegaron con la marcha del artífice del sonido particular de su guitarra y uno de los dos compositores, Bernard Butler. El abandono llevó al cantante y otro líder de la formación, Brett Anderson, a tener que reinventarse. Para ello fichó a un joven guitarrista de 19 años llamado Richard Oakes e incorporó a la formación a un teclista (Neil Coding) para darle una nueva dimensión. Así, mano a mano con Oakes, Brett compuso unas sensacionales diez piezas que conforman el que es uno de los mejores álbumes de los 90: "Coming Up".
                         

Con un sonido remozado, de guitarras nítidas y electrizantes, teclados y sintes envolventes, y la contundente sección rítmica ya conocida; el disco emerge a través de un pop directo y futurista pero también gracias a la melancolía y energía habitual de sus precedentes. Un elepé que les hizo alcanzar el número uno de ventas en Reino Unido y que les hizo asentarse, junto a las primeras espadas, en un Brit Pop con el que, ahora sí, estaban en sintonía.

                               

Han pasado 25 años, y Anderson, Oakes, junto con Simon Gilbert (batería) y Mat Osmand (bajo) han mantenido en forma a Suede que, a pesar de un largo parón, ha publicado hasta cinco álbumes de estudio al igual que algunos recopilatorios de éxitos y caras B. Una banda que ha dado infinidad de conciertos en nuestro país, en festivales y salas, demostrando su músculo en vivo así como su ya engrosado repertorio.


Para celebrar el 25 cumpleaños de la efeméride, nada mejor que realizar una gira para interpretar entero el disco en cuestión. La excusa perfecta de los fans para volver a la Sala Razzmatazz (antes Zeleste), lugar en la que tantas veces habíamos gozado de su música. Con el "Sold Oud" colgado en la puerta, el recinto albergaba una plaga de cuarentones expectantes que acabaron por pasarlo a lo grande desde que sonó la inicial "Trash", una de las píldoras letales del paquete, y que abrió fuego con un pletórico Brett Anderson que a pesar de tener 54 añazos no parece que lo del paso del tiempo vaya con él.


                                 

Y las descargas pop se fueron sucediendo entre bailes, poses, lanzamientos de micro y saltos de uno de los mejores front-man surgidos del pop británico, quien con su elegancia (y camisa sudada) contagió de positividad (ya lo cantaba él en "Positivy" en 1999) y energía a raudales. Con el ritmo de la fuerte pegada de Gilbert y la contundente línea de bajo de Osmand, la guitarra afilada y el sonido propio de Oakes, nos transportaban directos al sonido del álbum. Terminadas las saltarinas "Lazy" y "Filmstar", el ex de Justine Frischmann (Elastica), se acercó al público para cantar la bucólica "By The Sea". La siguió, como sabíamos, "She" y sus "uuh-uhh", y por fin la joya de la corona: "Beatiful Ones". La pieza pop redonda, desde su riff inicial, a los "lalalás" finales. La canción emblema de Suede fue presentada sin la música por Brett coreando el estribillo y abordada luego por la banda y el público en perfecta comunión. Las que siguieron son piezas formidables también, "Starcrazy" que sigue la fórmula pop, "Picnic At The Motorway", distorsionada sin convencernos el resultado, y las preciosas "The Chemestry Between Us" y "Saturday Night", en las que Anderson nos invitó a que imagináramos que en lugar de estar en jueves noche fuera sábado noche.

Y el maravilloso repaso terminó, con un breve parón, recuperando piezas de otros discos, como el lejano "Dog Man Star", del que sonaron "We Are The Pigs", "Killing Of The Flashboy" (Cara B de la anterior incluida en "Sci-Fi Lullabies" de 1997) y "The Wild Ones", ésta última tocada por Brett Anderson solo a la guitarra y tras los esfuerzos de hacer callar al respetable. Una versión que, a mi modo de ver, desmerece a la original. Más atrás todavía se fue para interpretar del debut, y cantadas a pleno pulmón, "So Young", "Metal Mickey" y "Animal Nitrate", con teatralización animal incluida. Para el bis, no imagino ninguna mejor que la que nos regalaron, "New Generation". Era la rúbrica perfecta para despedir a unos fans surgidos de una generación lejana pero que aún tenemos muchas cosas que decir.

Por Àlex Guimerà





Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2022/05/suede-la-vuelta-de-un-disco-que-marco.html


martes, 24 de mayo de 2022

ESPECIAL BOB DYLAN: THE BOOTLEG SERIES (Primera Parte):

 

A estas alturas (o mejor dicho) a estas edades, resulta obligatorio Celebrar cada aniversario de Dylan por todo lo alto. Por eso, os proponemos desde aquí a hacer un breve repaso de los Bootleg Series que el bardo (o mejor dicho Columbia) nos tiene acostumbrados a sorprender desde 1991. Y es que es por todos los fans conocidos que Dylan a lo largo de su carrera, por el amor que tiene a tocar y a reinterpretar sus temas, así como por su facilidad (o don sobrenatural) a la composición, haya dejado horas y horas de estudio y demos grabadas sin publicar. Como también sus conciertos y giras interminables han sido grabados.

Por ello,  y ante la proliferación que ha existido de discos "pirata" (bootlegs), desde 1991 han ido publicándose discos que aglutinaban canciones descartadas o inéditas de determinadas épocas del cantautor, músico o poeta (como se quiera). Vayamos a hacer un repaso de los que hasta la fecha hemos podido gozar.


Volumes 1-3 (Rare & Unreleased) 1961–1991 (1991):



La primera entrega de los Bootleg Series fueron en realidad tres, pues en este triple disco se reunieron rarezas e inéditos de, por entonces, toda su trayectoria. Con piezas que podrían haber entrado en las posteriores entregas el álbum transita por sus distintas etapas. Así un primer disco o el volumen 1 reúne sobre todo descartes de los populares álbumes folk "Freewheelin' Bob Dylan" (1962) y "The Times They' re A-Changing" (1963) - también hay en el segundo -, junto a registros de sus conciertos de 1963. Para el segundo volumen, la etapa eléctrica de los sesenta con descartes de su gloriosa trilogía ("Bringing It AL Back Home", "Highway 61 Revisited" y "Blonde On Blone") pero también hay descartes de sus álbumes de los setenta como "Blood On The Tracks" y "Desire". El tercer disco, se centra más en su etapa ochentera con piezas inéditas que descubren a un Dylan también reivindicable en aquella época capaz de sorprendernos a todos con joyas como "Someone's Got a Hold of My Heart", "Agelina" o "Blind Willie Mc Tell". Se trata de piezas de un puzle que nos permite elucubrar sobre la inclusión de canciones en los discos y como habrían sonado los mismos, viendo lo sobrado que ha ido siempre de canciones, versiones y en general creatividad. Un buen comienzo para adentrarnos al mundo de los Bootlegs, una especie de droga para los fans del de Minnessotta quienes hemos ido leyendo, comparando con los discos de estudio y gozando de una discografía y legado que parece infinito.






Vol. 4: Bob Dylan Live 1966, The "Royal Albert Hall" Concert (1998):


El segundo bootleg o cuarto volumen de las series, presenta uno de los momentos cumbre de Dylan. Se trata de su electrificación y su conversión (por decirlo de alguna manera) al rock. Y es que este doble disco presenta el concierto que dio el 17 de mayo de 1966 en el Free Trade Hall de Manchester aunque el disco sea conocido como "el concierto del Royal Albert Hall". Con una primera galleta en la que ataca en solitario y con la guitarra acústica  himnos como "Just Like A Woman", "She Belongs to Me" o "Mr. Tambourine Man", para seguir junto a The Hawks (luego The Band) con otras gemas como "One On Two Many Mornings" o la inmortal "Like A Rolling Stones". Para entonces Bob Dylan había agitado el mundo del rock con una trilogía monumental, y él se sentía seguro de su rumbo artístico, lo que presentó en una gira norteamericana que terminó en Inglaterra, en un concierto de Manchester para el recuerdo en el que un fan le gritó "Judas" a lo que él contestó "No te creo, eres un mentiroso" antes de tocar las piezas eléctricas a todo volumen. Historias del rock.






Vol. 5: Bob Dylan Live 1975, The Rolling Thunder Revue (2002):



El quinto volumen es otro directo icónico del músico, ya que recoge 22 canciones de la gira del Rolling Thunder Revieu de 1975, del que ya había publicado el álbum "Hard Rain" (1976). Una pieza de museo en la que se interpretan sus éxitos pasados ("It Ain' t Me Baby", "Blowin' In The Wind", "Mr. Tambourine Man",...) con la fuerza y energía dramática de una época en la que llevaba al escenario el peso de su divorcio junto con mandolinas, violines, la voz de Joan Baez y las guitarras de Mick Ronson (ex Spider From Mars) y Roger McGuinn (ex Byrds) . En el disco aparecen también interpretaciones de canciones de su próximo disco, el icónico "Desire" (1976).





Vol. 6: Bob Dylan Live 1964, Concert at Philharmonic Hall (2004):



El volumen sexto de los Bootlegs es hasta la fecha el último volumen publicado que presenta un directo. Para la ocasión, el concierto que dio el 31 de octubre de 1964 en el Philharmonic Hall de Nueva York. Un concierto íntegramente acústico (evidente) conformado por canciones protesta de sus primeros discos como las famosísimas "The Times They Are a-Changin", "A Hard Rain Is Gonna Fall" o "Don' t Think Twice It' s All Right" junto con otras no tan populares pero igual o más beligerantes como " Who Killed Davey Moore?" o "Talkin' World War III Blues". En el directo aparecen varios duetos con Joan Baez antes de que ambos discutieran por el cambio de rumbo artístico (y para muchos injustamente político). También aparecen "It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding)", "Gates of Eden" y "Mr. tambourine Man" antes de que estas fueran editadas en disco junto con canciones electrificadas. Un retrato inmejorable del joven Bob Dylan en la cumbre de su fama folkie.

domingo, 15 de mayo de 2022

POKERS DEL BLUES: JOHN MAYALL:


 John Mayall es una de las almas del blues británico y del blues blanco, desde que a principios de los 60 se mudó de su Manchester natal hacia Londres para abanderar una revolución sonora que miraba directamente hacia los grandes del Blues americano y hacia la escena de Chicago. En esa escena se codeaba con unos primerizos Rolling Stones y con guitarristas de alto voltaje, alguno de los cuales reclutó para sus Bluesbrakers. Con tal rodaje el periodo de 1966 a 1969 encadenó grandes discos de los cuales queremos rescatar nuestro particular "poker" o racha de cuatro álbumes, que a nuestro entender resultan imprescindibles en los años sesenta no solo para los seguidores del músico si no para los seguidores del blues y del rock en general. Descartados quedan notables álbumes como "Crusade" (1967), "The Blues Alone" (1967),  "Bare Wires" (1968) o "Blues Giant" (1969).




BLUESBRAKERS WITH ERIC CLAPTON (1966):


El segundo álbum del bluesman y primero de los Bluesbrakers contaba con un Eric Clapton que ya era famoso tras su paso en los Yardbirds demostrando una destreza a la guitarra que había provocado la famosa pintada en la pared de "Clapton Is God". Ahora los dedos de Clapton estaban al servicio de la banda de Mayall para crear una obra maestra del blues-rock en el que a parte de los temas propios se interpretaron grandes versiones de Ray Charles, Willie Dixon, Freddie King, y como no, del pionero Robert Johnson. Los bluesbrakers que aparecen en la portada los completaban John McVie (futuro Fleetwood Mac) al bajo y Hughie Flint a la batería. 


A HARD ROAD (1967):

En el año del Sgt. Peppers y del debut de Hendrix y en el que aparecieron nuevos sonidos del rock, Mayall sigue fiel al Blues pero con una oreja en lo que pasaba a su alrededor. Clapton se fue para fundar Cream y fue reemplazado por otro joven maestro a la guitarra como Peter Green (factotum de la primera etapa de los Fleetwood Mac) que aporta temas al disco que se añaden a  los temas de Mayall y las versiones  de clásicos del blues americano (Freddie King, Elmore James,...). Aynsley Dunbar sustituye a Hughie Flint a la batería mientras que un elenco de vientos completó la grabación. El disco se mantiene purista con el blues y añade tintes psicodélicos e incluso latinos. La maravillosa portada fue pintada por el propio Mayall demostrando otro enorme talento esta vez para la pintura.




BLUES FROM LAUREL CANYON (1968):


Disueltos los Bluesbrakers John se traslada hacia Los Angeles y en concreto al barrio de Laurel canyon donde se juntaban muchos de los mejores músicos del momento (CSNY, Joni Mitchell, The Mama' s and The Papa s, ...) para captar los nuevos sonidos del rock y aunarlos con la tradición blues. Así se juntó con un joven Mick Taylor (futuro guitarrista de los Rolling Stones) y con Stephen Thompson (bajista) y Colin Allen (baterista) a los que se añadió Peter Green como invitado para grabar 12 temas propios en los que hablaba de propias experiencias en su nueva residencia.  



THE TURNING POINT (1969): 

Para muchos considerada la auténtica obra maestra del bluesman y la que llevó al blues a un nuevo nivel. Repite Stephen Thompson al bajo junto a John Mark a la guitarra y un John Almond a los vientos (flautas, saxos,...) que son omnipresentes en este disco carente de baterías y que fue registrado en directo en el Fillmore East de Nueva York. El álbum contiene dos de sus mejores éxitos como son "California" y "Room To Move".

domingo, 1 de mayo de 2022

DISCOS DE 2022: Simone Felice - All The Bright Coins:





Desde que dejó la batería de la banda que fundó junto a sus hermanos Ian y James ya han pasado 13 años. Lejos quedan sus dos discos junto a Robert Burke en The Duke & The King (de 2009 a 2011), sus tres notables discos de estudio en solitario y sus discos en directo y de rarezas. Escritor de novelas aparte de músico, productor y compositor con fortuna – ha trabajado para gente como Lumineers o Bat For Lashes-, Simone Felice encarna la ambición artística de quien quiere ir por libre y encabezar siempre sus proyectos, lo que le alejó de The Felice Brothers y de la interesantísima trayectoria de aquellos, de la que siempre nos quedaremos con las ganas de conocer cómo hubieran derivado con él en sus filas.

                              

Si bien el año pasado fue el año del sensacional “From Dreams To Dust” y de su Americana cargada de matices y paisajes, este 2022 toca paso al hermano pródigo con este “All The Bright Coins” con la brillante moneda en el ojo de su autor en la portada.

Y no es la moneda lo único que brilla en el álbum, ya que el disco surge desde la espontaneidad de quien ha ido madurando y gestando unas canciones y unos poemas desde el 2019 para acabar dando forma al que hace su cuarto disco tras el oscuro “The Projector” (2018).

                            

Grabado en los Sun Mountain Studios en un ambiente plácido como son las Catskill Mountains (New York), y con la participación de Kieran Hebden (aka Four Tet) aportando guitarras espectrales y de los coros de las Webb Sisters y de sus hermanos Ian y James, el disco es el más íntimo, cálido y poético de toda la carrera de Simone.

Con unas letras que son pura poesía, e inspiradas en la mejor tradición del country-folk, y que son reflejo de los duros años que hemos pasado, en cuatro de las once piezas son recitadas por el cantautor para acabar atrapando al oyente.

Y es que las emociones son el nexo de unión de la poesía y de una música que pone énfasis en lo acústico y en la belleza de la simplicidad y cercanía. Como la que abre el álbum “Year Around The Sun”, ejemplo de que con una guitarra desenchufada y una buena voz se puede transmitir y llenar todos los vacíos. Algo parecido sucede en la que cierra el disco “After The Rain” sin ser tan impactante como la que lo abre. En cambio, en “Moonlight Promises” se abastece de un acordeón y de un piano mientras que en “No Tomorrows” tira de las voces femeninas de las hermanas Webb y de un logrado punteo de guitarra eléctrica.

                               

Fundamentales las segundas voces también en la envolvente y sentimental “Prisioner” y en la lánguida “Radio Silence”. En “The World’s Fair” y “Puppet” hace presencia el misterio de la mano de Hebden, la primera dando ambiente a la rapsodia, y la segunda para acabar redondeando una de las mejores piezas del paquete.

Por Àlex Guimerà

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sábado, 23 de abril de 2022

ROCK' N BOOK (XI):

Bona diada de Sant Jordi! De nou, per a celebrar-ho, tornem a recomanar-vos llibres de temàtica rockera per als més apassionats. Per aquest any tirarem de llibres que han tingut certa repercusió literaria. Esperem que us agradin les nostres propostes i que les gaudiu a la vora d' un bon disc. Rock' n Book!









  • Calles que fueron nuestras: El universo musical de Jarvis Cocker Richard Hawley y Pulp. JUAN J. VICEDO. Ed. Silex. 2019.




  • Lou Reed: su vida. Nick Wall. Alianza Editorial. 2014.





  • JIM MORRISON: LA HISTORIA DEL GRAN MITO DEL ROCK A TRAVÉS DE LOS MOMENTOS ESENCIALES DE SU VIDA Y DE SU CARRERA. Roberto Caselli. Ed. Manon Troppo. 2019.




  • DAVID BOWIE. STARMAN. Paul Tynka. Ed. Alba. 2011.

martes, 5 de abril de 2022

DISCOS DE 2022: Charmed Life. The Best Of The Divine Comedy:




Recientemente han (mejor dicho ha) girado por nuestras salas. Unas salas que van recuperando la actividad tras el parón pandémico y que lo hacen con más ganas que nunca. Para los fans de la banda The Divine Comedy aún había más ganas ya que el tour se centraba en repasar los éxitos de una carrera que arrancó a principios de los noventa y que gozó de cierta popularidad con el apogeo del “Brit Pop”. Aunque de hecho los Divine se encontraban bajo la sombra de Blur, Suede, Pulp o Oasis, quizás porque su propuesta era menos inmediata y más refinada que la de aquellos, lo que bien les sirvió para sobrevivir al fin del fugaz movimiento y encarar la entrada del nuevo milenio con solvencia.




Pero vayamos al grano, la banda es el vehículo artístico personal de un “rara avis” llamado Neil Hannon, quien ha ido cambiando de músicos a su antojo y tomando cada una de las decisiones creativas y musicales del proyecto. Y es que el de Irlanda del Norte es el responsable único de unas letras irónicas y audaces, del sonido barroco y del pop de cámara de claras influencias Scott Walker, y lo mejor de todo, es el dueño de esa garganta única y poderosa que da el definitivo empaque al asunto.



Ahora, tras doce álbumes de estudio y un recorrido continuado y coherente, se ha publicado este doble recopilatorio “Charmed Life, que lleva nombre de un tema del álbum “Absent Friends” de 2004 y que muestra el sentimiento de gratitud del propio Neil quien se “siente afortunado por poder dedicarse a lo que más le gusta”. Si bien “A Secret History... The Best of the Divine Comedy” (1999) abarcaba la primera década de sus mejores canciones, lo nuevo lo amplía a lo siguientes 23 años.

Dentro de la colorida portada en la que se ve al dandy del pop tumbado, encontramos dos galletas con 12 temas cada una que recuperan parte de lo mejor de su trayectoria e incorporan un tema nuevo como es la triunfal “The Best Mistakes”. En la selección se recuperan piezas de discos imprescindibles como “Absent Friends” (hasta cuatro temas encontramos), “Casanova” (1996) o “Fin de Siècle” (1998). Hablamos de la pegadiza “National Express” y sus “papaparapás”, la delicadeza folk de “Songs Of Love”, el pop letal de “At The Indie Disco”, los bailoteos de “Becoming More Like Alfie”, el clasicismo crescendo de “Our Mutual Friend”, la optimista “Perfect Lovesong” o los trotes de “Tonight We Fly”. Y por encima de ellos, “Absent Friends”, que es una perfecta convergencia entre música clásica y pop, el triunfalismo del desamor de “Everybody Knows (Except You) “ y la cínica y letal “Generation Sex”.

                            

Unos temas que ya son legendarios y parte del imaginario pop de la generación que pasamos ya de los cuarenta, un sonido único en el que los violines, los violoncelos, las trompetas y los instrumentos de orquesta son protagonistas, junto con la elegancia de un tipo de traje y corbata que mira hacia las melodías del pasado, de gente como el mencionado Scott (y con él Jacques Brel) o Burt Bacharach, pero también de clásicos como los Beatles, Beach Boys o David Bowie.

Para los que sean de difícil conformar, existe una edición triple con el disco “Super Extra Bonus Album”, formado por grabaciones nuevas e inéditas en el que se incluyen joyas como “Te amo España”, que gravó Hannon bajo el nombre de Eduardo Maldonado Castellano De La Cruz para un especial benéfico de 2020 en el que se simulaba una falsa Eurovisión, el villancico “Home For The Holidays” o la revisión “Perfect Lovesong 2021”.

“Charmed Life” es en definitiva un buen disco, idóneo para los fans con el que resumir la interesante carrera del norirlandés, pero también un buen modo para introducirse para los neófitos. Imprescindible.

Por Àlex Guimerà