martes, 24 de agosto de 2021
jueves, 5 de agosto de 2021
Summer Of Soul (..Or, When The Revolution Could Not Be Televised) (Dir. Ahmir Thompson):

El verano de 1969 ha sido recordado por Woodstock, el primer paso del hombre en la luna y por la retirada del ejército norteamericano de la fatídica guerra del Vietnam. En aquellos años especialmente convulsos para los Estados Unidos, además, los problemas raciales habían azotado muy fuerte a la población afroamericana con especial saña en los asesinatos de JFK, Martin Luter King y Malcolm X, que derivaron en graves disturbios en la calle. Quizás por ello - con el fin de calmar tensiones- el aperturista alcalde de Nueva York de entonces, John Lindsay, impulsó el Harlem Cultural Festival, que a lo largo de seis semanas desde el 29 de junio hasta el 24 de agosto de aquel año, se celebró en el Mount Morris Park de Harlem.
Pero lo curioso del caso es que en un festival en donde desfilaron grandes leyendas de la música de todos los tiempos no hayan salido a la luz sus imágenes hasta pasados 52 años. Y es que si bien el evento fue grabado por Hal Tulchin, las imágenes nunca llegaron a editarse ni a difundirse, quedando guardados en un sótano hasta que hace un par de años el guionista Robert Fyvolent descubrió su existencia y propuso a David Dinerstein su producción para lo que llamaron a Ahmir "Questlove" (batería de The Roots) para su dirección.
El resultado es un maravilloso documental que retrata de forma emotiva un momento histórico irrepetible, una música fascinante, un barrio único y una población muy especial, lo que ha llevado al film a ser galardonado en el Sundance Film Festival de 2021 con los premios del Gran Jurado y del Público al mejor documental.

El visionado se hace trepidante, su narrativa ágil y entretenida combina las historias paralelas con las imágenes de las actuaciones y las opiniones de sus protagonistas y de algunos de sus asistentes (los verdaderos protagonistas) que repasan un hito que sólo fue posible por el entusiasmo de su promotor y presentador, Tony Lawrence, quien aparece ataviado de varias formas.

Y por allí vemos actuar a un joven emergente y talentoso Stevie Wonder, justo antes de encarar la década que lo encumbró como uno de los grandes genios del pasado siglo, o el entusiasmo de The 5th Dimension presentando el pop luminoso de “Aquarius/Let The Sunshine In”, recordado por sus protagonistas, o el talento incomensurable de Mavis Staple y el proyecto que lideró su padre The Staple Singers, donde fusionaban góspel y soul, el pop soul de Gladys Night, David Ruffin y la Motown a sus espaldas, la fuerza de la naturaleza que era Sly and the Family Stone con su alucinante puesta en escena soul-funk psicodélica, la diva del jazz Nina Simone y la diva del Góspel Mahalia Jackson, el blues intenso de B.B. King (quizás aparece demasiado poco), los ritmos latinos abrasadores de Mongo Santamaría o los discursos emotivos de un joven reverendo Jesse Jackson.

Pero más allá de estos extraordinarios músicos el largometraje transita por el alma del festival y por sus historias paralelas. Así el espectador puede ver el rechazo con el que se vivió el alunizaje en el barrio de Harlem en dónde se abogaba más por mirar los problemas en la Tierra como la pobreza o la segregación racial. También revivimos el entusiasmo con el que las familias del barrio vivieron el festival, los peinados que lucían y sus vestimentas más en boga, la presencia de los Panteras Negras, pero sobre todo la ilusión y emoción con la que los 300.000 asistentes que desfilaron por el parque Mount Morris.
Aunque el clímax del documental llega de la mano de la actuación de la gran Mahalia quien secundada por Mavis se desgañitan llenas de dolor y rabia cantando “Take my hand, precious Lord” para rendir homenaje a Martin Luter King tras las sentidas palabras del reverendo Jackson rememorando el asesinato del activista en su presencia un año antes en el hotel Lorraine de Memphis. En la misma senda reivindicativa le sigue Nina desplegando su arte inmenso al servicio de la lucha por los derechos civiles de la población negra. Pero el “Harlem Cultural Festival” no solamente fue un acontecimiento para la población negra, si no que los puertorriqueños y latinos del barrio tuvieron su presencia encima y abajo de los escenarios, reivindicándose a través de sus ritmos y su latin jazz.

Para poner un pero, decir que el título no casa con la realidad ya que son varios los géneros musicales además del soul los que flotaron por las calles de Harlem ese año del cambio, pues el góspel religioso tuvo su peso, como también lo tuvieron el blues, el jazz, el funky y el pop. Una amalgama de colores que iluminaron un barrio tan sufrido como lleno de talento y fuerza.
miércoles, 28 de julio de 2021
viernes, 16 de julio de 2021
DISCOS DE 2021: KINGS OF CONVENIENCE- Peace Or Love:

Doce años hemos tenido que esperar para poder escuchar el cuarto larga duración del dueto noruego formado por Erlend Øye y Erik Glambek Bøe. Amigos de escuela en su natal Bergen en 1999, arrancaron su andadura encima de los escenarios de media Europa fogueándose en festivales estivales hasta que el sello independiente americano Kindercore les produjo Quiet Is A New Load (2001) que grabaron el Liverpool, una vez ya se habían instalado en Londres, y gracias al cual se presentaron ante el mundo indie como banda revelación.
Aquel mismo año se editaba Versus, un álbum en el que varios artistas remezclaban sus temas alejándolos de su versión original desnuda y minimalista. Pero el verdadero salto de calidad lo dieron con Riot On Empty Street (2004), donde emergieron joyas con luz propia como “Homesick”, que les hizo ganar buenas críticas de la prensa especializada y nuevos fans.
Mientras tanto Erlend Øye se había mudado a Berlín y se había metido en nuevos retos musicales en los que la acústica quedaba abandonada a favor del synth pop, fundando la banda The Whitest Boy Alive con quienes ha tenido cierto éxito.
A pesar de un parón de cinco años, múltiples proyectos paralelos y rumores de disolución, la colaboración entre Erlend y Erik continuó con una nueva y notable entrega en 2009 llamada Declaration of Dependence con el que profundizaron más aún en sus habituales tonalidades acústicas.

Poco material para los más de 20 años de carrera y para esa identidad artística propia basada en el folk acústico, en las voces sincronizadas, en una mirada hacia el legado clásico de Simon y Garfunkel y en la Bossanova más sosegada. Una formación que además ofrece un directo formidable capaz de transmitir como pocos climas sonoros y sentimiento.
Pero bueno, hablemos de Peace Or Love, con el que los escandinavos dan continuidad lógica a su legado dentro de esta preciosa funda en la que vemos a los dos músicos en un plano desde arriba mientras juegan plácidamente al ajedrez. Publicado por EMI, el álbum comenzó a grabarse en 2017 pero quedó aplazado hasta que su antiguo productor Robert Jonnum les dio el impulso que necesitaban para terminar de grabar estas nuevas composiciones basadas en las dificultades que suponen perseguir el amor y la paz.

Con guitarras cristalinas y voces cálidas apareciendo de entrada en “Rumours”, lo mismo que unos deliciosos y trabajados violines hacen en “Rock Trail” . Más desnuda, y con un punteo de guitarra que parece rescatado del folk de los sesenta, fluye “Comb My Hair”, mientras que “Angel” luce con ritmos Bossanova. Los mismos que escuchamos en “Fever” y en “Catholic Country”, esta última cantada a dueto con la cantautora Feist. La canadiense, que ya había colaborado con los KoC en 2004 en el álbum Riot On An Empty Street, repite en la frágil “Love Is A Lonely Thing”. “Killers” y “Song About It” nos transmiten una placidez y una calma que sólo ellos son capaces de crear con sus notas.
Símbolo de la “slow life”, que reza que la vida no debería dejarse escapar por el estrés y la velocidad en la que vivimos, si no hacer las cosas en su momento correcto; la música de los Kings Of Convenience podría calificarse como “slow music” con la que merece la pena pararse de tanto movimiento, degustarla y dejarse llevar por sus paisajes llenos de amor y paz.
sábado, 3 de julio de 2021
GRANDES DISCOS: The Doors por THE DOORS (1967):
El 4 de enero de ese mismo año la nueva banda “The Doors” (nombre recogido de un poema de William Blake “The Doors Of Perception”) sacaba su primer LP al mercado después de revolucionar la escena de clubes de Los Angeles con su rock ácido y antes de saltar directo hacia los primeros puestos de las ventas de todo el país. El secreto del éxito, en una época en la que destacar ante tanto talento resultaba casi imposible, estaba quizás en la combinación de los cuatro músicos, cuya personalidad y formación e inquietudes artísticas resultaban del todo distintas.
Pero la historia arrancó cuando un joven Jim Morrison, hijo de militar, estudiante de cine y gran amante de la poesía (Rimbaud y Baudelaire eran sus favoritos) conoció por casualidad en la playa de Venice (California) a otro universitario con ínfulas intelectuales como era Ray Manzarek,
Allí el cantante interpretó una “Moonlight Drive”, un tema que había compuesto él mismo, y que dejó tan impresionado al teclista que ambos decidieron armar una banda, para lo cual este último llamó a sus compañeros de meditación John Densmore (Batería) y Robbie Krieger (guitarra). Habían nacido los Doors.
Tras un periplo fogueándose en la mítica sala Whiskey A Go Go, en la que se fueron ganando un nombre entre los fans, llamaron la atención de la discográfica Elektra, una filial de la Warner hasta entonces especializada en Folk pero que estaba comenzando a fichar bandas rock californianas como Love o los Paul Butterfield Blues Band.

Así surgió este debut, gravado a finales de Agosto de 1966 en los estudios angelinos de Sunset Sound Recorders y editado el 4 de enero del año siguiente con la legendaria portada lisérgica en la que el protagonismo es absorbido por el atractivo solista y letrista. En su interior una amalgama de sonidos crudos y oscuros con bases blues pero también del jazz y la psicodelia, todo ello engalanado con una poesía que miraba hacia el lado más instintivo y salvaje del alma humana.

Con su publicación los Doors adquirieron estatus de estrellas y sus apariciones en televisión fueron memorables- Ed Sullivan les acabó vetando en su Show por su lenguaje soez en directo-, como también lo fueron sus conciertos en estadios ante miles de fans y con un Morrison cada vez más descontrolado por sus problemas con el alcohol y las drogas, con escándalos y problemas con la policía. Entre medio cinco buenos discos más hasta que la leyenda decidió retirarse momentáneamente a París, lugar donde halló la muerte en unas circunstancias que aún a día de hoy no aparecen claras.
THE END
This is the end, beautiful friend
This is the end, my only friend
The end of our elaborate plans
The end of ev'rything that stands
The end
No safety or surprise
The end
I'll never look into your eyes again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need of
some strangers hand
In a desperate land
Lost in a Roman wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane
Waiting for the summer rain
There's danger on the edge of town
Ride the king's highway
Weird scenes inside the goldmine
Ride the highway West baby
Ride the snake
Ride the snake
To the lake
To the lake
The ancient lake baby
The snake is long
Seven miles
Ride the snake
He's old
And his skin is cold
The west is the best
The west is the best
Get here and we'll do the…
lunes, 28 de junio de 2021
DISCOS DEL 2021: THE FRATELLIS – Half Drunk Under a Full Moon:
The Fratellis van ya para los 15 años de carrera, tiempo en los que han superado ser el Hype del momento y la enésima banda One-Hit- Wonder. Y lo han hecho publicando un puñado de discos interesantes en los que se han inspirado en el punk más melódico, en el glam rock de Bowie o T. Rex o en el power pop británico. Si bien sus inicios quedaron marcados por "Costello Music" (2006) y los estribillos para corear en una noche de borrachera de piezas como "Chelsea Dagger" o "Henrieta", el trascurso de los años y de sus canciones les ha otorgado una credibilidad musical que ha pasado a nuestro entender demasiado desapercibida. Especialmente incomprensible e injusto es el hecho que un excelente álbum como fue " We Need Medicine" (2013) repleto de grandes temas de rock ochentero de patrón clásico pasara sin pena ni gloria. A aquel le siguieron otros dos álbumes ciertamente notables como son "Eyes Wide, Tongue Tide" (2015) e "In Your Own Sweet Time" (2018), que preceden a este “ Half Drunk Under a Full Moon” en dónde parecen haber recuperado su mejor inspiración.
El disco en cuestión ha sido grabado por este trío formado por John Lawler, Barry Wallace y Gordon McRory (aka John, Barry y Gordon Fratelli) en Los Ángeles con la ayuda del artífice del sonido de su debut y de sus dos últimos trabajos de estudio, el productor Tony Hoffer (también de Beck, Kooks, Belle & Sebastian, Supergrass…) quien ha realizado una labor formidable recubriendo a las guitarras y batería con ricas capas de instrumentos clásicos.
Para la apertura, la que da título al paquete, un tema de estadios (o festivales veraniegos, más bien) cargado de triunfalismo y coros a pleno pulmón, ecos a Scott Walker y al “muro de sonido”, para dejarnos claro de buen comienzo que nos encontramos ante el trabajo de madurez del trío escocés. Lo confirman los ritmos setenteros de “Need A Little Love”, que presentan toda una declaración de sensualidad y pasión de quienes años ha fueran estandarte del rock británico más gamberro.
Especialmente irresistibles son las que le siguen, “Lay Your Body Down”, himno pop dónde los haya con su toque melancólico y unas letales capas de sonido y “The Last Songbird” luminoso canto al amor quizás algo edulcorado pero no por ello menos memorable.
La taciturna “Strangers In The Street” suena a puro Burt Bachanan con la orquesta deslizando su romanticismo, mientras que “Living In The Dark” de aromas sixties nos lleva directamente hacia la pista de baile. Le van a la zaga otras marchosas como son “Six Days In June” y “Oh Roxy”, esta última con un ritmo de teclado monumental.
El cierre lo pone la ensoñadora “Hello Stranger”, eso si no tienes la versión Deluxe en la que se añaden hasta ocho temas entre los cuales se atreven con una versión punk de “Runaround Sue” de Dion y revisan tres piezas del álbum.
En estos tiempos grises y extraños, los hermanos Fratellis regresan directos del olvido de los fans, para arrojarnos algo de color a la vida con lo que mejor se les da: regar nuestros oídos con un ramillete de buenas canciones pop-rock de melodías infalibles y espíritu jovial. Necesarios.
Por Àlex Guimerà.
Publicado en
sábado, 12 de junio de 2021
TRILOGÍAS DEL ROCK: BLUR:
Con la mirada que da el tiempo hemos podido valorar lo positivo de aquello que se llamó como "Brit Pop" por los medios de comunicación y que las compañías discográficas supieron aprovechar en aras a la rentabilización de las ventas de discos.
Uno de los estandartes era la banda londinense Blur formada por Damon Albarn (voz y guitarra), Graham Coxon (guitarra y coros), Alex James (bajo) y Dave Rowntree (batería). Un carismático cuarteto que en tres años produjo una notable trilogía de discos con el que recuperaban la mirada crítica hacia la vieja Inglaterra que Ray Davies tanto había explorado en las décadas de los sesenta (también en su gloriosa y desconocida época power pop en los setenta) y lo hacía a través de un pop renovado y vitalista, a veces deprimente, que cautivó a toda una generación. Vayamos a recuperarla porqué merece la pena:
Modern Life Is Rubbish (1993):

El más desconocido de la trilogía no alcanzó el éxito de sus continuadores y quizás sea el que mayor crudeza y capacidad crítica alberga. Y es que este disco fue un gran salto respecto al debut "Leisure" con el que la banda ofrecía un pop psicodélico siguiendo la estela del Madchester ya que aquí el cuarteto tiró hacia las guitarras del pop británico clásico y abrazó cierta ironía que miraba hacia la realidad de la sociedad británica. Con piezas pegadizas como "For Tomorrow", "Sunday Sunday" o "Colin Zeal" alternadas con piezas más calmadas como "Blue Jeans" o "Miss America". Estaban prfilando su sonido.
Una de las penas es que la versión original del álbum no incluyera el single "Popscene" un tema grunge-shoegaze que si bien desentonaba con el álbum se hizo famosa entre sus fans en sus enérgicos directos.
Parklife (1994):

La fama de la banda llegó con este trabajo y gracias a singles imbatibles que llenaron las discotecas de todo el mundo. Son los "Parklife", una pieza que era narrada por y que venía acompañada por un divertido videoclip de la banda en dónde acorde con la letra se ironizaba en los pasatiempos y diversiones de los británicos. Y "Girls & Boys" con su ritmo de bajo saltarín y su inspiración en los viajes hacia las costas españolas de la juventud inglesa . Pero el disco albergaba mucho más, como las reflexiones de los baladones "End Of A Century" y "This Is A Low", la pieza musical de feria "The Debt Collector", los guitarrazos grunge de "Jubilee" y "Bankholiday", la melancolía de "Badhead", más pop saltarín con "Tracey Jacks" y "Magic America", una pieza por antonomasia de desamor com es "To The End", el pop ochentero de "London Loves" o los ejercicios de taciturnidad de "Far Out" con la voz de Coxon. Casi nada.
The Great Escape (1995):
lunes, 24 de mayo de 2021
ESPECIAL 80 ANIVERSARIO DE BOB DYLAN: 5 Grandes Versiones de sus canciones.
Auténtico superviviente del rock de los sesenta, Bob Dylan aún se encuentra en plena forma tal y como demostró el año pasado con el "Rough And Rowdy Ways", un disco tan monumental como necesario para el "annus horribilis" que fue el 2020. Pero vayamos más lejos para retarle homenaje al bardo de Minnesotta en su cambio de dígito, para lo que repasaremos cinco grandes versiones de sus canciones realizadas por cinco mitos musicales. ¡Happy Birthday Bob!
1) BLOWIN' IN THE WIND- SAM COOKE:
Uno de los compositores más importantes de la música soul y activista pro derechos de los afroamericanos, Sam Cooke, supo apreciar las capacidades compositivas del nuevo cantautor folk de nueva york. Tanto que le llevó a versionar su pieza más famosa en una interpretación tan estremecedora como impactante y que además le inspiró a componer "A Change Is Gonna Come" en la que quiso expresar sus sentimientos respecto a la lucha racial.
2) MY BACK PAGES- THE BYRDS:
3) IF NOT FOR YOU- GEORGE HARRISON:
En 1970 el Beatle tapado publicó "All Things Must Pass" en el que dio rienda suelta a sus capacidades compositivas en un álbum triple. Parte de él es esta sensacional versión dylaniana a la que dota de aromas country y en la que el slide guitar y la sensibilidad de Harrison saben elevar. Inolvidable encuentro entre los mundos Beatle y Bob Dylan.
4) ALL ALONG THE WATCHTOWER- JIMI HENDRIX:
Emblema de la revolución social americana de los sesenta es esta versión que una fuerza de la naturaleza fugaz como fue Hendrix nos regaló unos años antes de desaparecer. Y es que la sección rítmica poderosa se cruza con los psicóticos solos del de Seattle y su profunda voz dando la vuelta completamente a la original. A finales del 67 Robert Zimmermann se quiso apartar del mainstream pero su disco "John Wesley Harding" llamó la atención a los grandes de su época.
5) MIGHTY QUINN- MANFRED MANN:
sábado, 15 de mayo de 2021
DISCOS EN DIRECTO DEL ROCK IMPRESCINDIBLES (VIII):
VELVET UNDERGROUND- LIVE AT MAX' S KANSAS CITY (1972):

MOTORHEAD- NO SLEEP ' TIL HAMMERSMITH (1981):

METALLICA- S&M (1999):



































