sábado, 8 de julio de 2023

DISCOS DE 2023: THE LEMON TWIGS- Everything Harmony:

 



Michael (24 años) y Brian D’ Addario lo petaron con su anterior y monumental “Songs For The General Public” (2020), un álbum plagado de hits directos al cerebro que incluso superaba la maravillosa (e infravalorada) ópera pop “Go To School” (2018) y el notable debut “Do Hollywood” (2014). Con semejantes precedentes, el cuarta duración –quinto si contamos el hasta la fecha inédito “What We Know”- se antojaba un considerable reto para la dupla de Long Island. Evolucionar sin repetirse a la vez que mantienes el nivel que se te supone no debe ser tarea nada fácil.


Criados en un hogar en el que la música era prácticamente una religión, los hermanos comenzaron desde muy pequeños a aprender a tocar instrumentos, llegando a dominar batería, bajo, guitarra, pianos e incluso violín y cello. Con tales capacidades y una dieta constante de la música de los sesenta y setenta no es de extrañar que hayan llegado hasta donde lo han hecho, aunque ellos siempre se han movido entre sellos independientes, primero con la discográfica inglesa 4AD y ahora con el nuevo trabajo bajo la distribución de los neoyorquinos Captured Tracks.

Un nuevo paquete de temas que se abre con la balada melancólica “When Winter Comes Around”, en la que uno se da cuenta que estamos ante unas voces fuera de lo normal. La sigue “In My Head”, el single infalible que muchos esperábamos y que entronca con el disco predecesor, con un destacado tono power-pop, aunque su melodía nos suena demasiado familiar (¿"Moon River"?). “Corner Of My Eye” suena a clásico, digno del McCartney más edulcorado en su etapa con los Wings o del Brian Wilson más inspirado. Barroquismo instrumental, voz principal afilada, tempo onírico. Sin duda la mejor pieza del álbum.

                                    

“Any Time Of Day” es puro soft-rock setentero, mientras que en “What You Were Doing” agarran el aprendizaje de los Big Star para expresarse. Hay más pop poderoso con “Ghost Run Free” y con la irreverente “Everyday Is The Wors Day Of My Life” encontramos folk-rock del mejor, los cellos aparecen en “What Happens To A Heart” con su épica a la deriva y también en la que titula el disco, junto a unas voces casadas a la perfección, mientras que “Born To Be Lonely” parece surgida de un musical.

                                  

Para resumir, el disco en cuestión lleva toda la carga de perfeccionamiento en cuanto a instrumentación y armonías vocales, si bien, quizás en momentos adolece de cierta precisión melódica, ya que en ocasiones uno podría haber esperado estribillos más acertados sabiendo de lo que son capaces sus autores. Sin embargo, no cabe duda que el álbum se postulará como uno de los mejores del año en el terreno pop ya que su mirada hacia el soft-pop de los años setenta (10 CC, su padrino Todd Rundgren, Supertramp,…) es de una madurez impensable para unos veinteañeros. Ello y otras muchas razones hacen que uno tenga claro que The Lemon Twigs son una de las mejores bandas jóvenes del panorama actual independiente: inquietos, talentosos, originales e inconformistas. Por ello no queremos resignarnos y seguimos esperando a que llegue su mejor trabajo. 

Por Àlex Guimerà


Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2023/06/the-lemon-twigs-everything-harmony.html

domingo, 2 de julio de 2023

BOB DYLAN- Gran Teatre del Liceu (24/06/23):



Leí hace poco a Ignacio Julià afirmar que Bob Dylan es el norteamericano vivo más importante de nuestros días. Razones no le faltan para tal contundente sentencia: cronista de nuestros tiempos, eje vertebrador de la evolución del rock a mediados de los años sesenta, restaurador de la tradición musical estadounidense del siglo XX y Premio Nobel "accidental" (o la medalla al Everest como se refirió Leonard Cohen), Dylan es un cerebro creativo sin límites. A sus 82 años, además, se resiste a dejar los escenarios y lo hace sin autocomplacencia para continuar su lucha por ese arte al que sigue debiéndose y amando. No en vano en plena pandemia fue capaz de regalarnos su enésima obra maestra, un milagro que pocos esperaban y que este mes hemos podido gozar de su presentación en directo en distintos puntos de la Península. Entre ellos, la vuelta al Gran Teatre Liceu de Barcelona que coincidió con el solsticio de verano y la verbena de San Juan, regalándonos dos oportunidades para ser testigos de sus renovados directos tras su paso por el mismo recinto en marzo de 2018 en plena "fiebre Sinatra" del bardo.

Con el acierto de prohibir el uso del teléfono móvil durante la audición para evitar distracciones y volver a los viejos tiempos en los que vivíamos los momentos sin más, el aforo para el segundo pase estuvo nutrido de los habituales veteranos nostálgicos pero también de las nuevas generaciones que han sabido conectar con la esencia del bueno de Zimmerman. Quien esperara un revival con perfectas y simples recreaciones de “Blowin’ In The Wind”, “Like A Rolling Stone” o de “Mr. Tambourine Man” se encontraban en el foro equivocado, ya que el Dylan del “Never Ending Tour” es mucho más: sus directos son auténticas creaciones en sí, reinvenciones de su cancionero y una experiencia emotiva y sonora no apta para todos los paladares.

Otro elemento que jugaba a nuestro favor fue el propio teatro-ópera, con ese clima, sonoridad y ambientación que auspició una actuación que en recintos al aire libre puede llegar a restarle acústica y proximidad, como atestiguaron sus pasadas visitas en Jardins de Pedralbes o en el Poble Espanyol, por ejemplo. La tenue luz roja, las cortinas de fondo y la banda tan bien conjuntada nos transportaron a algún tugurio del sur de los Estados Unidos de los años cincuenta.

El imponente conjunto de la actual gira la forman Bob Britt (guitarra) Jerry Pentecost (bateria), Doug Lancio (guitarra), Tony Garnier (bajo y contrabajo) y Donnie Herron (steel guitar y violín), estos dos últimos los únicos presentes en la grabación del álbum “Rough And Rowdy Days”. Unos músicos cuya ubicación en el escenario resulta fundamental, con Britt y Lancio situados justo detrás del piano de Dylan para poder captar sus notas y variaciones con el fin de poder seguir y desarrollar sus improvisaciones. Y es que el directo más que rockero es puro Jazz, mutación e innovación constante.



Para el arranque escogió el blues de cámara a cargo de una “Watching The River Flow” incluida en su “Greatest Hits Vol. II” de 1971 y la titánica “Most Likely You Go Your Way And I'll Go Mine”, del “Blonde On Blonde” (1966). Le siguieron una cristalina y envolvente “I Contain Multitudes”, con Tony Garnier al cello, y la humeante “False Prophet”, alargada con unas derivas instrumentales memorables y un final atronador.

El setlist de la gira contempla nueve de los diez cortes del “Rough And Rowdy Ways”, a excepción de la inalcanzable “Murder Must Foul” (esa maravillosa oda al final del siglo pasado de 16 minutos), completados con otros temas menos evidentes del eterno cancionero del de Minnesota. Es el caso de “When I Paint My Masterpiece”, canción de 1971 que en su día prestó a The Band y que para la ocasión arrancó con la frágil voz de Dylan al piano y a la que incluyó un violín para llorar.

                        

De las nuevas, “Black Rider” se escuchó misteriosa a la vez que perezosa, merced a una instrumentación etérea y algo onírica; mientras que “My Own Version Of You”, en cambio, sonó más marchosa que en su versión de estudio, con lucimiento de Dylan al piano; “Key West”, desfigurada (en el buen sentido de la palabra) y lánguida, evocó a cierto misticismo y el precioso vals “I’ ve Made Up My Mind To Give Myself To You” nos la interpretó frágil y delicada.

De las rescates, quizás la más conocida que sonó fue “I’ll Be Your Baby Tonight”, iniciada a modo góspel con la ovación del auditorio para luego derivar en pura energía bluesy. Y es que no nos engañemos, el concierto fue un concierto de blues en toda su esencia. Lo confirma una sensacional “Gotta Serve Somebody”, del reivindicable “Slow Train Coming” (1979), que fue pura energía eléctrica no falta de ritmos a lo Bo Diddley, improvisación jazzísticas, desarrollos bluegrass y la unánime aclamación de un público que estuvo en todo momento a la altura del evento. Y eso se notó, ya que se vio a nuestro héroe disfrutando de verdad, sintiéndose cómodo e incluso haciendo bromas cuando presentó a su banda, momento en el que nos dijo “es un placer tocar aquí”.

                                    

Aunque para la versión de “To Be Alone With You” el blues perdió protagonismo a favor del country de violín y guitarra acústica, la sorpresa llegó con la versión elegida para la ocasión, un “Not Fade Away” de Buddy Holly, quien según sabemos por las memorias de Dylan fue el culpable de sus inicios en la música. Significativo, también fue, que esa pieza fue popularizada por los primeros y más blueseros Rolling Stones y que en el Liceu sonó a todo trapo con el mejor y más rejuvenecido Dylan a la voz, potente y desgarrador. Y como si se le hubieran rejuvenecido sus desgastadas cuerdas vocales, para “Mother Of Muses” nos cantó de un modo celestial, solo al piano aunque contara con un tenue acompañamiento instrumental que fue casi testimonial. La cosa ya iba terminándose con “Goodbye Jimmy Reed”, donde el contrabajo abandonó el escenario y fue sustituido por el bajo eléctrico en un temazo en el que el clásico dialogo voz-guitarra del blues estuvo en su esplendor. El cierre lo puso el baladón “Every Grain Of Sand”, de “Shot Of Love” (1981), el primer álbum no recopilatorio que me compré de Dylan, por cierto, a la que dotó de una nueva melodía tan bonita como la original.
Tras ello, el vacío, a pesar del saludo de los músicos y de la despedida aplaudida al octogenario, quien a pesar de darnos tanto sobre el escenario se le notó la fragilidad física propia de su edad. Y uno se quedó pensando que quizás no había podido ver en directo al Dylan folky de los festivales míticos, o al rockero de 1965, o al de la “Rolling Thunder Review” en los setenta, pero la fortuna le había traído el privilegio de gozar de su gira del “Rough and Rowdy Days”. Quizás la última página del gran genio.

Por Àlex Guimerà



lunes, 19 de junio de 2023

CONCIERTO THE WHO- HITS BACK! The Who with Orchesta (14/06/23):




Una de las grandes cuentas pendientes del panorama rockero barcelonés de siempre era la visita de los británicos The Who. Y es que en julio de 2006 se pusieron a la venta las entradas para un concierto de la banda que finalmente se tuvo que cancelar por la escasa compra de los tickets, a los pocos fieles que las compramos nos devolvieron el importe pero nos privaron de ver a Townshend y Daltrey bastante más lozanos de lo que hoy están. A su presencia en Zaragoza en aquel año y en Madrid se sucedieron otros conciertos en la capital y en Euskadi, pero nunca jamás anunciaron en la Ciudad Condal.

Programado finalmente para este 2023 y desde hace meses, las publicidades constantes en la calle o en el metro hacían presagiar otra posible debacle por las malas ventas. Algo que por fortuna finalmente no acabó sucediendo pero que en la previa del evento pudimos comprobar un vacío en el estadio que supuso la reubicación de los asientos de las terceras gradas. Quizás los altos precios, o el formato orquesta o que la banda no tiene el tirón que debiera en la ciudad, hizo que finalmente el aforo quedara en aproximadamente cinco mil espectadores, que la organización se las apañó a la perfección para distribuirlos y crear un ambiente cálido disimulando los vacíos.

                                          

En cualquier caso, la cuestión es que el debut de una de las más legendarias bandas de rock de todas las épocas tuvo lugar por fin en nuestra ciudad y muchos nos pudimos quitar una espina que llevábamos demasiado tiempo clavada. Que si, que los tipos en cuestión rozan los ochenta años; que el formato de la orquesta no nos acababa de convencer; que el repertorio se come literalmente toda la época dorada mod de los sesenta,...¡pero es que son los putos Who!

                             

Como telonero el hermano "pequeño" de Pete (tiene 62 años), Simon Townshend, quien solo a la guitarra acústica interpretó sus canciones folk-pop sin apenas audiencia. Por cierto, su álbum "Looking Out Looking In" de 2016 no está nada mal para quien decida darle una escucha. Luego el hermanísimo estaría toda la velada en la banda de soporte de la dupla superviviente de los Who originales, una banda de soporte en la que brilla con luz propia Zak Starkey (hijo de Ringo Starr), habitual desde hace años con ellos y ex miembro de los Oasis. Y su protagonismo resulta necesario, haciendo notar su contundencia tras la batería, así como su carisma y su inagotable energía.


                                           

Luego el acompañamiento de la filarmónica en la gira "Hits Back!" es algo a lo que unos ensalzan y otros rechazan. Desde mi humilde punto de vista, si bien las óperas rock "Tommy" y "Quadrophenia" son muy ricas en instrumentación clásica, su presencia en los directos hace perder potencia rockera y entierra parte del sonido de las guitarras, pianos y voz. Además, siendo la orquesta del lugar de la gira, se nota cierta desincronización y falta de acople (normal). No obstante, algunas de las piezas lucieron mucho con la sinfónica y no hay que desmerecer para nada el trabajo y buen hacer de los músicos. Para la ocasión los elegidos fueron la Simfònica del Vallès, una de las cuatro orquestas sinfónicas catalanas, quienes por cierto ya acompañaron a Sting con anterioridad en un formato similar.


Para el primer set orquestado interpretaron las piezas del legendario "Tommy" (1969) como "Overture", "1921" o "Amazing Journey", con sus vientos, violines y contrabajos tapando las guitarras y teclados buscando dar una fuerza al show que seguramente no necesitaban. Si bien un poco de apoyo de cuerdas rasgadas y trombón resultan vitales para su setlist, esa parte inicial se me antojó algo ampulosa y desfigurada.

                                 

Con "Pinball Wizzard" la cosa mejoró, pues las guitarras lograron mayor eco y evidenciaron la joya imperecedera que es, antesala del cierre de la gloriosa ópera rock " We're Not Gonna Take It" que no se escuchó tan pop sino demasiado "violinizada", aunque la parte de "See Mee Feel Me Touch Me Heal Me" nos trajo toda su emotividad con una culminación final épica.


Le siguieron otras piezas como el hit "Who Are You", coreado y aclamado por el público, o "Ball & Chain", de su último y homónimo álbum de 2020. Tras ello llegó la segunda parte del concierto, o parte solo con banda de rock, la cual dejó patente el buen estado de sus músicos y cómo a pesar de su edad, Roger y Pete aún siguen dejando huella. Maravillosa sonó la ochentera "You Better You Bet" y sobre todo las concesiones a su etapa inicial "mod", como "The Seeker", incluida en el recopilatorio de 1970 de maravillosa portada "Meaty Beaty Big and Bouncy"; "Substitute" y "I Can See For Miles", que se escucharon a pleno corazón. Qué lástima, con lo bien que las interpretaron, que hayan sido apartadas para la gira otras de la talla de "The Kids Are Alright", "I Can't Explain", "My Generation" (obvia), "Pictures Of Lilly", "Happy Jack" o los tantos hitazos que hicieron en su primera y nutrida etapa como formación.


                                    

Pero bueno, dejemos de llorar, que las que sí tocaron fueron dos tótems del "Who' s Next" (1971) como "Won' t Get Fooled Again", con su sinte a todo trapo y un grito monumental de Daltrey en su parte final, y la balada "Behind Blue Eyes", con Townshend armado con la acústica y su desarrollo atronador.



Cabe decir que Roger Daltrey en los setenta se veía a si mismo acomplejado como el menos virtuoso de los cuatro, frente a un John Entwistle (The Ox) que era un genio a las cuatro cuerdas, a la trompa y a otros vientos que se le pusieran por delante; un Keith Moon que deconstruyó la manera de tocar la batería gracias a su enajenación y un Pete Townshend capaz de enfrentarse a cualquier riff o solo de guitarra mientras daba saltos y destrozaba instrumentos. Pues en pleno 2023, dos de los cuatro ya no están y de los supervivientes es quizás Roger el que más luce en escena, pues según lo que vimos da muestras de una gran forma vocal para la edad que tiene, potente y enérgico, a la vez que sigue jugando con el micro lanzándolo al aire como antaño; aunque hay que reconocer que en algunos momentos se le notó algo cansado, faltaría más, por favor.


                              

Pete, por su parte, nos deleitó con su precisión a las guitarras y su inigualable manera de tocar, además de regalarnos algunos molinillos con el brazo que fueron celebrados como nunca por los fans. ¡Lo que debería haber sido verles en directo en Woodstock o en la Isla de Wight!

                                       

El tercer set supuso la vuelta de la filarmónica, aunque cabe decir que con las piezas de "Quadrophenia" (1973) lució mejor, más engrasada y con más sentido en las piezas. Hablamos de "The Real Me", "I' m The One" o "5:15", pero sobre todo por la impresionante "Love Reign O'er Me" con la garganta de Roger desgañitándose y dejándonos flipados ante la carga emocional de tal himno rock. Perfecto colofón tras el que que Pete presentó a su banda, agradeciendo a los músicos locales que les acompañaban y celebrando su vuelta a la carretera nuevamente siete meses después (en Barcelona arrancó su gira europea).

Y los sintetizadores nos atacaron con fuerza para una final "Baba O' Riley" y su "Teenage Wasteland". Una vez acabadas quedamos rendidos frente a aquellas leyendas que se despedían ante nuestra mirada nostálgica. Quizás el formato del concierto no es el que a uno más le hubiera gustado, pero ver aún coleando y dando un más que digno show a unas leyendas de tal magnitud y edad no puede ser más que motivo de alegría y satisfacción. Inolvidable y asombroso viaje al pasado.

Por Àlex Guimerà

viernes, 2 de junio de 2023

DISCOS DE 2023: THE NUDE PARTY- Rides On:

 


Parece mentira que uno de los discos de rock que más está dando que hablar este 2023 podría pasar perfectamente como disco de hace cincuenta años. Hablamos del "Rides On" de los Nude Party y de sus flamantes canciones que de hecho siguen el patrón de sus anteriores  trabajos "Midnight Manor" (2020) y sobre todo de su homónimo debut de 2018. Rock clásico americano de los años setenta a doquier que paradójicamente tan bien tocaban bandas británicas como los Rolling Stones, los Faces o los Kinks (del "Muswell Hillbillies" de 1971), pero también con toques de la Velvet Underground e incluso del primer Alice Cooper.

Formados en la Appalachian State University (North Carolina) en 2012 por Patton Magee (guitarra y voz principal), Shaun Couture (guitarra) , Alec Castillo (bajo), Don Merrill (teclados), Austin Brose (percusión) y Connor Mikita (batería), la banda grabó y auto produjo los nuevos cortes en su estudio casero que fueron tomando forma espontáneamente entre medio de jams e improvisaciones.

Un riff no puede ser mejor forma de arranque de un disco, este es el caso de "Word Gets Around" que además trae  un guiño vocal al "Time Of The Season" de los  Zombies. Los Stones del Sticky o del Exile se evidencian fácilmente en "Hard Times (All Around)" y en la honky tonk "Polly Anne", mientras que los Stones del Aftermath lo hacen en "Cherry Red Boots" o "Tree Boots".


           

"Midnigt On Lafayette Park" mira hacia el Country de Hank Williams, "Hey Monet" es puro garage rock americano sixties cuyo Hammon debería de enmarcarse. Por si fuera poco encontramos una versión de  Dr. John con "Somebody Tryin’ to Hoodoo Me", que supone un gran riesgo del que salen airosos.  Pues si bien suena menos lánguida y pantanosa la llevan a un terreno (tintineos de piano aparte) que mezcla lo hipnótico con el blues clásico.

El Hype del álbum es sin duda la que lo titula, con su pegadiza melodía de guitarra que bebe claramente del gran Lou Reed al que también le encontramos paralelismos vocales.

Es quizás el tramo final con la oscura "Stately Prison Cell", la onírica "Sold Out Of Love" y la arenosa "Red Rocket Ride",  la que más encajaría en el nuevo milenio y en el indie actual, con toques a los Black Keys o a los últimos Arctic Monkeys (Alex Turner nos descubrió al sexteto, por cierto) .

                     

¿"Rides On" es un punto de inflexión en la evolución del rock? sin duda no, ¿ Nude Party inventan la rueda? claro que no. Simplemente se trata de un paquete fresco lleno de buenas composiciones rock, grandes voces, teclados imposibles, riffs de aquellos que no nos los quitaremos de la cabeza y ritmos irresistibles. Con todo eso ya merecen toda nuestra atención y admiración.  Cuestión de prioridades.

Por Àlex Guimerà

Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2023/04/the-nude-party-rides-on.html

miércoles, 24 de mayo de 2023

ESPECIAL BOB DYLAN: THE BOOTLEG SERIES (Segunda Parte):

 

Qué mejor día que el del 82 cumpleaños de Bob Dylan para seguir repasando sus Bootleg Series. Y es que esta maravilla de entregas discográficas de descartes, directos y tomas alternativas nos hacen disfrutar como nunca con los matices y caminos inescrutables del rockero. 



Vol. 7: No Direction Home: The Soundtrack (2005):



El volumen séptimo de la colección se trata de la banda sonora del documental de Martin Scorsese  - un dylanita como pocos que ya ha editado dos largometrajes sobre el músico - estrenado en los cines en 2005 y posteriormente editado en DVD. El disco doble contiene 28 canciones la mayoría de las cuales gravadas de conciertos, pero también  demos, descartes y originales de estudio que muestran su periodo inicial de 1959 con sus primeros pasos con la acústica, su influencia de Woody Guthry ("The Land Is Your Land", "Song To Woody"), sus éxitos de principios de los 60 ("Blowin' In The Wind", "When The Ships Come IN"...),  hasta su transformación de 1966 y su enfrentamiento con los fanáticos y puristas del folk que no comprendieron que su evolución buscaba precisamente algo que el folk predicaba: la libertad (creativa). Un complemento ideal al visionado de ese maravilloso largometraje testigo de una época y un artista irrepetible.   




Vol. 8: Tell Tale Signs. Rare And Unrealised (1989-2006) (2008):



Una de las décadas más (injustamente) criticadas del bardo es la de los ochenta. Una década que cerraba con un discazo como "Oh Mercy" (1989) que es el punto de partida de este Bootleg hasta el disco "Modern Times" (2006). Un periodo inspirado con grandes trabajos de los que se rescatan sus descartes en este volumen 8 "Tell Tale Signs" formado por dos discos y 27 canciones en los que encontramos versiones de otros artistas, directos y revisiones de gemas como "Dignity". Con una versión Deluxe en la que aparece un tercer disco con 12 canciones más de regalo.   



Vol. 9: The Witmark Demos: 1962-1964 (2010):



Para profundizar en el Dylan más primario tenemos las Witmark Demos reunidas en este Bootleg en el que encontramos grabaciones inéditas realizadas entre 1962 y 1964 por sus dos primeras discográficas Leeds Music y M. Witmark & Sons que eran utilizadas para venderlas a otros artistas. Con solo armónica, voz y guitarra encontramos muchos de los éxitos que lo encumbraron como el príncipe del folk ("Blowin In The Wind", "A Hard Rains- A Gonna Fall", "The Times They' re A Changin'", "Mr. Tambourine Man") en unas versiones distintas a las que luego grabaría en disco y que nos deleitan con el poderío interpretativo de un joven minnesotarra irrepetible.



Vol. 10: Another Self Portrait (1969-1971) (2013):



El álbum "Self Portrait" de 1970 fue un controvertido disco de transición del cantautor quién rebotado por las exigencias discográficas decidió (como siempre ha hecho) hacer lo que le daba la gana en ese momento. De los cortes desechados de esas grabaciones y del disco "New Morning" (obra maestra de su discografía) se conforma este volumen noveno de las Bootleg Series  en las que hay cortes alternativos de las versiones de los discos, canciones tradicionales y muchas canciones inéditas hasta el momento.



Vol. 11: The Basement Tapes Complete (2014):


Las míticas sesiones del sótano en la Pink House de Woodstock con Dylan y The Band dejaron 40 cintas que quedaron en el olvido hasta que en 1975 se publicó el celebrado áñbum "The Basement Tapes", dejando mucho material inédito y en manos de la piratería. Afortunadamente el volumen 11 de las Bootleg "oficializó" dichas grabaciones en distintos formatos, en una edición reducida, una doble (dos discos con 19 piezas cada uno) y una completa con 139 cortes. Lo cual da idea de la locura que supuso ese encuentro musical clandestino de 1967.


lunes, 8 de mayo de 2023

DISCOS DE 2023: RON SEXSMITH- The Vivian Line:

 




La regularidad en publicar nuevo álbum con la que nos tiene mal acostumbrados Ron Sexsmith nunca ha afectado a su calidad. Y es que desde que debutara en 1991 el canadiense nunca ha dejado transcurrir más de tres años entre sus publicaciones, algo poco habitual en nuestros días. Una carrera sólida de un tipo con unas dotes compositivas excepcionales, habiendo recibido elogios del mismísimo Paul Mc Cartney. Claro que la influencia del ex-Beatle es uno de los rasgos que han marcado a este tipo que por desgracia no ha alcanzado cotas de fama y reconocimiento de otros de sus coetáneos menos merecedores de ello.


Así es como el cantautor llega al que es su disco número dieciséis, marcado por el traslado de residencia que hizo en 2018 cuando abandonó la ruidosa metrópolis de Toronto por un tranquilo pueblo de su natal Ontario llamado Stratfort. Alejado del ajetreo de la gran urbe, y entremedio de la pandemia, publicó un relajado y soleado "Hermitage" (2020) , previo paso a madurar una forma de vivir que ha plasmado en este soberbio "The Vivian Line" en el que aparece más inspirado que nunca.

Inspirado en unas letras que surgen desde la perspectiva de estar alejado del mundo e inspirado en unas melodías que rezuman perfección a la vez que sencillez. A diferencia de su anterior entrega, que fue íntegramente grabado en su nueva casa de campo, para el nuevo material Ron se fue a Nashville para ponerse de nuevo en manos de su viejo amigo Brad Jones. Productor, entre otros, de Josh Rouse o Chuck Prophet y músico de acompañamiento de Steve Earle , Mathew Sweet y del propio Sexsmith para el que tocó el bajo en sus discos "Other Songs" (1997), "Whereabouts" (1999) y "Blue Boy" (2001), su trabajo en el estudio se deja notar por la frescura y por los arreglos instrumentales al detalle a base de cuerdas, pianos y ukeleles.

Las baladas "Place Call Love" y "Powder Blue" traen un delicado clasicismo dignas del mismísimo "Paris 1919" de John Cale.  El pop luminoso llega con "What I Had In Mind", "Country Mile" y "Outdated & Antiquated", esta última con una reflexión sobre el pasado y los complejos nuevos tiempos.  Aún más melancólico se muestra en la frágil "Flower Boxes" y en la plana "When Our Love Was New".


"Diamond Wave" es puro Jack Johnson, "Country Mile" recuerda a Andrew Bird, mientras que en "A Barn Conversation" se nos aparece Ray Davies. Como hacen los mejores cantautores Ronald Eldon bebe de los grandes, dando resultados imbatibles como "This, That, The Other Thing".  O la sencillez de la acústica "Even Wonder" que cierra el lote por la puerta grande.

Parece ser que el título "The Vivian Line" viene de un camino cercano a la casa de Ron, un sitio por el que seguramente el músico pasea y se deja llevar en su visión de ver el mundo y su arte, y ahora con estas preciosas canciones ha querido dejarnos que lo acompañemos. De esto se trata la música, de compartir y dejarse acompañar.

Por Àlex Guimerà

Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2023/03/ron-sexsmith-vivian-line.html


martes, 2 de mayo de 2023

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND- Estadi Olímpico (Barcelona) el 30 de abril de 2023:


El idilio de Bruce Springsteen con Barcelona nació precisamente un mes de abril, aunque tenemos que remontarnos al lejano año 1981 y al (actualmente defenestrado) Palau d' Esports. En esa compleja España post-franquista, y pocos meses después de vivir el fatídico 23 F, el rockero de New Jersey dio una bocanada de aire fresco para una juventud barcelonesa que miraba de lejos la "movida madrileña" a la vez que la contracultura del "rock laietà" daba sus últimos latigazos. Para aquel estreno la E Street Band tocó un repertorio de hasta casi treinta canciones, siendo la primera de múltiples veladas en la capital catalana en las que su entrega, carisma e infalible cancionero han robado el corazón de varias generaciones de barceloneses. Por ello, el "Jefe" y los suyos, conscientes de la efervescencia del público local, en 2003 editaron en DVD su paso por la ciudad de la gira de "The Rising".


Con tales antecedentes, el último episodio del romance con Barna comenzó cuando se anunció que la ciudad protagonizaría el arranque de la parte europea de su gira en dos únicas fechas españolas. Para los días previos, el anuncio de la presencia de los matrimonios Obama y Spilberg, confirmados para la primera fecha del viernes 28 - ese día Michelle y Kate terminarían subiéndose al escenario para cantar "Glory Days" - y el miedo de la noticia del contagio del COVID del roquero septuagenario "decoraron" el escenario. Por si fuera poco, la misma tarde del domingo 30 de abril llegó la tan ansiada lluvia a nuestras calles llevando consigo rumores de cancelación. Afortunadamente todo fue según lo anunciado, el tiempo aguantó y pudimos gozar del segundo lleno del Estadi Olímpic con la enérgica banda, un segundo round del cual fuimos testigos. No antes sin capear, bajo el testigo del arco iris, unas interminables colas, el barro bajo nuestros pies, los preceptivos controles y ese caos que implican estos grandes eventos.

La formación de la Banda de la Calle E estuvo conformada por el inimitable Steve Van Zandt (aka Little Steven, a la guitarra); la inseparable esposa del "Boss", Patti Scialfa (voces); el gran Nils Lifgreen ( guitarra y slide); Gary Tallent (bajo), quien es el miembro más antiguo de la banda junto a su líder; Jake Clemons, el sobrino de Clarence (saxofón); Max Winberg (batería) y el virtuoso Roy Bittan (teclados); a los que se añaden unos impresionantes musicazos de apoyo formados por sección de vientos, coristas, percusionistas y violinista.

                                      

Con una advertida puntualidad británica, la entrada triunfal de la banda a las 21 horas en punto nos mostraba la cantidad de músicos que tendríamos encima del escenario, entre los que distinguimos los atuendos excéntricos de los viejos rockeros que son Little Steven y Nils Lofgreen. Además, la disposición de las pantallas y los potentes equipos de sonido permitieron gozar a lo largo de las casi tres horas del espectáculo con la misma intensidad en cada uno de los rincones del recinto. Es lo que sucedió con el arranque a cargo de la inesperada "My Love Will Not Let You Down", del recopilatorio "Tracks" (1998), que nos emocionó por su frescura y vitalidad. Tras ella, la más esperada "No Surrender" del icónico "Born In The USA" (1985), que viene a ser una declaración de intenciones de los shows. Inmediatamente los "Hola Barcelona" y "Hola Catalunya" nos recordaban el modo en que Bruce ha ido poniéndose al bolsillo a los fans de la ciudad, como cuando subtituló en catalán sus parlamentos o las letras de sus canciones. Canciones que nunca ha dejado de escribir ni presentar, como las pegadizas "Ghosts" y "Letter To You", de su penúltimo disco de 2020, que pudimos gozar a las mil maravillas.

Aunque el grueso del repertorio lo llevaron las canciones más vetustas del rockero, como las sensacionales “Prove It All Night” o “The Promised Land”, del imprescindible "Darkness at the Edge of Town” (1978), o la coreada "Out In The Street", del "The River" (1980), del que sólo nos regaló ésta y una insulsa "Ramrod" en los bises, más protagonistas fueron los discos "Born In The USA" y "Born To Run" (1977) con cinco presencias de cada uno de ellos, aunque también sonó espléndidamente el rockanroll "Johnny 99" del también genial "Nebraska" (1982). Una cascada de temazos clásicos y nuevos que sólo quedó interrumpida con la alargada " Nightshift ", de los Commodores, incluida en el flamante álbum de versiones soul "Only The Strong Survive" (2022) y la versión de Jimmy Cliff "Trapped". En ambas los desarrollos instrumentales de saxos, trompetas, guitarras, coros y toda la artillería pesada dieron el toque soul y funky a mitad del evento para descargar de tanta intensidad sónica y emocional.

Como siempre, el bueno de Bruce, haciendo de maestro de ceremonias, demostró seguir ser un portento de energía: especialmente cuando bajaba las escaleras del escenario para codearse con los fans de las primeras filas, chocarles las manos, recoger regalos y conectar a través de sus canciones. También las bromas y muecas que hizo junto a Van Zandt a las cámaras, o su tímido striptease, cuando no se hartó de regar de abrazos, complicidades y reconocimientos al resto de sus músicos. Todo ello a la vez que atacaba legendarios himnos de la talla del "Beacause The Night", que hizo a su colega Patti Smith, coreaba "Let It Rain Let It Rain" en "Mary' s Place", nos arrojaba la épica de "Wrecking Ball" o recordaba en solitario y a la acústica sus primeros años en la música con "Last Man Standing". Memorables resultaron el homenaje esperanzador a los trágicos sucesos del 11 de septiembre, "The Rising", la apabullante "Badlands" con ese piano que siempre suena eterno y una emotiva "Thunder Road" que puso el punto y aparte antes de los bises.

En el tiempo añadido llegaron cuatro infalibles píldoras del "Born In The USA" como son la que titula el álbum, con toda su potencia y carisma, la legendaria "Glory Days", la bailonga "Dancing In The Dark", con su teclado ochentero, y la fabulosa "Bobby Jean". Por si fuera poco una de las más esperadas "Born To Run", con toda la carga emocional que lleva encima, y los ritmos de “Tenth Avenue Freeze-Out" nos acercaron a un final en el que se despidió la banda con un abrazo final simbólico con el sobrino de Clarence (¿una metáfora del adiós a la E Street Band?). Y la clausura tras el ruido, la intimidad del cantautor de New Jersey acompañado de su guitarra para deleitarnos con una versión lacrimosa de la nueva "I' ll See You In My Dreams".

Mucho se ha hablado estos días de los dos conciertos de la E Street Band en nuestra ciudad, mientras unos tiraban de hipérbole y encantador fanatismo otros han atacado la exageración y la previsibilidad de los grandes escenarios y de las giras lucrativas. Aunque si tenemos que mojarnos, tras ver la calidad de la banda de apoyo, los detalles escénicos tan cuidados, la buena forma de estas leyendas de 70 años, la formidable sonoridad, la conexión con la audiencia y ese repertorio imbatible, podemos concluir que el concierto fue memorable. Sobre todo porque a muchos logró emocionarnos de verdad. Ese es el poder de la música.

Por Àlex Guimerà

viernes, 28 de abril de 2023

DISCOS DE 2023: YO LA TENGO - This Stupid World:

 


Con el nuevo álbum, parece que el trío de New York recupera su cara más primaria y electrizante. La de sus primeros trabajos y especialmente la de su mejor obra hasta la fecha "I Can Hear the Heart Beating as One" (1997).  Tras notables discos de versiones -  "Popular Songs" (2009), "Stuff Like That There" (2016)-  o experimentos a base de ambientes sonoros - sensacional "Fade" (2013) o "There's A Riot Going On" (2018)-  parece que Yo La Tengo han vuelto tras cinco años de silencio discográfico con ganas de guitarreo sucio y rock visceral, con un álbum ideal para ser tocado en directo, lo cual no podemos hacer nada más que celebrarlo.

Grabado en el estudio casero de Ira Kaplan y Georgia Hubley y autoproducido por  ellos mismos, "This Stupid World" se forma de sólo nueve cortes, algunos de los cuales sobrepasan los siete minutos de duración.



Ya de entrada una "Sinatra Drive Breakdown" en la que encontramos los guitarreos crecientes, el caos eléctrico, el alboroto instrumental y esa improvisación buscada. "Fallout" fue el primer single del largo y el que mejor funciona como tal, con su melodía post rock, el contraste entre suciedad instrumental y la voz dulce de Kaplan y una guitarra que nos evoca a los mejores momentos de los noventa.

"Tonight' s Episode" es un jugueteo de distorsión y ritmos oníricos, "Aselestine" dulce Dream Pop con la cándida voz de sirena de Georgia, que repite en una etérea "Miles Away" que puede recordar a los Beach House.

Inquietante por letra y tono aparece "Until It Happens", "Apology Letters" lánguida y de guitarra enmarañada nos trae ambient rock. La feroz "Brain Capers" carga un pegadizo riff, dinamismo y desenfreno, y un susurro de fondo que nos dice cosas como "Alice Cooper inside my brain singing Still got a long way to go" . La sigue una "This Stupid World" que es puro shoegaze (pienso sobre todo en My Bloody Valentine) para el nuevo milenio.

                          

Vuelven los mejores YLT en tiempo, lo cual es demasiado para unos tipos tan encantadores como infalibles. Nuevamente (y mejor que nunca) disfrutaremos con sus múltiples capas y matices sonoros, su habitual eclecticismo, su inquietud creativa y sobre todo de su personalidad artística única.

Por Àlex Guimerà 


Publicado en http://www.elgiradiscos.com/2023/04/yo-la-tengo-this-stupid-world.html

domingo, 23 de abril de 2023

ROCK N' BOOK (XII):



De nou ens plantem a la diada de Sant Jordi amb ganes d' abordar llibres. I des d' aquí no serem menys i recomanarem unes lectures musicals que ens han agradat força. Esperem que siguin del vostre gust.




  • FORTUNATE SON, Mi vida, mi música. John Fogerty. Editorial Neo-Sounds. 2021.





  • HOTEL CALIFORNIA. CANTAUTORES Y VAQUEROS COCAINÓMANOS EN LAUREL CANYON, 1967-1976. Barney Hoskins. Contra Ediciones. 2021.






  • CONVERSACIONES CON ANA CURRA. Sara Morales Fuentes. EFE EME. 2021.



    • CONCIERTO PARA GEORGE - Nacho Para. Lenoir Libros. 2022.





    • SONA LA CANÇÓ - Lluís Gavaldà. Rosa dels Vents. 2022.

    martes, 4 de abril de 2023

    DISCOS DE 2023: FRAGMENTS- TIME OUT OF MIND SESSIONS (1996-1997)- The Bootleg Series Vol.17:




    Si hay un disco que abrió la última (y brillante) etapa de Bob Dylan éste es sin duda alguna "Time Out Of Mind" (1997). Con él no sólo le robó el premio Grammy al Mejor Disco del Año al mismísimo "Ok Computer" de Radiohead, sino que puso las bases de la modernización del blues para el nuevo milenio.

    Gran parte de culpa, además del genio de Minnesota, la tuvo la producción de Daniel Lanois, que repetía tras el "Oh Mercy" de 1989, y que dotó al álbum de unos ambientes misteriosos, humeantes y en cierta manera inquietantes. El álbum fue seguido de otros grandes aciertos discográficos para los nuevos tiempos ("Love & Theft", "Modern Times", "Together Though Life" y "Tempest") después de unas décadas de los ochenta y noventa irregulares y antes de que llegara su "fiebre" por Sinatra.


    Por ello, muchos éramos los que esperábamos este recién publicado volumen 17 de los gloriosos Bootlegs para desmenuzar los descartes, cortes alternativos y directos alrededor del "Time Out of Mind". Un disco que aparece publicado en distintas ediciones para todos los bolsillos pero que afortunadamente con las nuevas tecnologías podemos gozar en su totalidad.

    Para la edición estándar, consistente en dos discos, tenemos uno primero de "Remixes" con el disco íntegro remezclado y un segundo, "Outtakes And Alternates", compuesto por trece pistas. En una versión más extendida, apta para los más pudientes (y disponible en Spotiffy), ofrece hasta cinco discos, sin contar con las ediciones especiales vinílicas (cuatro elepés y diez elepés) ya prohibitivas.

    De hecho la edición básica es un único disco ya que los fans del mito ya se supone que tienen más que escuchado el álbum en cuestión. Sin embargo en su remezcla hay que reconocer el buen trabajo de estudio en el que se ha potenciado el carácter nebuloso y sucio del original, sonando, quizás, más próximo.



    En cuanto al segundo CD trae pocas sorpresas aunque no por ello deja de ser disfrutable. Para empezar una canción celta tradicional que ya conocíamos del "Bootleg 5" o concierto del Boston Music Hall (de 21 de Noviembre de 1975) de la gira Rolling Thunder Revue. Siendo las dos versiones magníficas, la de estudio de 1997 suena menos instrumentada (sin slide ni coros), más frágil y etérea.

    Otra semi-inédita es "Dreamin' of You", que no entró en el celebrado álbum pero que ya conocíamos de otro Bootleg (el número ocho, "Tell Tale Signs") aunque en otra versión más dispersa y jazzy. Para la ocasión toca solemnidad, piano y tono góspel. Algo parecido sucede con otro descarte de "Time Out of Mind", "Red River Shore", incluida en el octavo "pirata" en otra versión parecida. Dos temazos que como nos sucede habitualmente con el Premio Nobel no entendemos cómo los apartó de la obra final. Destaca también la toma alternativa de "Mississipí" que Zimmerman reservó para su siguiente álbum "Love & Theft" (2001) y para la que dotó de mayor instrumentación y triunfalismo que en la versión que tenemos entre manos.

                                

    El resto del disco lo componen otras versiones descartadas de las canciones del álbum de inflexión, cuyo ejercicio de comparación es una gozada para todo fan que se precie. Eso va a gustos, algunos no tocarían el disco original, otros cambiarían unas canciones determinadas y otros escogerían otras distintas. Por mi parte salen vencedoras una acelerada "Not Dark Yet Version 1" con un órgano sensacional y ese "Love Sick Version 1" que languidece y que se nos mete hasta los huesos. Todo ello nos da muestra del inabarcable fondo de armario que existe de la obra dylaniana y que afortunadamente vamos conociendo gracias a estas maravillosas entregas que son las "Bootleg Series", algunas más generosas que otras, pero todas siempre muy agradecidas.

    Por Àlex Guimerà