sábado, 21 de marzo de 2026

DISCOS DE 2026: KULA SHAKER - Wormslayer:





Situados en esa maravillosa “segunda división” del Brit Pop que injustamente no tuvo el éxito masivo que merecía, encontramos a nombres como The Auteurs, Gene, Boo Radleys o incluso otros algo más reconocidos como Ocean Colour Scene, Supergrass y nuestros protagonistas, Kula Shaker. En el caso de estos últimos siempre he pensado que si a los Oasis los comparaban con los Beatles, ellos aún merecían más dicha comparación ya que su propuesta pasaba por conectar el rock de los sesenta con la instrumentación y el espíritu hindú que trajo el bueno de George Harrison a la legendaria formación.


Con un imponente debut “K” cargado de sitars y una maravillosa y vibrante versión de “Hush” de los Depp Purple, la banda me dejó flipado allá en 1996. Sin embargo la formación no pudo gozar de las inercias del movimiento britpopero ya que cuando comenzaron a despuntar éste se encontraba en su recta final y solo les dio tiempo de publicar un “Peasants, Pigs & Astronauts” en 1999 antes de separarse. Si bien su líder Chrispian Mills formó ese artefacto tan formidable que eran The Jeevas, Kula Shaker volvieron a reunirse en 2007 y desde entonces han seguido publicando álbumes, girando y, sobre todo, siendo fieles a sus principios musicales. Aunque no fue hasta el anterior álbum de 2023, “Natural Magick”, cuando la formación clásica volvió reunir al teclista Jay Darlington, y eso es algo que, a mi modo de ver, se nota en positivo, pues las dos últimas entregas son lo mejor de la banda desde los dos álbumes de los noventa.

                                      

Es en este punto donde se sitúa este flamante “Wormslayer”, un álbum que profundiza en ese universo psicodélico, místico y atemporal que forma parte del ADN de los británicos y que nos trae la edad de oro del rock al nuevo milenio. De nuevo el arte de la portada es una de las señas de identidad de la banda, con referencias a la televisión de los años setenta y, cómo no, a la India. En el interior del libreto encontramos ilustraciones que remiten a un universo muy cercano al de Tolkien, reforzando ese aire fantástico y psicodélico que envuelve todo el proyecto.


Pero vayamos a la música, ya que solo poner la aguja nos encontramos con “Lucky Number”, el single más evidente del álbum: una canción festiva y pegadiza, construida para quedarse con la primera escucha. En “Good Money” aparecen ecos claros de “Lucy in the Sky with Diamonds”, con un aroma psicodélico muy marcado. La letra funciona como una sátira sobre el estrellato y la obsesión por la riqueza. “Charge of the Light Brigades” llega con un ritmo irresistible y un estribillo especialmente efectivo, de esos que invitan a corearlo mientras que con “Little Darling” bajan ligeramente las revoluciones con una pieza más sosegada, de producción pulcra y atmósfera ensoñadora.



                                 

Memorable es “Broke As Folk”, que se sostiene sobre una línea de bajo y unos teclados que parecen robados directamente de “Light My Fire” de The Doors. El estribillo estalla en color y armonías. Pura magia sixties. Cierra la cara "A" “Be Merciful” que nos mete de lleno en ambientes de la India: la bonita pieza desnuda e íntima, adornada con delicados punteos de guitarra, poco a poco, desemboca en una auténtica tormenta sónica.


La cara "B" arranca con la fábula del niño "Shaunie", en la que escuchamos unos coros que me recuerdan a los Who más armoniosos; la sigue "The Winged Boy", de lucida guitarra y que es pura psicodelia moderna para emparejarles con bandas como Temples o Tame Impala. Mas desenfadada es la desnuda "Day For Night", con Mills que parece que cante para el "White Album". Con el corte titular los Kula nos introducen en sus ritos, con un desarrollo instrumental que es una auténtica ceremonia rockera. El paquete se cierra con las reflexiones existencialistas de una "Dust Beneath Our Feet" que llega a sonar sunshine pop.


De nuevo Kula Shaker no se complica y continúa explorando su fórmula musical, sin dejar atrás la espiritualidad, los símbolos y el misticismo oriental con reflexiones sobre la vida terrenal. En esta ocasión, su propuesta funciona muy bien, quizás gracias a la madurez y a la experiencia de sus miembros, con este "Wormslayer" que, si bien no inventa nada, resulta del todo disfrutable. Esto es lo que significa tener personalidad y mantenerse fiel a los propios principios hasta el final.

Por Àlex Guimerà

lunes, 16 de marzo de 2026

PREMIOS OSCARS Y ROCK:



Los Premios Oscar son seguramente los premios cinematográficos más famosos y prestigiosos del mundo. Infinitas historias han sucedido tras su alfombra roja a lo largo de los tiempos. Grandes directores, actores icónicos, personajes ilustres, escritores, artistas, políticos,... muchos han pasado (y protagonizado) sus galas y enormes películas han sido premiadas y reconocidas. ¿Pero cuál ha sido el papel del rock en dichos premios y galas?

Pues, lo ha tenido, aunque de modo indirecto y quizás algo residual, grandes nombres han pasado por sus galas, pues la música es uno de los elementos o una de las patas que sostiene el séptimo arte, y las bandas sonoras y canciones han tenido sus premios y momentos de protagonismo.  Y ello cuando osados directores han encomendado la parte musical a determinados rockeros o estrellas del rock. Si bien les ha ido costando su entrada, con el tiempo han ido entrando en la carrera por la estatuilla de oro.

Uno de los grandes nombres de los premios Oscar en el apartado musical es sin duda uno de los mejores compositores de nuestros días, hablamos de Randy Newman, capaz de aunar melodía y letra como nadie, y poseedor de una carrera prolífica e inigualable. No en vano, directores de renombre o producciones titánicas le han requerido para sus películas, siendo nominado hasta 22 veces. Si bien únicamente ha logrado dos estatuillas, fuera quedaron canciones como  la icónica "You' ve Got A Friend On Me" de Toy Story (1996), ganando por la misma saga de películas de animación en su tercera entrega por la canción "We Belong Together" en 2011. Antes, en el año 2002, se había estrenado por "I Did'nt Have You" de Monsters Inc". 

Otro compositor que podemos catalogar en el mundo del rock o de la música popular del siglo pasado es el bueno de Burt Bacharach, lo que queda confirmado con la gente con quien ha trabajado: Elvis Csotello, Tom Jones, Dusty Springfield, Rod Stewart o Stevie Wonder. Por no hablar la de rockeros que han versionado sus temas, para lo cual no nos quedaría espacio si los nombráramos. Al igual que Randy, era un creador de canciones muy ingenioso, lo que  llamó la atención de muchos directores para los que ha trabajado y consiguió muchos reconocimientos y premios. A destacar el Oscar que recibió en 1996 por la canción "Raindrops Keep Fallin' on My Head" de la película "'Dos hombres y un destino", por la que se llevó también el premio a la Banda Sonora Original (luego repetiría en 1981 junto a Chris Cross con "Arthur Theme").

Justo un año después, en 1970, el premio al Oscar a la mejor Banda Sonora Original Coreada (el premio a la mejor BSO fue ese año para "Love Story") fue a parar, para nada más y nada menos los Beatles por las canciones del documental "Let It Be" estrenado aquel año. El cuarteto se había separado, pero su éxito alcanzó la élite cinematográfica con dicho premio que recogió Quincy Jones ya que ningún Beatle se pasó por la gala.

Un año después el gran Isaac Hayes de la Stax ganaría el premio a la mejor canción por "Theme For Shaft" de la película policíaca racializada "Shaft". Una maravilla de canción y banda sonora del genio de Tenesse que revolucionó el sonido de la black music.

En los años siguientes tenemos también otros premios Oscar para la música pop para la mejor canción: "Last Dance" de 1978 que cantó Donna Summer, los dos Oscars de Barbara Streisand en 1973 y en 1978, la canción "Up Where We Belong" que Jack Nitzche compuso para que cantara Joe Cooker para la BSO de "Oficial y Caballero" (1982).

Pero no fue hasta 1984 que un ilustre de la música popular recogiera un premio a la mejor Canción Original cuando Stevie Wonder lo hizo con la popular "I Just Call To Say I Love You" de la Banda Sonora Original de  "La Mujer de Rojo". Justo un año después hubo doblete. Por un lado Prince ganó el premio con la famosísima  BSO "Purple Rain" y por otro lado Lionel Ritchie se hizo con el premio a la Mejor canción con "Say You , Say Me" de la película "White Nights". . Eran los ochenta y las cosas estaban cambiando, lo que queda demostrado con el Oscar que David Byrne de los Talkin Heads ganó en 1987 a la Mejor Banda Sonora Original de la película“ El último emperador ”, junto con Ryuichi Sakamoto y Cong Su.

Años más tarde, Bruce Springsteen lo clavaría con su "Streets of Philadelphia" canción que compuso para la película dramática sobre el SIDA "Philadelphia" y para la que logró la estatuilla en 1993. Le siguió el año siguiente Elton John con "Can you feel the love tonight?" canción de la película de animación de Disney  "El Rey León, 1994".  El pianista repetiría en 2020 con "I’m Gonna Love Me Again" que compuso para su propio biopic musical "Rocketman".

Otro ilustre galardonado con un Oscar a la mejor canción fue Phill Collins  en el año 2.000 con "You'll be in my heart" de la película de Disney de dibujos animados "Tarzán".

Aunque nos quedamos con la canción de Bob Dylan "Things Have Changed" que escribió para la película  (Wonder Boys, 2001).

Actualmente ya es habitual que artistas de la música popular ganen premios, como John Legend, Adele, Sam Smith o Lady Gaga, sin duda nos quedamos con las canciones que hemos ido recordando que muestran que el rock y el cine son géneros que maridan a las mil maravillas. 




domingo, 8 de marzo de 2026

MUSAS DEL ROCK. GRANDES MUJERES QUE INSPIRARON GRANDES CANCIONES (III) :

A menudo sin quererlo, personas anónimas acaban alcanzando la popularidad sin quererlo. Son los casos de personas que cuya personalidad o belleza han sido vistos como especiales en ojos de creadores.  Para celebrar el Día Internacional de la Mujer qué mejor modo que hacer un homenaje a mujeres que desde el anonimato fueron musas de creadores y que han permanecido en canciones para la posteridad, aunque para ello hayan tenido que pagar un precio por el dolor y el sufrimiento. Son auténticas mujeres heroicas que han tenido que luchar en sus vidas de forma admirable. Allí va algunos ejemplos.



Donna Ludwig: "DONNA"- RITCHIE VALENS:



Ritchie Valens (Ricardo Valenzuela) falleció en el accidente de avión en Iowa de 3 de febrero de 1959 junto a Buddy Holly y Big Bopper. Apenas tenía 17 años y pasaría a la posteridad gracias a "La Bamba" y a ser pionero del rock latino. No obstante, a pesar de su juventud tuvo tiempo de crear una bonita balada de amor titulada "Donna", que dedicó a su novia Donna Ludwig quien tenía su misma edad y estudiaba en su Instituto James Monroe (LA). Tras la muerte del rockero poco se sabe de la vida de Donna, si que tuvo relación posterior con la familia Valenzuela y que llegó a estar casada por tres veces, aún vive en Sacramento y tiene dos hijas.

Al parecer la pareja comenzó su relación en 1957 y la canción fue interpretada por teléfono por el propio Ritchie a Donna antes de ser grabada, lo que refleja perfectamente el famoso biopic del músico "La Bamba" (1987).

La canción fue publicada en 1958 como cara A de un sencillo que llevaba "La Bamba" en la cara B y que fue la continuación de "C' Mon Let' s Go/ Framed", dando muestras del talento y la progresión que tenía este rockero cuya historia de amor y vida tuvo tan fatídico final.



Marianne Ihlen: "SO LONG, MARIANNE" - LEONARD COHEN: 

A principios de los años 60 Leonard Cohen era un poeta y escritor bastante desconocido que decidió irse a vivir a la isla griega de Hydra, dónde entró en contacto con una intelectualidad entre los que conoció a Marianne Ihlen, entonces tenía el apellido Jensen por su marido. La noruega tenía un hijo y se encontraba en camino a divorciarse, lo que no impidió que el canadiense se enamorara prendidamente de ella calificándola como la "mujer más bella que he conocido nunca". Ambos comenzaron una relación conviviendo en la casa de Cohen de Hydra que duraría hasta siete años. Tras la separación el poeta compuso la canción "So Long Marianne" que incluiría en su disco de debut "Songs Of Leonard Cohen" (1967) y que sería uno de sus grandes éxitos de siempre.

Marianne, tuvo un segundo y largo matrimonio en Noruega que duró hasta su muerte el 28 de julio de 2016. Antes, el propio Leonard le mandó una carta de adiós en la que le decía que él la seguiría, lo que se confirmó el 7 de noviembre de aquel año cuando el cantautor murió en su casa de Los Angeles. 

Para quienes quieran más detalles de la historia entre Leonard y Marianne que no se pierdan
"Marianne & Leonard: Words of Love" (2019), un documental que profundiza en la relación entre ambos. 




Sara Lownds  : "SARA"- BOB DYLAN:



Cuando se relaciona amorosamente a Bob Dylan siempre hablamos de Joan Baez. Sin embargo, su primera mujer Sara Lownds fue el gran amor del Premio Nobel en sus nutridas décadas de los sesenta y setenta. Nacida como Shirley Marlin Noznisk - adoptó su apellido de su primer y fugaz matrimonio (1959-1961) - tenía ascendencia Polaca y judía fue modelo y actriz de profesión.
Su relación con el de Minnesota se inició en 1964 cuando se conocieron ene l Greenwich Village, viviendo ambos en el Hotel Chelsea (New York) para acabar casándose de forma clandestina en 1965. Su matrimonio duró hasta 1972 y dio cinco hijos (incluyendo al famoso Jacob), además de María la hija de aquella de su primer matrimonio que adoptó Dylan. La familia vivió en Woodstock y durante muchos años alejados de la vida pública, pero las continuas infidelidades y comportamientos extravagantes de él precipitaron el final de una relación que arrojó disputas, acusaciones cruzadas y un dolor y culpabilidad por parte de Dylan que supo plasmar en sus discos "Desire" (1976) y sobre todo "Blood On The Tracks" (1975). Del primero es esta preciosa canción con el nombre de ella a quien dedica y en la que cita " Sad Eyed Lady of the Lowlands" otra gema del genio incluida en el imprescindible "Blonde On Blone" y que seguramente va dedicada e inspirada en esta mujer que tuvo un papel muy difícil en su vida.






Deborah Curtis: "LOVE WILL TEAR US APART"- JOY DIVISION:


Otra heroína anónima del rock fue Deborah Woodruffe. Nacida en Liverpool, conoció a Curtis en 1972 con apenas 16 años con quien comenzó un noviazgo que acabaría en boda en agosto de 1975 contando ambos con 18 y 19 años respectivamente. Años más tarde en 1979 nació su primogénita y única hija Natalie. Fueron años complicados para la pareja ya que los trabajos apenas les permitían mantenerse, la banda (Joy Division) no despegaba, lo que generaba frustración en el solista. Tampoco ayudaban los problemas de depresión de Ian y su epilepsia, cuando además él conoció a la periodista belga Annik Honoré, quien alejó definitivamente a la pareja.
Los hechos desencadenaron en un final fatal el 18 de mayo de 1980 cuando Ian decidió quitarse la vida colgándose en su casa.
Era el final trágico del cantante y poeta, que unos meses antes había escrito "Love Will Tears Us Apart" dedicada a Deborah y al final de su relación.
En 1995 la propia Deborah quiso contar su historia en "La Vida de Ian Curtis y Joy Division: Touching From a Distance", unas memorias que repasaban la corta vida de su marido y su banda.